Compra tu Ford Fairlane de ocasión en AutoScout24

Ford Fairlane

Así es el lujoso vehículo norteamericano de mediados de los años 50

Fabricado por Ford Motor Company desde 1955, se trata de un clásico que daba a esta compañía su verdadero reconocimiento comercial, pues fue el modelo que más vendió durante esa década. Cuenta con una carrocería de tres volúmenes, un espacioso maletero y un habitáculo en el que pueden entrar seis pasajeros (ya que en la fila delantera caben hasta tres ocupantes). En 1968 se lanzó en Argentina como un vehículo lujoso y exclusivo que utilizarían altas estancias en el gobierno de ese país.

Personalidad, lujo y elegancia en un vehículo funcional alejado de la deportividad de la época

Se trata de un vehículo caracterizado por sus grandes dimensiones (más de 5 metros de largo y casi 2 de ancho), la elegancia de sus formas y un gran diseño aerodinámico. Las primeras unidades iban equipadas con un motor V8 292 Fase 1, que compartía cilindrada con el popular Ford Falcon Sprint. En 1969 se presentarían tres nuevos modelos: el Ford Fairlane, Ford Fairlane 500 y Ford Fairlane LTD. El primero de ellos se dejaría de fabricar en 1971. En 1977 haria lo propio el Ford 500 mientras que un año después, en 1978, llegaría el LTD Elite. En 1981 dejaría de producirse en cualquiera de sus variantes.

Contaba con una caja de marchas de tres velocidades y la suspensión delantera era independiente con paralelogramo deformable, resortes helicoidales y amortiguador hidráulico de doble efecto. Por su parte, la trasera era de eje rígido con elásticos compuestos por espaciadores plásticos de baja fricción. Los amortiguadores hidráulicos estaban dispuestos en forma oblicua, con la intención de limitar al máximo las vibraciones y los virajes de la carrocería. De manera opcional se podía equipar con suspensión especial para modelos pesados.

Los frenos eran de tambor en las cuatro ruedas hasta 1969. El año siguiente pasarían a ser de disco en las ruedas delanteras, además de contar con un servofreno de forma opcional a partir de ese año (en los modelos 500 y LTD estaría equipado de serie). Además, la dirección era mecánica de serie y asistida de forma opcional (salvo en los modelos 500 y LTD, que paso a ser de serie a partir de 1973). Estéticamente responde a los cánones de la época, esto es, líneas laterales cromadas con curva a la altura de la puerta y una terminación en cola en la zaga. Las ópticas rematan los guardabarros delanteros (bastante elevados), y el capó envuelve la parrilla con el emblema presidiendo el frontal. La parrilla es de rejilla rectangular y horizontal, con un parabrisas panorámico y un parachoques cromado de gran tamaño. Su tanque alojaba hasta 75 litros de combustible y su fabricación tuvo lugar en la planta que Ford tenía en Edison, Nueva Jersey, Estados Unidos.

Principales ventajas y desventajas

  • Diseño exterior atrevido para la época, con grupos ópticos muy pronunciados y formas muy rectas.

  • Interior sobrio pero elegante, presidido por un salpicadero en el que destaca el cuadro de instrumentación.

  • Sus 1,8 metros de ancho y más de 4 de largo dan lugar a un habitáculo espacioso y cómodo para 6 ocupantes.

  • Conducción compleja, especialmente en las primeras unidades. Mucha potencia para unos frenos muy limitados.

  • Motores con fuerza de sobra en cualquiera de sus mecánicas, mucho par y agilidad en cualquier circunstancia.

Uno de los modelos con los que sería pertinente compararlo, por características y por ser ambos vehículos de una generación similar, es el Dodge Coronado, un vehículo que incluía de serie muchas mejoras que el Fairlane traía como opcional, a saber: el freno de potencia, el freno de disco (que el vehículo de Ford ni siquiera ofrecía como extra), los cinturones de seguridad, la radio y la antena y el limpiaparabrisas, entre otras cosas. También convendría compararlo con el otro gran vehículo de la firma de Ford de la época, el Taunus, que nacería un año después. El esquema general de diseño es el mismo en ambos vehículos y la distribución de los colores, similar. Ambos, además tienen una curva a la altura de la puerta y una terminación recta en cola.

Motores y precios del Ford Fairlane

El primer motor de 8 cilindros en V, denominado 292 Fase 1, entregaba 4.785 centímetros cúbicos y una potencia de 185 CV a 4.500 revoluciones por minuto. Se alimentaba con un carburador marca Holley de doble boca.

En 1971 llegaría el V8 292 Fase 2, con 180 CV de potencia y la misma cantidad de vuelta. Como el anterior modelo, el combustible era nafta especial.

Posteriormente llegaría el Motor 221 o 221 CID, compuesto por 6 cilindros de 3.622 centímetros cúbicos, 132 CV de potencia y 4.400 revoluciones por minuto. También estaba alimentado por nafta especial.

Equipamiento de serie y niveles de acabado

El equipamiento era tremendamente avanzado para la época. En 1969 contaba con aire acondicionado de tipo colgante (que posteriormente pasaría a ser central). El salpicadero estaba presidido por cuatro relojes iguales que medían el combustible, el intermitente de la izquierda, de la derecha y la temperatura del motor. Contaba con cinturones de seguridad, velocímetro e indicador de la presión del aceite. En 1973 se produciría una modificación de los faros traseros, que se mantendría hasta el fin de su fabricación, en 1981.

El Ford Fairlane Elite LTD, aparecido en 1978, contaba con un color de pintura exclusiva, asientos tapizados en cuero Capitoné marrón y techo de vinilo color gris (que el año siguiente, en 1979, también se podía encargar en techo negro).

¿Por qué comprar un Ford Fairlane?

Se trata de un vehículo tremendamente elegante, espacioso (que puede albergar hasta 6 personas en su interior) gracias a su doble fila de asientos de 3 personas cada una. Cualquiera de sus mecánicas responde con sobrada agilidad y con el motor al ralentí apenas se deja oír. Una vez emprendida la marcha se nota desde el primer momento el confort estilo americano, las suspensiones blandas de gran recorrido. El motor responde con contundencia en cualquier circunstancia, dado su elevado par. Los únicos contratiempos que se le pueden achacar es la ausencia de cinturones de seguridad de serie y una tapicería que tiende a resbalar y a no sujetar demasiado bien al conductor. Es por tanto un vehículo más pensado para pasear tranquilamente por ciudad que para grandes desplazamientos. A pesar de su gran tamaño es un vehículo con el que se realizan maniobras con facilidad, gracias a un buen acabado de la dirección. El único gran inconveniente en este sentido es encontrar aparcamiento para un vehículo que va más allá de los 4 metros de longitud. Es un coche bien construido y agradable de conducir, cuenta con un equipamiento excelso para la época, su interior es acolchado, con una guantera pequeña y unos controles ergonómicos cerca del conductor, a excepción del cenicero, el mechero y el comando del paso de aire derecho. La posición de conducción es cómoda, tiene buena visibilidad, aunque es cierto que para personas de gran envergadura el respaldo es demasiado erguido y provoca que no se conserve el ángulo correcto de brazos, cintura, cuello y piernas. El consumo de naftal especial, el combustible que mueve su motor, es elevado, no así el de aceite (alrededor de 1 litro cada 5.000 kilómetros).