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Peugeot es una marca francesa con sede en París que comenzó su producción en pleno siglo XIX fabricando bicicletas, labor que ha continuado hasta la actualidad y en la que ha alcanzado gran renombre. Pero si por algo es conocida Peugeot en todo el mundo es por sus automóviles, vehículos con una estética especial y muy reconocible que llevan portando el emblema del león de Peugeot desde hace más de cien años. Habitual también de las competiciones de ralis, turismos y resistencia, Peugeot es una de las marcas más populares en el mundo.

Al hablar del Peugeot 504 se hace referencia a uno de los modelos más míticos de la legendaria marca francesa. Un coche clásico que todavía se puede ver por las calles gracias al activo mercado de segunda mano y que sigue seduciendo por su estética, elegancia y prestaciones.

El Peugeot 504: un diseño reconocible

Como toda marca mítica, Peugeot tiene una serie de modelos que han marcado su historia y son muy reconocibles para el aficionado. El Peugeot 504 es, sin duda, uno de esos modelos. Lanzado en un año tan icónico en Francia como 1968, su producción ha continuado hasta el año 2010. Entre medias ha sido el coche más vendido de la marca en países como Argentina.

Un coche con una estética muy especial que, sin embargo, poseía diferentes modelos que podían adaptarla para casi cualquier pretensión. Así, existían las berlinas y modelos familiares de cuatro puertas, el coupé, el descapotable de dos puertas e incluso un modelo pick-up con cabina. Todos estos coches son muy populares dentro del mercado de coches de segunda mano por su fiabilidad y estética.

Prestaciones mecánicas

Mecánicamente el Peugeot 504 era, en aquellos momentos, un automóvil de lujo. Contaba con 74 caballos de potencia en sus primeras versiones, una doble suspensión trasera que le hacía mucho más estable en terrenos irregulares (y que le valió el sobrenombre de “Mercedes francés”, ya que la marca alemana también presentaba esta variación), un ingenioso sistema que evitaba que las ruedas se bloqueasen al frenar en seco y una propulsión a las cuatro ruedas en algunos modelos que lo hacían perfecto para viajes largos.

Esto, unido a su amplio interior, lo convirtió en el coche preferido por los taxistas en países como Francia, Argentina o Nigeria. Pero el encanto del Peugeot 504 iba más allá de la mecánica y se perdía en sus pequeños detalles, como los focos redondos de su frontal o la ligera curva de su capó. Una pequeña joya del diseño francés de los años sesenta y setenta que aún sigue marcando tendencias y que todavía hoy se puede disfrutar gracias al mercado de segunda mano.