Hennessey Blackbird: un hypercar con motor V8 atmosférico y cambio manual inspirado en el SR-71 Blackbird
Mientras buena parte de los fabricantes de hiperdeportivos siguen inmersos en una carrera por ofrecer más potencia, más tecnología y sistemas híbridos cada vez más complejos, Hennessey ha decidido hacer justo lo contrario. Su nuevo Blackbird renuncia a los turbos, prescinde de cualquier tipo de electrificación y recupera ingredientes que parecían destinados a desaparecer: un motor V8 atmosférico, cambio manual y un interior completamente libre de pantallas.
El tercer hiperdeportivo desarrollado por la firma estadounidense toma como inspiración el mítico Lockheed SR-71 Blackbird, el avión de reconocimiento más rápido de la historia, aunque su filosofía está muy alejada de la obsesión por batir récords de velocidad. En esta ocasión, Hennessey busca que cada kilómetro al volante resulte más emocionante que cualquier cifra sobre una ficha técnica.
Un V8 atmosférico de más de 800 CV
El corazón del Hennessey Blackbird es un nuevo V8 atmosférico de 6,2 litros, desarrollado junto a Ilmor Engineering. La marca estima una potencia de entre 800 y 850 CV, acompañada de un régimen de giro superior a las 9.000 rpm, una cifra que lo sitúa entre los motores atmosféricos más radicales concebidos para un coche de producción.
Toda la potencia llega exclusivamente al eje trasero mediante una caja de cambios manual de seis velocidades con rejilla en H, una solución prácticamente desaparecida en el segmento de los hypercars. Frente a las transmisiones automáticas de doble embrague que dominan el mercado, Hennessey apuesta por devolver al conductor todo el protagonismo.
Las prestaciones siguen siendo propias de un coche de este nivel. El Blackbird anuncia un 0 a 100 km/h en unos 2,5 segundos y una velocidad máxima de 354 km/h, aunque la marca insiste en que las sensaciones importan más que los récords.
Ligereza como parte de la receta
El rendimiento no depende únicamente del motor. El Blackbird estrena un nuevo monocasco de fibra de carbono desarrollado específicamente para este modelo, acompañado por una carrocería fabricada íntegramente con este material.
Gracias a esta construcción, Hennessey pretende mantener el peso por debajo de los 1.360 kilos, una cifra especialmente contenida para un hiperdeportivo actual. A ello se suma una suspensión adaptativa y una configuración orientada a ofrecer un comportamiento eficaz sin renunciar al confort durante largos viajes.
Un interior pensado para conducir, no para mirar pantallas
Si el exterior rompe con algunas tendencias actuales, el habitáculo va todavía un paso más allá. El Blackbird prescinde por completo de pantallas de infoentretenimiento e instrumentación digital para apostar por un entorno dominado por mandos físicos y relojes analógicos.
El gran protagonista es un cuentarrevoluciones situado en el centro del cuadro de instrumentos, acompañado por la característica palanca del cambio manual. Tampoco hay botones en el volante, una decisión que busca reducir distracciones y reforzar la conexión entre conductor y coche.
La conectividad no desaparece, pero queda en un segundo plano. Apple CarPlay y Android Auto funcionan a través del teléfono móvil del usuario, evitando que una gran pantalla condicione el diseño del salpicadero.
Un homenaje constante al SR-71 Blackbird
El nombre del coche no es el único guiño al legendario avión de Lockheed. El diseño incorpora numerosos detalles inspirados en el SR-71, empezando por la línea que recorre toda la carrocería y recuerda al característico fuselaje del avión.
En la parte trasera destacan dos estabilizadores aerodinámicos activos que se despliegan automáticamente a 71 millas por hora y adoptan un ángulo de 71 grados, un homenaje directo a la denominación del aparato.
Las cuatro salidas de escape en forma de rombo, determinados elementos del interior e incluso algunos detalles de iluminación mantienen esa inspiración aeronáutica que acompaña al coche desde el primer boceto.
Un hypercar pensado para viajar
Aunque sus cifras lo sitúan entre los deportivos más exclusivos del mercado, Hennessey asegura que el Blackbird también ha sido concebido para recorrer largas distancias.
El habitáculo ofrece más espacio que el Venom F5, incorpora un mayor aislamiento acústico y cuenta con una suspensión adaptativa que busca mejorar el confort sin perder precisión. Además, dispone de un maletero delantero con capacidad para dos maletas de cabina, diferentes huecos portaobjetos y cuatro portavasos, un planteamiento poco habitual en un coche de este segmento.
Solo 71 unidades
El Hennessey Blackbird estará limitado a 71 unidades, una cifra que vuelve a hacer referencia al SR-71. Su precio arrancará en 2,5 millones de dólares antes de impuestos, mientras que las primeras entregas están previstas entre 2029 y 2030.
Más allá de sus cifras, el Blackbird representa un cambio de rumbo para Hennessey. Después de demostrar con el Venom F5 que podía competir en la batalla por la velocidad máxima, la firma estadounidense plantea ahora un hiperdeportivo que pone el foco en algo cada vez menos habitual: disfrutar de la conducción sin filtros. Motor atmosférico, cambio manual y una experiencia completamente analógica son los argumentos de un modelo que llega para recordar que las emociones no siempre dependen de la potencia.
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