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Cómo limpiar los cristales del coche

Unos cristales limpios son fundamentales para mejorar nuestra seguridad en el coche, sobre todo en las horas del ocaso, el amanecer y por la noche. Así debes limpiarlos.

Un problema persitente a la hora de limpiar los cristales del coche es que muchas veces lo dejamos casi peor de lo que estaba. Al usar productos no adecuados o no secarlos correctamente una vez limpios, pueden quedar halos y restos de cal del agua que hacen que se siga viendo fatal por ellos.

Para evitar estos problemas, vamos a ver cómo se deben limpiar los cristales del coche para que no queden manchas ni halos que entorpezcan la visión. No sólo dejaremos el coche con un mejor aspecto, también mejorará nuestra seguridad.

Cómo limpiar los cristales sin dejar rastros

El primer consejo es que es mejor limpiar con frecuencia que dejar a la suciedad que se adhiera demasiado al cristal. Puede que parezca tedioso hacerlo, pero al final es más rápido si limpiamos un cristal que no está demasiado sucio, que cuando no haya por donde cogerlo. Por ejemplo, los restos de insectos son mucho más fáciles de retirar cuando todavía están frescos que después de varios días resecándose y fosilizándose en el cristal.

Como norma general, la recomendación es comenzar lavando el coche completo, preferiblemente a mano o con agua a presión, ya que las escobillas de los túneles de lavado pueden dejar restos o marcas en las lunas. A continuación, es necesario aclarar los cristales y secarlos con un trapo seco, para eliminar todos los restos de cera o productos limpiadores que hayan podido quedar en ellos. Aplicarse en la tarea con paciencia y determinación es clave a la hora de limpiar los cristales sin dejar marcas. Pero no es lo único.

El siguiente paso es igual, o más, importante: limpiar los cristales desde dentro. Para ello se requiere un cubo de agua templada, jabón y una esponja. Después de proceder a su lavado, y de secarlos a conciencia con un paño adecuado, conviene aplicar un limpiacristales doméstico que incluya, al menos, un 5 % de alcohol. Acto seguido, con una gamuza que no sea de microfibras, se procede a frotar con energía hasta que desaparecen por completo todos los restos o las manchas molestas. Este es el proceso que mejor responde a la pregunta de cómo limpiar los vidrios sin dejar manchas.

Dice el refrán que cada maestrillo tiene su librillo. Y, en cierto modo, algo semejante ocurre también en lo que respecta a la limpieza de cristales en los automóviles. El uso inicial de una manguera a presión sobre los vidrios es una práctica generalmente recomendada por casi todo el mundo, pero no lo es tanto que, después de haber frotado las lunas con un paño húmedo impregnado con jabón, deban secarse con papel de periódico: al contrario de lo que parece, este material no raya ni deja ningún tipo de restos, por lo que se convierte en una solución doméstica idónea para conseguir el resultado deseado.

Por último, es necesario recordar que existen otros cristales en el coche además del parabrisas, y son las ventanillas y la luna trasera. Los espejos retrovisores también deben lucir un aspecto óptimo por motivos de seguridad, luego es necesario aplicar estas pautas de limpieza también en todos ellos.

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