Arreglar el coche

Diversas modalidades de arreglar el coche

En general, el propietario establece un vínculo especial con el vehículo que conduce.

En muchos casos lo repara y lo mejora con mimo, aun sin considerar si este desembolso de dinero resulta rentable o no. De todas formas, un coche es, hoy en día, una necesidad para la mayoría, así que también debe mirarse como un elemento funcional que, en cierto momento, necesita arreglos o, si ha llegado a su valor venal, su reemplazo por un vehículo nuevo o en mejores condiciones. El desgaste afecta incluso a los vehículos mejor cuidados, así que siempre será imprescindible realizar una puesta a punto que, como norma general, conlleva la sustitución de piezas. Por otra parte, los apasionados por el mundo del motor desean sacar el máximo partido de su vehículo, así que con frecuencia optan por tunear o preparar el coche, para conferirle mayor potencia y un comportamiento más deportivo.

¿Cómo saber cuándo conviene reparar un coche?

Antes de decidir el arreglo de un coche es conveniente analizar si, dejando a un lado su valor sentimental, es rentable en función de su valor material. El momento en el cual no se puede dilatar la venta de un coche es cuando las reparaciones o el mantenimiento cuestan más que su valor venal. Llega un período en el que se nota que el gasto de reparaciones es muy frecuente o casi continuo y, en este caso, la señal claramente indica que es preciso invertir en la compra de un vehículo nuevo. Además, los coches más viejos tienden a requerir reparaciones de mayor envergadura y, por ende, más costosas. El gasto se suele disparar a partir del cuarto año de uso del vehículo. Como dato interesante se pueden mencionar los vertidos por un estudio de Audatex, que señala que el mantenimiento preventivo de un vehículo de seis años de antigüedad suele ser el doble más caro que el de uno de cuatro años.

Si aún es rentable, ¿cómo arreglar un coche?

Una alternativa cómoda y segura es llevar el vehículo a un taller o mecánico de confianza, pues establecerá con honestidad cuáles son las reparaciones convenientes y cuáles pueden esperar un poco más, en función del desgaste de las piezas. Sin embargo, hay muchos manitas que desean aplicar el DIY, pues sienten una satisfacción especial al encargarse o, al menos, participar en el mantenimiento y cuidado de su coche. Cuando se dispone de conocimientos y de un garaje propio o un espacio donde reparar el coche, se puede hacer sin problemas, pues realizar reparaciones en la vía pública no es legal. Además, es posible acceder a otra vía para reparar el coche sin dejarlo en un taller, y consiste en acudir a algunas empresas que alquilan boxes para reparaciones mecánicas. Estas instalaciones poseen todo el material necesario para intervenir mecánicamente en un automóvil, inclusive ofrecen asesoramiento técnico y profesional, acceso a manuales y fichas técnicas y todas las herramientas que se necesitan para que la reparación sea totalmente segura.

El tuning: ¿cómo preparar un coche?

Los apasionados por la mecánica automotriz con gran frecuencia se sienten tentados por sacar el máximo rendimiento de su vehículo, además de pensar en personalizar su estética. En este sentido es posible apelar al tuneo o preparación, tanto de carrocería y detalles exteriores e interiores como de motor tuning. Las posibilidades son muchas y pasan por cambiar el color y la calidad de la pintura, añadir vinilos y acabados especiales, bajar la suspensión u optar por un motor tuning radical. El primer punto a considerar es qué clase o nivel de preparación se desea para el coche. Tal vez solo se pretende realizar pequeñas modificaciones, para disponer de un vehículo funcional para uso habitual y para viajar, aunque también es posible pensar en conseguir un cambio profundo de comportamiento del coche, inclusive dándole características de competición.

Distintos niveles de tuneo de un coche

Para comenzar con una mejora en el comportamiento del vehículo sin retocar el motor es posible realizar un afinado convencional y, además, hacer una inversión en neumáticos de calidad superior y en los sistemas de frenos y suspensiones. También podría establecerse una reducción del peso, acción que saca un mayor partido de la fuerza del motor. Lógicamente, quienes desean disfrutar de un vehículo con prestaciones superiores deben recurrir a la preparación de coches que involucra al motor, modificaciones que ofrecen mejores resultados si se dispone de un motor con turbo.

La mejor manera para ganar potencia en este tipo de motor, sea gasolina o diésel, es hacer soplar al turbo con mayor presión, tarea de la centralita o ECU. Paralelamente a esta modificación es necesario ensamblar un intercooler de mayor tamaño, además de introducir una bomba de gasolina e inyectores más grandes. Con este cambio se puede aumentar la potencia del motor en más de 30 o 35 CV. Es muy importante también forjar pistones y bielas, para que el propulsor no pierda fiabilidad, y cambiar el sistema de escape. Todas estas modificaciones necesitan de una reprogramación de la centralita con nuevos mapas, tarea que solo puede ser desarrollada por expertos.

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