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Prueba: Daelim S3 250 Fi Advance – ¿El mejor Daelim jamás fabricado?

Nunca antes había habido tantos scooters en el mercado como ahora. De hecho, es el tipo de moto con más salida en tiempos difíciles, pues son muy prácticos y fáciles de conducir.

Si bien aún hay gente que puede permitirse el lujo de invertir más de diez mil euros en uno (por muy maxi o muy sport que sea, es mucho dinero), el resto tampoco tiene por qué renunciar a nada. De hecho, por sólo una tercera parte de esta suma marcas como Daelim ofrecen cosas muy interesantes. Ahí está, por ejemplo, el nuevo S3 250 Fi Advance, su scooter más completo y mejor equipado; su nuevo buque insignia.
Suerte tienen muchos de marcas como Daelim, que pese a sus precios tan competitivos también ofrecen cosas interesantes. Muy bien lo demuestra este S3 250 Fi, que no sólo cumple muy bien en marcha, sino que luce como el que más y hasta ofrece ciertas soluciones que brillan por su ausencia en la competencia. Vale que, a priori, nunca será el más rápido, ni el más eficiente, ni el más moderno, pero lo cierto es que no se desentiende de ninguno de estos puntos ni de ningún otro. De hecho, las distancias entre las marcas nunca había sido tan cortas como ahora, y todas ofrecen, aunque cada una a su manera, buenos scooters. En cuanto a Daelim, es una marca que se ha ido consolidando y demuestra con este modelo ser una alternativa muy válida y con cada vez más galones. Bastan 3.499 euros por un GT compacto que corre lo suyo, es cómodo y práctico, y al que no le falta de nada. ¡Ni el seguro!

Cierto que, por otro lado, siempre habrá el que goce de mayor prestigio y sea visto como el mejor. Un ejemplo muy claro en esta cilindrada es el X-Max 250 de Yamaha, por el cual hay que pagar unos 4.800 euros como mínimo. Luego está el SuperDink 300i de Kymco, que ya tiene un precio bastante más competitivo de 3.990 euros. No obstante, si hay que ser justos, el S3 250 Fi de Daelim es en realidad un GT compacto, y no un maxiscooter, con que su competencia directa es más reducida. Ahí están, básicamente, SYM y Peugeot, que son las dos marcas con modelos más directamente comparables. Los franceses ofrecen el CityStar 200, que aunque rinde unos seis caballos menos que este Daelim y es en el fondo más urbano, puede ser una alternativa real. Su precio es de 3.300 euros. También en esta cilindrada está el SYM Joyride 200, con un precio muy similar, de 3.350 euros. En cuanto a los modelos de 300, está el SYM Joymax 300i por 4.100 euros, aunque por 3.700 la marca de Taiwán aún vende algunas unidades del modelo anterior, el GTS 300i.

Puntos más destacados

Vale la pena empezar por esas cosas que, independientemente del precio del scooter, son dignas de destacar en el S3 250 Fi. Una de las que sin duda más se agradecen es la llave de contacto inteligente. Gracias a ésta, a menos de un metro de distancia el S3 nos detecta y está listo para empezar a rodar o para que puedas abrir el baúl. Así de sencillo. Sólo te pide presionar la cerradura multifunción, girarla a la derecha una vez esté iluminada, y darle a la chispa. O, en caso de tener que abrir el baúl para coger el casco o lo que sea, bastará con presionar el botón SEAT. Parece una nimiedad, pero rápidamente comprobarás que te hace ganar tiempo. Cuando vas con alguien, por ejemplo, y cada cual lleva su moto o scooter, te das cuentas de que siempre eres el primer en arrancar. No hace falta encontrar la llave en los bolsillos o en el bolso. Sólo hace falta que la lleves encima. Además, te permite abrir el baúl aún estando el motor en marcha.

Pero bueno, hay más. Vemos, por ejemplo, que el baúl incluye luz de cortesía, e incluso gato hidráulico para mantener fijo el asiento mientras estamos guardando o recogiendo nuestras cosas. Estos pequeños detalles pasan desapercibidos cuando puedes disfrutar de ellos, pero no faltan los modelos más caros que este S3 que, en cambio, no los ofrecen. Eso sí, como GT compacto que es, no es un scooter lo suficientemente grande para albergar dos cascos integrales, pero sí uno y demás pertinencias. O sea, más que suficiente. Además, incluye tres guanteras que son de gran ayuda: una a la derecha, otra en el centro, y otra entre los pies. A la izquierda encontramos lo que parece la cuarta guantera, pero en realidad no es más que el habitáculo que alberga el orificio para repostar gasolina. También tenemos toma auxiliar de corriente. Así y todo, la versión Touring del S3 125 no incluye la guantera en el suelo y ofrece mayor espacio para bolsas. Es decir, que con esta guantera seguramente sea menos útil el gancho portabultos que en la versión pequeña.

También cabe destacar la altura de la pantalla. Protege mucho y es de un color tintado que le sienta bien. Además, también es un scooter muy válido para ir acompañado, pues tiene un práctico soporte lumbar, estribo retráctiles, así como, por supuesto, espacio y prestaciones de sobra y unas prácticas asas donde cogerse. Luego, aunque no queda muy claro si se decanta por la elegancia o por la deportividad en su estética, luce muchos detalles que lo embellecen. Están por ejemplo las luces de diodos LED delante y detrás, muy visibles incluso de día. El asiento, además, luce un ribete en hilo rojo muy apropiado, aunque su mullido sea más bien blando para asegurar la comodidad de marcha. Punto en el que, dicho sea de paso, saca muy buena nota. Destaca especialmente la posición relajada de los brazos, posible gracias a un manillar bastante elevado. De este modo se evita que nos toquemos con las rodillas, por mucho que éstas se encuentren relativamente cerca del contra escudo. Por otro lado, aunque la guantera en el suelo resta espacio en el suelo, sigue siendo posible estirar bastante las piernas para desentumecerlas un poco cuando lo necesitemos.

Comportamiento a la altura

Como decíamos al principio, el Daelim S3 250 Fi Advance no tiene como objetivo principal erigirse como el mejor scooter de su categoría. Pero esto mismo no quita que tenga, sin duda, una de las mejores relaciones calidad–precio del mercado. Muy lejos quedan algunos modelos de la marca sudcoreana de hace unos años, no muy bien acabados y con mecánicas que vibraban bastante y corrían poco. En este caso, como bien se demostró ya con la versión de 125 del S3, Daelim ha dado un gran paso adelante. Tan grande es, de hecho, que quizá haya que decir un gran salto adelante: los 25 caballos de su motor no le dan excesivo brío en las primeras aceleraciones, pero sí que se muestra muy progresivo y de respuesta constante, y no vibra más que lo esperado en un motor de su cilindrada. Cierto que sale a su ritmo del semáforo y no tiene un primer golpe de gas muy espontáneo, pero se pone muy rápido las pilas y luego ya no desfallece hasta que el final, hasta que dice basta más allá del límite de los 120 reales (el marcador, no muy preciso, pone la aguja hasta los 150). Además, aunque el indicador de combustible no sea muy fiable y dude demasiado entre los dos o los tres quesitos durante cincuenta kilómetros o más, parece que los casi 13 litros de combustible que caben en su depósito siguen siendo muchísimos. Todo lo cual no quita que sería de agradecer un poco más de precisión en este sentido, variando además el nivel en demasía según lo estacionemos en pendiente o no.

En cualquier caso, una mecánica que corre lo suficiente para ir sobrado por autopista y que, al mismo tiempo, tampoco se nos queda demasiado grande para un uso urbano continuado. Por otro lado, la parte ciclo es la misma que en el 125. Es decir, que se prioriza más la agilidad en los giros y el confort de marcha, y no tanto la deportividad. Las suspensiones tienen un tarado blando que compensan correctamente el pequeño tamaño de las ruedas y absorben sin despeinarse todos los baches, y los frenos son de esos que te invitan a usarlos casi siempre a la vez. De hecho, el S3 incluye frenada combinada, y presionando sólo el freno trasero con la maneta izquierda también frenamos de delante. Eso sí, el freno de delante quizá sea, en proporción, el que menos potente se muestra de los dos. Nada grave que no pueda solventarse ayudándose del trasero, que para eso está.

Además, las medidas de las ruedas priorizan la agilidad en los giros y maniobras, y la estabilidad en el paso por curva no es que sea su mejor faceta. Gracias a ellas, de hecho, sorprende que un scooter tan grande, sólo un poco menos que un maxiscooter, gire tan fácil y se muestre tan cómodo en los atascos. Además, su manillar también gira mucho, siendo sin duda un punto a su favor vistas sus medidas reales, que más bien son generosas. En este mismo sentido también cabe decir que su asiento es realmente bajo, y es pan comido ayudarse con los pies para mover sus 167 kilos en seco. Por contrapartida, quien guste de las grandes velocidades y el mejor aplomo en carretera, por ejemplo a la hora de inclinar fuerte, quizá no tenga en éste su compañero ideal, pues no se siente del todo cómodo cuando lo forzamos. Y es que, en el fondo, siempre es una cuestión de prioridades: a más rueda, más estabilidad y confort. A menos rueda, más espacio y facilidad de movimientos en los desplazamientos urbanos más rutinarios. Todo depende, al final, de las necesidades y gustos de cada uno.

Conclusión

Daelim ha conseguido, con los S3 Fi de 125 y 250, el scooter más competitivo de toda su historia. La distancia que los separaban de otros modelos, sean japoneses o italianos, se ha reducido claramente, y en un tiempo récord. Tanto es así, que hasta son igual de bonitos y están igualmente bien acabados, logrando de este modo un scooter que sin prisa pero sin pausa va encontrando su merecido hueco en nuestro país. Y es que se trata de un scooter que te deja buen sabor de boca desde el primer momento, sobre todo en temas de confort: tiene espacio para las piernas y un manillar que permite relajar los brazos y la espalda. Por su parte, nuestras posaderas también van cómodas y cerca del suelo.

Además, goza de pequeños detalles que han sido igualmente tenidos en cuenta: los retrovisores hacen muy bien su función y el cuadro de instrumentos, pese a la imprecisión de los quesitos del nivel de combustible y de marcar más velocidad de la real, luce un diseño funcional pero ofrece la información necesaria y una visibilidad suficiente. Y estéticamente, aunque no ofrece nada que no hubiéramos visto ya, ofrece un buen equilibrio entre sobriedad, elegancia, y ese toque deportivo que siempre es bienvenido. Porque, aunque su tacto general no transmita deportividad, sus 25 dan mucho juego. En definitiva, un tipo de scooter que, por raro que suene, va ganando puntos al tiempo que la economía sigue a la baja. Porque muy mal tendrán que estar las cosas para que renunciemos a la movilidad más práctica, más económica, y más eficiente que hay: la que ofrece un buen scooter. Y éste es uno de ellos.

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