Neumáticos para las 4 estaciones

Los neumáticos para las 4 estaciones no pretenden, bajo ninguna circunstancia, rivalizar con las gomas para el invierno ya que, fundamentalmente, no son capaces de brindar la adherencia y la tracción de estos en circunstancias de nieve o lluvia intensa.

Sin embargo, sí que poseen cualidades suficientes como para evitar que los conductores tengan que proceder a la sustitución de las ruedas dos veces al año. Esto es todo lo que hay que saber respecto a los neumáticos para todas las estaciones.

Diferencias entre neumáticos para las 4 estaciones y neumáticos de invierno

Los neumáticos cuatro estaciones tienen, por lo general, una vida útil mucho más prolongada que uno de invierno. De hecho, esta se estima en, aproximadamente, 6 años de uso o 50 000 kilómetros, si bien es cierto que, en algunos casos, pueden llegar hasta los 90 000 kilómetros. Sin embargo, en el caso de los específicamente pensados para invierno, dejan de ser útiles a los 45 000 kilómetros. Esta cuestión es relativamente compleja ya que, además de la temperatura, hay otros factores que afectan a su degradación.

Por ejemplo, los neumáticos para todo el año se desgastan a un ritmo del 15 % anual, mientras que los de invierno a un 10 %, un porcentaje que solo es aplicable cuando circulan en las condiciones óptimas. Y es que, mientras los primeros son capaces de adaptarse con bastante eficiencia a todo tipo de circunstancias, los segundos sufren mucho sobre asfalto seco a altas temperaturas, por lo que se degradan rápidamente. Además, implican un mayor gasto de carburante ya que ofrecen mayor resistencia al rodamiento, motivo por el cual se adhieren mejor a la superficie.

¿Cuándo son más recomendables los neumáticos para las 4 estaciones?

Los neumáticos todas estaciones son muy útiles en la mayoría de zonas de España. Esto se debe, fundamentalmente, a que, a pesar de que puede haber muchas diferencias de temperaturas entre los meses de verano y lo de invierno, estas suelen estar abarcadas por los ámbitos de actuación de este tipo de gomas. Por lo tanto, el uso de cubiertas de invierno y de verano no es estrictamente necesario, como sí sucede en otros lugares de Europa y del mundo. Además, respecto a los de verano, las capacidades en términos de adherencia que ofrecen sobre mojado son muy reducidas, por lo que un simple e imprevisto chaparrón en el mes de julio puede suponer un quebradero de cabeza en determinadas circunstancias como, por ejemplo, descendiendo un puerto de montaña.

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