Rally de Montecarlo: la prueba que nació en la "Belle Époque" y creó el rally moderno
El calendario marca el inicio de año, y para los verdaderos amantes de los rallyes, eso solo significa una cosa: el Rally de Montecarlo está a la vuelta de la esquina. Justo cuando el polvo del Dakar aún flota en el ambiente, las miradas giran hacia los Alpes franceses, donde el asfalto helado, la nieve traicionera y la noche cerrada del Col de Turini esperan para separar a los niños de los hombres.
Este año, la 94ª edición (22 de enero de 2026) no es solo el inicio del WRC; es un nuevo capítulo en un libro que empezó a escribirse en 1911. ¿Cómo pasó esta carrera de ser un desfile de elegancia para aristócratas a convertirse en la prueba de velocidad más técnica del planeta? Abróchate el cinturón, que arrancamos.
De la aristocracia a la velocidad: El origen "turístico" (1911-1912)
Aunque hoy asociamos Montecarlo con derrapes y cortes de inyección, su nacimiento tuvo un motivo mucho más mundano: el marketing turístico. En 1911, Mónaco quería robarle turistas a Niza en invierno. El ACM, Automóvil Club de Mónaco, por entonces SAVM - Sport Automobile Vélocipédique Monégasque (la asociación de deportes del motor y ciclistas monegasca, en español) tuvo una idea brillante: organizar una competición donde los coches partieran desde diferentes ciudades de Europa (París, Berlín, Viena, etc.) para converger en el Principado.
En aquellos años heroicos, no ganaba el más rápido: llegar era el triunfo. Las carreteras eran caminos de cabras y los coches, carruajes motorizados sin calefacción. De hecho, el ganador no se decidía por el cronómetro, sino por un jurado que valoraba la elegancia del coche al llegar (sí, en serio), el confort de los pasajeros y el estado del vehículo tras miles de kilómetros.
Como dato curioso, en 1912, el ruso Andrei Nagel tardó seis días en llegar desde San Petersburgo a bordo de su Russo-Baltique, conduciendo a temperaturas bajo cero. ¿El premio? Un noveno puesto, porque los jueces consideraron que las modificaciones que hizo para no morir congelado (parabrisas, techo de lona, etc.) le restaban elegancia.
El resurgir, el prestigio y los Finlandeses Voladores
Tras dos ediciones, la polémica por unas reglas injustas y el parón por la Primera Guerra Mundial, el rally se transformó. En 1924, en su retorno, se simplificó el reglamento y paulatinamente se añadieron tramos de velocidad en las carreteras aledañas al Principado. Después de sobrevivir a la Segunda Guerra Mundial, los años 50 dotaron al certámen de prestigio y agrandaron su leyenda.
Para los años 60, la velocidad tomó definitivamente el mando y nació la leyenda de los Mini Cooper S. Parecía una broma: un coche diminuto contra gigantes potentes. Pero en las carreteras reviradas y nevadas del Turini, el tamaño y la agilidad lo eran todo.
Fue la era de los "Flying Finns" (Finlandeses Voladores). Pilotos como Timo Mäkinen. Pauli Toivonen o Rauno Aaltonen enseñaron al mundo que para ir rápido en nieve no hay que conducir recto, sino de lado. Ellos inventaron el baile que hoy todos intentan imitar.
La era de los monstruos: Grupo B y Lancia
Los 70 y 80 fueron el delirio. Durante los 70 apareció el Lancia Stratos, el primer coche diseñado exclusivamente para ganar rallies. Una cuña futurista con motor Ferrari que, en manos de Sandro Munari, era imbatible.
Pero la época más salvaje llegó con el Grupo B. Audi trajo la tracción Quattro y cambió las reglas del juego para siempre. Ver a un Audi Sport Quattro S1, un Lancia 037 o un Peugeot 205 T16 escupiendo fuego por los escapes en una carretera helada de montaña sigue siendo, para muchos, la cima del automovilismo.
Los años 90 y la espectacularidad del grupo A y el WRC
Con el dramático final del Grupo B, fue el Grupo A quien tomó su lugar como categoría reina. Y con ellos, una nueva hornada de pilotos talentosos, como Tommi Makinen, Carlos Sainz, Colin McRae, Didier Auriol o Richard Burns, que brillaron en los tramos alpinos del Montecarlo. Sin embargo, en 1997, el Rallye de Montecarlo se desprendía de uno de sus vestigios: dijo adiós para siempre a la etapa de concentración. Aunque eso sí, el espíritu y la solera siguieron tan candentes como siempre.
Los Reyes del Monte: Ogier y Loeb
Si hablamos de Montecarlo, hay que hablar francés. La prueba ha sido el patio de recreo de dos extraterrestres que han reescrito todas las estadísticas.
El podio de los inmortales con más victorias en Montecarlo:
- Sébastien Ogier: Con 10 victorias es el rey absoluto. Ha ganado con VW, Ford, Citroën y Toyota.
- Sébastien Loeb: Tuvo 8 victorias y se le considera el maestro de la consistencia y la trazada perfecta.
- Tommi Mäkinen: Con 4 victorias, fue el último gran finlandés en dominar el Principado, al volante de su inseparable Mitsubishi Evo.
- Walter Röhrl: Logró 4 victorias; ganó con cuatro marcas diferentes: Fiat, Opel, Lancia y Audi. Una hazaña irrepetible.
- Carlos Sainz: Y no olvidar sus 3 victorias. El "Matador" domó el Monte con Toyota y Subaru, demostrando su maestría en condiciones mixtas.
¿Qué hace único al "Monte"?
No es la nieve, ni el asfalto seco. Es la mezcla. En un mismo tramo de 20 kilómetros puedes encontrar asfalto seco y abrasivo al inicio, combinado con el famoso hielo negro, invisible y letal, en las zonas de sombra. Y por último la nieve profunda en la cima del puerto. Esto convierte la elección de neumáticos en una ruleta rusa estratégica. ¿Sales con clavos y los destrozas en el asfalto seco, o sales con "slicks" y rezas para no salirte en el hielo? Esa decisión ha decidido más rallies que los propios caballos del motor.
Llega Montecarlo 2026: ¿Qué esperar?
La edición de este año se presenta como un duelo de titanes en un WRC que busca su nueva identidad. Toyota Gazoo Racing con el incombustible Sébastien Ogier buscando su 11ª corona y Elfyn Evans queriendo demostrar que puede ser campeón. Hyundai Motorsport con Thierry Neuville lidera la carga, acompañado del talentoso Adrien Fourmaux y nuestro veterano incombustible, Dani Sordo, que siempre brilla cuando las condiciones se ponen difíciles. y por último M-Sport Ford con un perfil más bajo este año y un solo coche, a la espera de la temporada 2027.
Aunque los coches actuales son naves espaciales híbridas, la esencia sigue intacta. Cuando caiga la noche en el Col de Turini y las bengalas de los aficionados iluminen la carretera al paso de los coches, volveremos a sentir la magia que nació hace 115 años. Porque el Montecarlo no se corre, se sobrevive.
Resumen Rápido para Entendidos
- ¿Cuándo empieza? 22 de enero de 2026.
- ¿Por qué es especial? Es la única prueba donde se corre con neumáticos de clavos, nieve y asfalto seco en el mismo tramo. La estrategia de gomas es clave.
- ¿Quién tiene el récord de victorias? Sébastien Ogier, con 10 triunfos.
- ¿El tramo más famoso? El Col de Turini, especialmente en su versión nocturna ("La noche del Turini").
- Curiosidad histórica: En 1966, los Mini Cooper ganaron pero fueron descalificados por una polémica normativa sobre las bombillas de sus faros, dando la victoria a Citroën.
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