Paso al frente

La segunda generación del Volkswagen Touareg asciende significativamente de nivel gracias, entre otros, a un poderoso diseño, a un interior ultratecnológico y a una calidad de rodadura a la altura de los mejores. Nosotros lo hemos probado en profundidad.

La llegada del siglo XXI supuso, sin duda, el auge de los grandes SUV. Auténticos mastodontes con ruedas que empezaron a copar los centros comerciales, las autopistas y las entradas de los colegios. Vehículos poderosos que combinaban una imagen imponente con el más alto lujo de la marca y que permitían a fabricantes de corte más generalista, como Volkswagen, competir de tú a tú con otros de corte Premium. En el caso de la alemana, el responsable de aquel hito fue el Touareg.

Un modelo nacido en 2002, con una clara tendencia de vehículo de representación que, no obstante, incluía entre su catálogo de virtudes una reductora con la que poder hacer frente a las más peliagudas fuera del asfalto. De aquel primer Touareg han pasado ya 17 años y dos generaciones, hasta llegar a la tercera que traemos aquí.

Entrega que no solo mantiene ese halo lujoso con el que nació, sino que lo potencia hasta cotas muy elevadas. Un aumento de su esplendor que, eso sí, ha traído consigo una ligera reducción en sus aptitudes off road.

Por donde quieras

Una afirmación que necesita ser matizada, porque aunque este nuevo Touareg se aproxime más a una berlina de representación que a un todoterreno, no elimina del todo ese toque aventurero con el que se erigió hace casi dos décadas. Para hacerlo posible, eso sí, ahora recurre a elementos como la suspensión neumática y la electrónica.

Con la primera, la altura de la carrocería puede elevarse en 25 mm, sobre los 215 mm de inicio, para circular sobre terrenos no asfaltados, llegando incluso hasta los 70 mm en situaciones extremas de máxima complicación. Para sortearla, hace uso de la electrónica, proponiendo dos programas, cada uno asociado a la correspondiente altura, como son el Off-Road y el Off-Road+.

En ellos, se incluyen cuatro programas específicos para circular por arena, barro, piedras o nieve que, en realidad, modifican la gestión de determinados parámetros como la respuesta del acelerador, de la caja de cambios o del control de estabilidad para obtener siempre el mejor empuje y la máxima motricidad, sin olvidarnos del efectivo control de descensos.

Ahora bien, pese a todo este elenco de bondades electrónicas, las cotas todoterreno de este Touareg son ligeramente peores a la de su predecesor. En concreto, hablamos de unos ángulos de entrada y salida de 25º, y del ventral de 18,5º, a la que se añade una altura de vadeo es de 50 mm. Con todo, si bien durante las pruebas fuera pista sometidas, el Touareg no defrauda, sí echamos en falta la fuerza otorgada por la reductora o una mayor solvencia en zonas algo más escarpadas. Pero para aquellos que busquen salir del asfalto sin demasiadas complicaciones, este Touareg satisfará perfectamente sus necesidades.

Trasatlántico con ruedas

Ahora bien, la lógica nos dice que el comprador actual del Touareg lo adquirirá más por un tema de estatus y de confort dentro del asfalto que por saciar su sed de aventuras. En carretera, el gran SUV alemán es un auténtico devorakilómetros. Su presencia, confort, empuje y, sobre todo, su excelente aislamiento acústico le convierten en todo un trasatlántico.

La suspensión neumática, que recordemos es un opcional que cuesta 2.335 €, realiza un trabajo soberbio absorbiendo cualquier tipo de irregularidad, trasladando al habitáculo todo el confort que uno pueda esperar. Por su parte, la caja de cambios automática de ocho relaciones ofrece un funcionamiento imperceptible, permitiendo que el bloque diésel V6 de 3.0 litros y 286 CV empuje con el par y la potencia justas a un conjunto que sobrepasa las dos toneladas de peso. En este sentido, activando el programa más ecológico, el Touareg es capaz de registrar un gasto de poco más de 7 l/100 km.

Mastodóntica agilidad

Dato que en carretera aumentará al tomar la primera salida y meternos directamente en un tramo revirado. Tiramos de nuevo de lógica y el pensamiento inicial nos hace pensar que un coche de 4,88 metros de largo, 1,98 de ancho y 1,71 de alto al que se suma ese peso antes mencionado, está condenado a ser un ‘cepo’. Sin embargo, basta con realizar dos enlazadas de curvas para darnos cuenta de nuestro error.

El Touareg se muestra como un SUV sorprendentemente ágil al que le cuesta poco entrar en el vértice. No llega a ser tan efectivo como un Arteon o un Passat y, ni mucho menos, como un Golf, pero sí consigue posicionarse como un duro rival para sus competidores. Eso sí, este derroche de elogios tiene truco.

Y es que el Touareg echa mano de soluciones dinámicas como un eje trasero direccional o unas barras estabilizadoras activas. Elementos que, evidentemente, no forman parte del equipamiento estándar provocando que su tarifa suba unos cuantos miles de euros… 3.445 € si combinamos el primero con la suspensión neumática y hasta 7.130 € si además sumamos las estabilizadoras.

Un compendio que será obligatorio montar si queremos convertir al Touareg en un auténtico traza curvas. Puede que este término suene extraño en un vehículo de estas dimensiones y tonelaje, pero lo cierto es que con este elenco a su servicio se convierte en uno de los SUV de gran tamaño más dinámicos y fáciles de llevar por un tramo sinuoso del panorama actual.

Parte de culpa la tiene también, su corazón que, en este caso, está representado por el bloque V6 diésel de 3.0 litros y 286 CV. Un motor de sobra conocido pero que no deja de sorprendernos por lo contundente que resulta. En aceleraciones suena a super bloque y es que lo es. Los 600 Nm de los que hace gala aparecen únicamente a 1.700 rpm, catapultándonos hacia delante con una facilidad pasmosa. Una fuerza que se mantiene constante hasta las 3.000 vueltas, dando paso a toda su potencia, que aparece a las 3.500 rpm.

Socio de lujo es, sin duda, la caja de cambios automática de ocho relaciones. Su funcionamiento es rápido y suave en autopista quedándose un poco descolgada en tramos revirados a causa del temido turbo-lag (el retardo que surge entre que aceleramos y el turbo se llena de aire para acabar respondiendo).

Blindado

Sus bondades dinámicas se incrementan más aún si le sumamos el numerosísimo elenco de ayudas a la conducción de las que hace gala. Entre las más llamativas están el sistema de visión nocturna (el primero de la firma y con capacidad para detectar personas y animales proyectando un recuadro amarillo en el Digital Cockpit), los faros matriciales IQ.Light LED Matrix con 128 diodos y funciones específicas para la circulación off-road, el asistente de cruces, el de maniobras con remolques (muy útil teniendo en cuenta que puede arrastrar hasta 2.000 kg, rebajando el chasis además en 40 mm), o los ya conocidos como el control de velocidad de crucero adaptativo con arranque y parada, asistente de mantenimiento activo de carril, lector de señales... El punto negativo, como siempre, el precio de muchas de ellas, incluso equipando el acabado R Line de nuestra unidad, de los más altos de la gama.

Pantallote

La guinda a un pastel delicioso la pone el componente estético. Por fuera, los dibujantes germanos han conseguido devolverle ese aspecto mastodóntico que ofrecía su primera generación. ¿Cómo? Agrandando hasta cotas insospechadas la parrilla delantera. Una enorme ‘sonrisa’ frontal que prácticamente se fusiona con los grupos ópticos y que le otorga una presencia imponente.

Pero si hay un elemento estético que diferencie a esta tercera generación del Touareg ese es, evidentemente, la pantalla central. Bautizado como Innovision Cockpit no solo ofrece el comentado cuadro de instrumentos Digital Cockpit de 12,3 pulgadas que, ahora, se combina con un pantallote central, Discover Premium, de nada menos que 15 pulgadas. Un tamaño gigantesco nunca visto hasta la llegada de los Tesla que, personalmente, me recuerda a la televisión que tenía de pequeño para jugar a la Super Nintendo.

Desde este monitor, orientado completamente hacia el conductor, éste podrá manejar todas las funciones del vehículo. Y cuando decimos todas, son todas: desde el climatizador, hasta el navegador, el sistema multimedia, las funciones off road o lo que se te antoje. Su respuesta es rápida, pero será necesario dedicarle algo de tiempo previo para conocer todos sus entresijos, sobre todo antes de ponernos en marcha, ya que pese a incluir la función gestual, necesitaremos saber dónde está todo.

En lo que a habitabilidad se refiere, poco negativo podemos decir de un vehículo de este porte. Los asientos ergoComfort son imprescindibles para aquellos que le vean como un devora kilómetros, mientras que el dato más representativo de su amplitud lo protagonizan los, agárrate, 810 litros de su maletero. Volumen que puede ampliarse hasta los 1.810 cuando abatimos la segunda fila.

En definitva, puede que muchos no vean justificación en el desmesurado precio de este tercer Touareg, pero no se puede negar el salto cualitativo dado por Volkswagen con su SUV de grandes dimensiones. Si se quiere competir contra las marcas top Premium, has de ofrecer un producto acorde a estas exigencias y el Touareg lo cumple con creces.

Ficha Técnica Volkswagen Touareg R-Line 3.0 TDI 286 CV Tiptronic 4Motion

Motor: Diésel, seis cilindros en V, turbo

Cilindrada: 2.967 cm3

Potencia: 286 CV entre 3.500-4.000 rpm

Par: 600 Nm entre 2.250-3.250 rpm

Velocidad Máxima: 235 km/h

0-100 km/h: 6,1 seg

Consumo (urbano/extraurb./mixto): 7,7 / 5,9 / 6,6 l/100 km

Emisiones CO2: 173 gr/km

Dimensiones: 4.878 / 1.984 / 1.717 milímetros

Maletero: 810-1.810 litros

Peso: 2.070 kg

Cambio: Automática, con convertidor de par, de ocho velocidades

Depósito: 75 litros

Precio: 81.145 euros

Precio ud. probada: 102.770 euros

¿Preparado para lo siguiente?

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