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Prueba del MINI Cooper SE: chispa urbana

Probamos el primer MINI que no emite ni gasta combustible pero que mantiene el mismo tacto y ADN que cualquiera de sus hermanos. Así es el MINI Cooper SE.

Ser pionero en algún apartado de la vida conlleva sus riesgos. En el caso de MINI la británica se arriesgó, hace más de una década, a lanzar un MINI Electric del que fabricó poco más de 600 unidades. Sin embargo, ninguna de ellas se propuso con fines comerciales sino como banco de pruebas para lo que tanto BMW como la propia Mini nos mostrarían años más tarde. Porque aquellos MINI Electric sentaron las bases tanto del i3 como del Countryman PHEV.

Ahora, tras una década de aprendizaje y con el exitoso feedback proporcionado por el propio Countryman PHEV (es la versión más solicitada de la gama), Mini ahora sí se lanza a comercializar su primer vehículo 100% eléctrico: este Cooper SE.

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Seguramente lo primero que has notado es lo poco que se distingue este Cooper SE del resto de sus hermanos de combustión. De hecho, de no ser por la ausencia de parrilla delantera o de tubos de escape, este MINI eléctrico pasa por cualquier otro MINI convencional.

El traje escogido por nuestra unidad tampoco beneficia dicha distinción pero siendo justos la gama de este Mini Cooper SE contempla inéditos elementos tales como llantas, colores, vinilos y molduras. En el caso de escoger una unidad tan ‘camuflada’ como la nuestra, los detalles que nos mostrarán su alma eléctrica irán ceñidos a los logos E en amarillo.

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En el habitáculo ocurre algo similar… aunque con matices. En líneas generales mantiene ese aspecto retro que ha definido al modelo desde su resurgimiento aunque este Cooper SE se desmarca, además de por algunos detalles en amarillo, por incluir un inédito cuadro de instrumentos digital.

De diseño circular y con un monitor de 5,5 pulgadas es el primer MINI en montarlo. Tiene unos grafismos claros y aunque no ofrece grandes opciones de configuración, el conductor tendrá acceso de un vistazo a toda la información relativa al sistema eléctrico: carga de la batería en el lado derecho e indicación de potencia en el izquierdo.

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El resto se podrá consultar en el monitor central de 8,8 pulgadas que parte como estándar en el acabado más alto (el resto monta uno de 6,5 pulgadas), ya que una de las peculiaridades de este Mini Cooper SE es que se elimina la opción de sumar equipo opcional, valga la redundancia. Quien quiera optar por más elementos en su Mini deberá ir subiendo de nivel entre los cuatro propuestos: S, M, L y XL (el nuestro).

Un punto a favor es que ni la habitabilidad interna (solo se vende con carrocería de tres puertas) ni la capacidad del maletero (cifrada en 211 litros) se ven mermadas. De hecho, se añade un práctico doble fondo que nos servirá para guardar los cables de carga con facilidad.

Como uno más

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La principal razón de esta semejanza con cualquier otro hermano de gama se debe, principalmente, a su concepción. A diferencia de otros nuevos eléctricos como el e-208, el Corsa-e o el Mazda MX-30 en cuyo desarrollo se ha tenido en cuenta la opción de incluir una versión eléctrica, en este MINI Cooper SE, no. Para simplificar, lo que han hecho los ingenieros británicos es eliminar todo rastro de trazo mecánico convencional y sustituirlo por el entramado eléctrico que lo anima.

Una operación en la que sí se han visto obligados a modificar ligeramente la altura del chasis (está elevado 2 cm) para mantener intacto el mismo concepto dinámico de siempre. El resultado, un auténtico MINI con cero emisiones.

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Entrando en el apartado técnico este Cooper SE se mueve con la energía generada por un motor eléctrico síncrono de 184 CV y 270 Nm de par (instantáneos) que es suministrada por una batería de 32,6 kWh de capacidad bruta (28,9 kWh neta) colocada bajo el piso del coche (de ahí que mantenga el mismo volumen de carga). Cifras que le sitúan a la par que el Cooper S en aceleración (7,3 segundos de nuestro protagonista frente a los 6,7 del de combustión) pero no así en velocidad punta pues este MINI eléctrico la tiene autolimitada a 150 km/h.

Cifras que lograremos siempre y cuando tengamos activado el programa Sport a elegir mediante el conmutador situado en la consola central. Con él también notamos cómo la dirección se endurece ligeramente y cómo el coche se vuelve más reactivo a nuestras órdenes. Con el MID que se sitúa por debajo tendremos un manejo más equilibrado, notando un buen empuje en las aceleraciones, mientras que con los Green y Green+ lo que conseguiremos será optimizar al máximo la carga de la batería. Tanto, que con el segundo incluso se apaga el climatizador y se limita la velocidad a 90 km/h.

Ojo con las distancias

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Porque si bien este Cooper SE invita a que le llevemos igual de ágil que cualquier otro MINI, para lo cual ofrece unas suspensiones firmes que por suerte no llegan a incomodar en exceso, lo cierto es que además de tener un ojo puesto en la carretera deberemos tener otro en la autonomía.

La marca homologa un registro de 230 kilómetros con el 100% de la carga y aunque si bien nosotros no llegamos a ver dicha cifra en ningún momento de la prueba con la batería a tope, sí podemos conseguir rozarla si somos cuidadosos con el acelerador y conseguimos movernos en torno a los 14 kWh/100 km de consumo medio. Sin embargo, en cuanto desatemos todas nuestras emociones, activemos el comentado modo Sport (se pierden entre 20 y 30 km de autonomía frente al Green solo con conectarlo) y nos movamos cerca de los 19 kWh/100 km de consumo, veremos cómo el recorrido máximo que lograremos será de unos 190 km.

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Para dilatar un poco más ese rango, este Cooper SE cuenta con dos modos de retención de energía. Como estándar lleva activado el más intenso que sin llegar a encender la luz de freno sí nos permitirá llegar a realizar una conducción con un solo pedal. Al pulsar el comando situado a la izquierda del arranque (con un sugerente color amarillo), rebajaremos dicha intensidad. Esta es una solución tan útil en circulación urbana como en tramos de montaña, pues a poco que sepamos emplearla con fluidez conseguiremos aumentar la vida de las pastillas de freno.

Otro tema será el relacionado con la carga de la batería. El MINI Cooper SE admite dos tipos de carga (Tipo 2 y CCS). Como en todos los eléctricos los tiempos de carga variarán en función de la toma a la que se conecte. En nuestro caso, en un enchufe doméstico de 1,8 kW y con un 29% restante de carga, tardamos casi 12 horas en tener el 100% de la carga. Si aumentásemos la potencia hasta los 3 kW, el tiempo se reduciría hasta las 10 horas para tener la totalidad, mientras que si tenemos un wallbox de 11 kW solo necesitaremos 3 horas y media. Por último, el Cooper SE también admite cargas de 50 kW reduciendo el tiempo hasta los 35 minutos para obtener el 80% de la misma.

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En definitiva, que MINI se haya tomado las cosas con calma a la hora de sacar su primer eléctrico es algo que entendemos al convivir una semana con este Cooper SE. Porque aunque no emitamos ni un solo gramo contaminante ni consumamos una gota de carburante, las sensaciones que desprende este eléctrico son tan distintas a las del resto de rivales como idénticas a las de otro MINI. Además, el hecho de que no haya opciones que aumenten la cuantía es un punto favorable ya que así sabremos que si queremos ser propietarios de este Cooper SE tendremos que gastarnos entre los 33.950 € de acabado S y los 41.000 € de este XL.

¿Preparado para lo siguiente?

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