Espacio, dinamismo y comodidad a partes iguales

Probamos el Focus en carrocería familiar y versión Active asociado al mítico bloque gasolina EcoBoost de 150 CV. Un sinfín de equipamiento, espacio a raudales y un rendimiento de conducción espléndido. Estas son algunas de sus virtudes. Si quieres conocerlas todas, sigue leyendo.

Finalizando el siglo XX, Ford anunció el lanzamiento de un nuevo modelo para la familia americana. El Focus surgió en carrocerías Sedán, Familiar y Hatchback de 3 y 5 puertas. Año tras año y generación tras generación, la casa estadounidense no ha cesado en su afán por darle al Focus el abanico más grande posible en lo que a carrocerías se refiere. En su segunda generación pudimos verlo también en versión cabrio que, posteriormente en la tercera generación, se mantuvo.

A comienzos del pasado año os trajimos las primeras informaciones sobre la cuarta y nueva generación del Focus. En verano, pudimos probar la carrocería cinco puertas y a finales de 2018 os contamos todo sobre la nueva versión del Focus Familiar, la Active. Pues bien. Ahora toca desgranarla y ver qué tiene de bueno o de malo un coche familiar con detalles de todocamino.

Detalles diferenciadores

El Active Wagon del Focus es la cuarta versión “camperizada” disponible de Ford en su gama actual. Primero fue el Ka+, luego el Fiesta para, posteriormente, lanzar las dos versiones Active del Focus.

No varían las medidas de este Active Wagon respecto a la carrocería familiar normal. Casi 4,70 metros de largo y 1,82 de ancho le otorgan una figura imponente y musculada. Además sus 608 litros de capacidad de maletero ofrecen diversas soluciones para que sus ocupantes puedan gozar tanto de espacio para ellos como para todos sus bártulos.

Para poder darle un mayor uso off road cuenta con 3,4 cm más de altura libre al suelo. Paragolpes específicos o las típicas protecciones en plástico negro que recubren los bajos traseros, delanteros y los pasos de rueda laterales. El conjunto externo se completa con unas llantas de 17 pulgadas y barras de techo en negro. De puertas para dentro vemos la tapicería específica de la versión, pedales metalizados y varios detalles cromados repartidos por el salpicadero.

Fiesta Active

Por alusiones, tenemos que hacer un pequeño inciso y comentar qué nos pareció el Fiesta Active que también probamos hace un tiempo. En cuanto al diseño exterior comparte muchas similitudes con el Focus Active, respecto al Fiesta tradicional. Sobre todo en lo que a protecciones exteriores se refiere. En el caso del Fiesta Active, gana 1,8 centímetros de altura libre al suelo aunque sus cotas apenas aumentan pero sí gana en presencia y volumen. De puertas para dentro no vemos cambios respecto al “normal” salvo la tapicería mixta de cuero y tela específica de esta versión Active+.

Dicho acabado, es único del modelo que nosotros probamos. El Fiesta Active+ con motor 1.0 EcoBoost de 125 cv y cambio manual de seis velocidades. Un motor solvente y de los mejores de la firma americana aunque algo escaso en recuperaciones y fuerza a bajas vueltas. Aunque el par máximo entra desde las 1.500 rpm, apenas tenemos 170 Nm para que nos empujen. Además, su caja de cambios cuenta con las relaciones demasiado largas que, aunque favorezcan el consumo, penalizan la entrega de potencia sin necesidad de reducir hasta dos marchas en adelantamientos.

Esto repercute pues en su consumo que, pese a los escasos 5 litros que homologaba la marca, nosotros hemos dejado el ordenador de a bordo en 7,3 l/100km. Es una cifra elevada para un motor tan pequeño pero entendible ya que para funcionar necesita ir alegre. El Ford Fiesta es uno de los mejores coches en su segmento, desde tiempos inmemoriales, asique podemos decir que su versión Active ya que apenas varía, también es de lo mejor entre los rivales.

¿3 cilindros?

Hay una corriente actual en contra de los motores de tres cilindros. Será porque a nivel dinámico son más escasos y a nivel consumo no tan rentables como a priori pudieran parecer. Es cierto. Pero este Focus Wagon Active nos ha hecho dudar de verdad de qué motor se escondía en sus entrañas. Antes de entrar a comentar cómo rinde su bloque, hay que desenmascararlo. Es el 1.5T EcoBoost 150 CV que aparecen desde las 6.000 rpm. De gran ayuda son sus 240 Nm desde apenas 1.600 vueltas que le permiten empujar prácticamente en cualquier momento sin necesidad de reducir una marcha para salir con solvencia de una rotonda.

Durante una semana hemos podido exprimir prácticamente todas las aptitudes de este coche familiar que, sin ninguna duda, ha cumplido a la perfección. La comodidad para viajes largos es abrumadora, sin oscilaciones y sin ruido a altas velocidades. Tanto para el conductor como para el resto de ocupantes el espacio del habitáculo y el confort de los asientos otorga placer de conducción.

Pero es que este coche no es solo para tragar kilómetros. Está creado también para hacernos disfrutar de carreteras algo reviradas gracias, en parte, a un modo Sport que gestiona de manera muy diferente la relación de marchas. La caja de cambios de 8 velocidades y convertidor de par es muy progresiva y apenas tenemos ese “retraso” que caracteriza a este tipo de transmisión. También encontramos diferentes modos de conducción que adaptan las marchas y la tracción acordándolo a dicho modo. Normal, Eco, Sport y Nieve son los diferentes modos con los que podemos disfrutar de este grandullón alargado.

Tras probarlo por ciudad, carreteras secundarias y autovías estaba casi convencido de que este coche es un bloque de cuatro cilindros. Pero una pequeña falta de reprís a la hora de realizar adelantamientos a altas velocidades me hizo dudar y, efectivamente, Ford ha optado por los tres cilindros. Es el único pero que le saco a este motor, su ligera falta de empuje en marchas altas y el consiguiente consumo que eso conlleva. 7,2 l/100km es la cifra homologada por la marca y 8,4 es la nuestra. No es mucha diferencia y no es una cifra mala para un coche de casi 1.500 kilos. Pero quizás con un cilindro más, desahogaríamos la relación de marchas y podríamos rebajar el consumo, al menos, por carretera.

Equipado y competitivo

Aunque hayamos dejado claro que una de las grandes virtudes de este Focus es su habitabilidad y su dinamismo, no podemos terminar sin mencionar la tecnología que nos atrapa cuando nos ponemos a sus mandos.

El responsable de estas líneas parte desde los 27.900 euros sin descuentos aplicados. Nuestra unidad asciende hasta los 32.654 euros por equipar Techo Panorámico (1.100€), Portón Manos Libres (500€), Head Up Display (400€) o Paquete Parking (500€) entre otros. Cuenta además con Paquete de invierno, tapicería de cuero, cargador inalámbrico, Paquete Confort o Paquete Active con detalles interiores.

Estamos ante un precio considerable pero razonable teniendo en cuenta todo lo que ofrece en los diferentes apartados que resumen un coche. Es excesivamente confortable en carretera, exageradamente espacioso por dentro y notable en tramos donde se requiere mas precisión a la carrocería. Si a todo esto le sumamos una tecnología al nivel de sus competidores, tenemos un coche apto para hacerse con un puesto alto en las ventas del segmento familiar.

Ficha Técnica Ford Focus Active Wagon 1.5T EcoBoost 150 CV

Motor: Gasolina turboalimentado, tres cilindros en línea

Cilindrada: 1.496 cm3

Potencia: 150 CV a 6.000 rpm

Par: 240 Nm a 1.600 rpm

Velocidad Máxima: 202 km/h

0-100 km/h: 9.9 seg

Consumo (urbano/extraurb./mixto): 8 / 6,1 / 7,2 l/100 km

Emisiones CO2: 162 gr/km

Dimensiones: 4.668 / 1.825 / 1.532 milímetros

Maletero: 608-1653 litros

Peso: 1.445 kg

Cambio: Automática, de ocho velocidades y convertidor de par

Depósito: 52 litros

Precio: 27.900€

Precio unidad probada: 32.650€

¿Preparado para lo siguiente?

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