Prueba: Fiat Panda 0.9 Turbo GNC – La versión más ahorradora

Fiat empezó hace 15 años a ofrecer versiones capaces de funcionar con gas natural comprimido (GNC) y en la actualidad ofrece versiones propulsadas por este combustible del Fiat Panda, el Fiat 500L, el Fiat Panda Van y el Lancia Y.

En esta ocasión nos hemos puesto al volante del Panda. En cuanto al coche en cuestión, lo cierto es que no existe prácticamente ninguna diferencia entre un Fiat Panda 0,9 Turbo GNC –o Fiat Panda Natural Power- y uno normal.

Ópticamente, por fuera se reducen a la presencia de una boquilla de llenado adicional junto al de la gasolina, bajo la tapa del depósito y protegida con un sólido tapón roscado azul y un silencioso trasero algo más expuesto a la vista. Dentro, tan sólo llama la atención un botón adicional con el ideograma de un surtidor –ubicado en la consola central- y la presencia de dos indicadores de cantidad de combustible en el display digital de la instrumentación –en la parte de arriba, gas, y en la de abajo, gasolina– .

El cambio de un combustible a otro puede realizarse en cualquier momento, y tan sólo se detecta por un sonido neumático que se escucha brevemente –procedente de alguna parte de la zona trasera-. El Panda cuenta con un depósito de gasolina de 35 litros y con dos tanques a 200 bares de gas, capaces de almacenar 12 kilos de gas en sus 72 litros de volumen. Juntos, proporcionan una autonomía de 300 km. El consumo homologado empleando gas es de 3,1 kg de gas por cada 100 km.

En marcha, el motor bicilíndrico 0,9 Twinair ofrece unas prestaciones casi idénticas –85 CV con gasolina y 80 con gas-, y al volante es prácticamente imposible distinguir entre un modo y otro, salvo tal vez por un sonido un poco más agudo cuando se rueda consumiendo gas.

El sonido es uno de los aspectos más peliagudos del Panda: el Twinair suena rabiosamente deportivo, sobre todo cuando a partir de 4.500 rpm la distribución activa le hace sufrir una transformación que recuerda mucho a los antiguos VTEC de Honda –dentro de lo que son 85 CV, se entiende–, pero el nivel de ruido y vibraciones es desconcertantemente alto –en todos los Fiat con el motor Twinair, sean o no CNG–. Es un fenómeno que se hace más llevadero cuando te acostumbras a la nota ´rasgada´ del motor, que suena un poco a dos tiempos, pero desde luego no se trata del coche ideal para quien busque un utilitario silencioso. Según Fiat, están trabajando en resolver el asunto.

Las prestaciones son bastante buenas, y la impresión al volante es mucho más positiva de lo que sugieren los 11,2 segundos para acelerar de 0 a 100 que declara la marca. Y lo que es más importante: el coche se desenvuelve con normalidad por debajo de velocidades de hasta 140 km/h –algo que un Volkswagen Up! de 75 CV logra a duras penas...–.

Entonces, ¿me compro un Fiat con gas comprimido? Pues, por 1.000 euros extra, parece una buena idea. Eso sí, en España, tendrás que tomártelo con calma de cara a utilizarlo, ya que en toda nuestra geografía apenas hay 21 puntos de repostaje.

¿Preparado para lo siguiente?

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