Prueba: Audi R8 RWS – En perfecto desequilibrio

Audi rompe barreras con su primer modelo de propulsión de la historia: el R8 RWS. Un vehículo pensado para los más puristas quienes disfrutarán de las derrapadas que les brinda este superdeportivo todo atrás.

Nosotros lo hemos probado en profundidad y lo cierto es que nos ha convencido incluso más que el R8 quattro de toda la vida. Adivina adivinanza. ¿Qué termino lleva casi ‘quattro’ décadas definiendo los modelos ultradeportivos de Audi? Si lo sabe, enhorabuena, es conocedor de la historia más reciente de la firma alemana. Si no. Le insto a que vuelva a leer la pregunta para conocer la respuesta. En efecto, desde 1980 todos los modelos que salen de la división deportiva de Audi, Audi Sport, llevan impreso el sello de la tracción quattro.

De todos ellos, el R8 supone el summum de la deportividad. Un biplaza que Audi se sacó de la chistera hace casi una década y que antes de alcanzar su segunda generación (recientemente presentada), nos deleitó con una versión que ni los seguidores más puristas de Ingolstadt hubieran imaginado: el R8 RWS.

Siglas que, casualmente, van destinadas a los conductores más puristas pues corresponden con el término inglés Rear Wheel Series que, traducido al español coloquial, significa que estamos ante el primer Audi de la historia con propulsión posterior.

Ficha Técnica Audi R8 RWS

Motor: Gasolina, 10 cilindros en V, atmosférico

Cilindrada: 5.240 cm3

Potencia: 540 CV a 7.800 rpm

Par: 540 Nm a 6.500 rpm

Velocidad Máxima: 320 km/h

0

Consumo (urbano/extraurb./mixto): 19,6 / 8,6 / 12,4 l/100 km

Emisiones CO2: 283 gr/km

Dimensiones: 4.426 / 1.940 / 1.240 milímetros

Maletero: 112 litros

Peso: 1.665 kg.

Cambio: Automática, doble embrague, de siete velocidades

Depósito: 83 litros

Precio: 168.430 euros

Precio ud. probada: 196.105 euros

Bajo control

Sí, la máquina desarrollada por Audi es la primera en suprimir el emblema quattro tanto de su frontal como de su alma para pasar a convertirse en un todo atrás destinado a todos aquellos que deseen experimentar una conducción más pasional.

Frente al equilibrado R8 quattro, este R8 RWS aumenta un punto el grado de exigencia, más aún cuando decidimos activar, por un lado, el modo Dynamic y, por otro, el ESC Sport liberándole parcialmente tanto del control de tracción como de estabilidad.

Sin embargo, tras las dos primeras curvas, el pensamiento inicial de que vamos a convertir nuestro recorrido en un tramo de drifting vuela de golpe y plumazo. Y lo hace porque el comportamiento de este R8 RWS supera todo lo que habíamos imaginado. Pese a que el eje trasero ha de soportar los 540 CV del exquisito motor V10 5.2 FSI (uno de los últimos atmosféricos que quedan en el mercado), la realidad es que en marcha conseguimos domar esa caballería con una facilidad pasmosa, sin apenas diferencia con el R8 quattro.

Solo en el momento en el que somos más generosos con el gas percibiremos cómo el eje trasero comienza a deslizar libremente pero con un grado de seguridad y, sobre todo, de diversión, sin parangón.

Las manos más expertas se verán con fuerzas de desactivar por completo el ESC, pero necesitarán aumentar no uno ni dos, sino varios puntos su concentración pues el R8 RWS es cuando comienza a dar síntomas de salvajería. Quizá por eso, su utilización quede más restringida a circuito o a tramos cerrados supervisados.

Por contra, quien no se sienta cómodo, siempre podrá circular en modo Dynamic pero con los controles activados. No obstante, a la mínima notará cómo la electrónica hace acto de aparición cortando la diversión casi de manera tajante.

Mínimas diferencias

Lo que en ningún caso notaremos será esa reducción de peso de la que nos habla Audi y que en este R8 RWS se traduce en una rebaja de 50 kilos frente a su homónimo quattro. De hecho, la pérdida del sistema de tracción total sí repercute en sus prestaciones.

Y es que mientras que el R8 quattro ofrece un sistema de arrancada más efectivo, en el R8 RWS es tal el potencial que han de gestionar las ruedas que, a la mínima, notaremos cómo estas derrapan ligeramente hasta que consiguen catapultarnos para delante. Con todo, los números hablan de dos décimas más para pasar de 0 a 100 km, deteniendo el crono en 3,7 segundos. En cambio, la velocidad sí que se mantiene intacta en los 320 km/h… una auténtica barbaridad.

Del mismo modo, tampoco encontrará diferencias a nivel mecánico. Como le hemos comentado, Audi ha optado por asociar esta versión al motor de acceso a la gama R8. Pese a todo, los 540 CV del V10 atmosférico resultan ser más que satisfactorios para cualquier conductor medio. El empuje es excelente, así como la gestión del cambio S tronic de siete relaciones, veloz como pocos en el modo Dynamic y confortable y suave en el Comfort.

Para unos pocos

En el apartado estético, pocas o prácticamente mínimas son las diferencias entre este R8 RWS y el resto de la gama. La más significativa es la eliminación del emblema Quattro de su frontal en detrimento de la placa Audi Sport, a la que acompaña un nuevo vinilo exterior compuesto por una franja roja que cruza el capó y se extiende en la zona del techo.

En el habitáculo, el único elemento visible es la placa identificativa de la unidad que conducimos y que en todos los casos irá representada por el “1 of 999”, aunque en realidad se trata de la unidad 674 o 879. Y es que Audi ha decidido realizar una tirada limitada de este R8 RWS de las cuales una mitad irán a parar a Europa y la otra al resto de mercados.

Si quiere formar parte de este selecto club de propietarios de un Audi de propulsión, ha de saber que adquirir este R8 RWS le sale más económico. Y es que antes de que en las semanas previas a la actualización, comprar nuestro protagonista costaba 168.430 €, es decir, unos 31.100 € menos que el R8 quattro.

¿Preparado para lo siguiente?

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