Prueba: Audi A6 50 TDI – Virtuoso

Probamos la octava generación del Audi A6 en su versión diésel más potente, el 50 TDI. Con 286 CV, una carrocería de casi cinco metros y 1.900 kilos, la berlina alemana sorprende por lo dinámica y divertida que resulta.

Todo ello sin perder ese punto clasista que nos traslada a cualquier limusina de alto standig. Por mucho que la moda SUV haya inundado el espectro automovilístico, aún hay marcas que sienten predilección por las cada vez más denostadas berlinas. Audi es, sin lugar a dudas, uno de esos fabricantes. La firma de los cuatro aros lleva más de medio siglo desarrollando y evolucionando sus modelos de tres cuerpos, poniendo especial énfasis en las de gran tamaño.

En términos actuales, mientras que el A4 sería el influencer, el A8 supondría el boss. Sin embargo, como suele decirse, en el punto medio está la virtud y si hay que definir el virtuosismo a través de un número, éste sería el A6.

Ficha Técnica Audi A6 50 TDI quattro design

Motor: Diésel, seis cilindros en V, turboalimentado

Cilindrada: 2.967 cm3

Potencia: 286 CV entre 3.500

Par: 620 Nm entre 2.750-3.000 rpm

Velocidad Máxima: 250 km/h

0-100 km/h: 5,5 seg.

Consumo (urbano/extraurb./mixto): 6,2 / 5,2 / 5,6 l/100 km

Emisiones CO2: 146 gr/km

Dimensiones: 4.939 / 1.886/ 1.457 milímetros

Maletero: 530 litros

Peso: 1.900 kg.

Cambio: Automática, con convertidor de par, de ocho velocidades

Depósito: 73 litros

Precio: 67.630 euros

Precio ud. probada: 98.655 euros

Porque Audi ha vuelto a conseguir algo que no parecía sencillo: superar las expectativas del A6. La octava generación de la berlina germana consigue un compromiso perfecto entre diseño, espacio, tecnología, calidad, eficiencia y dinamismo. Áreas que por separado ya resultan complicadas de conseguir y que en el modelo que aquí nos ocupa superan todas nuestras expectativas.

Saca músculo

Cierto es que de todos los puntos, el estético sea el menos representativo, no por falta de espectacularidad sino por exceso de continuidad… al menos en el apartado externo. Conseguir que un producto de roza los 5 metros de longitud (mide 4,94) sea atractivo a la par que elegante no resulta una tarea sencilla, quizá por eso los diseñadores germanos han optado por evolucionar las líneas existentes y no transformarlas de golpe.

Dicho lo cual, el A6 ofrece detalles distintivos que le hacen adquirir una mayor personalidad. Ya sea por la parrilla singleframe más ancha y baja, por el diseño de los faros principales (LED de serie y matriciales o con tecnología láser de manera opcional) o por unos pasos de rueda sustancialmente más anchos (que nos asustan al pensar en cómo serán los del próximo RS6 Avant) capaces de albergar llantas hasta de 21 pulgadas, lo cierto es que este A6 transmite una musculatura ignorada en sus predecesores.

Patrón tecnológico

Habrá a quien dicho envoltorio aún le deje algo frío. En su lugar, el A6 contrataca con un habitáculo totalmente innovador, en línea con los últimos productos de alto standing de la marca de los cuatro aros (A8, A7 Sportback o Q8).

Para quien no esté familiarizado con ellos, la sorpresa será mayúscula, sobre todo por la inédita disposición de unas pantallas que suprimen casi por completo los botones analógicos. Y para los mandos que aún quedan, Audi propone una serie de comandos táctiles de tipo capacitivo (emiten una vibración al ser pulsados) que consiguen un conjunto futurista a la par que exclusivo.

Solamente la excesiva integración del piano black, tan de moda en los modelos actuales, suscrito a una mayor facilidad de implantación de las huellas, nos produce un gesto de contrariedad. El resto, impecable. Tanto en calidad, terminaciones o manejo. A priori podría resultar abrumador el estar rodeado de tanta pantalla, más aún cuando el cuadro de instrumentos digital duplica información con la central de 10,1 pulgadas. Sin embargo las posibilidades de personalización y elección de menús son tan variadas, que una vez visto un A6 con esta configuración, no querrá cambiarlo por nada del mundo.

Amplitud interna

Sobre la habitabilidad, la pauta prevalece, escasos defectos. Pese a que la batalla solo crece en 12 mm, la sensación de amplitud es elevadísima. Delante, conductor y copiloto viajarán en unos asientos extremadamente confortables, con un mullido muy grueso y amplias posibilidades de ajuste. Detrás, la configuración está prevista para tres aunque lo ideal es sea ocupada por dos dado que la plaza central, como suele ocurrir en este tipo de vehículos, resulta más estrecha y dura, sin obviar que está seriamente penalizada por un túnel central muy voluminoso.

Por contra, quien ocupe las butacas exteriores podrá despreocuparse de todo. Puede que no encuentre los mismos gadgets que componen un A8, pero si nos ceñimos al espacio, con hueco de sobra tanto en piernas como cabeza, un adulto de 1,85 metros viajará mejor incluso que en la zona Business de un avión.

El maletero por su parte, mantiene los 530 litros de su predecesor, haciendo gala de un vano uniforme y cuadrado que, gracias a la amplia boca que ofrece, facilita la colocación de objetos. En caso de requerir mayor espacio, se puede abatir la segunda fila (en una proporción 40/60) dejando un piso completamente plano con 1,80 metros de longitud.

Otro aspecto destacado es el amplísimo nivel de personalización del que hace gala este A6. Las combinaciones entre tonalidades de carrocería, tapicerías o molduras decorativas (con varias opciones de madera) pueden resultar infinitas si optamos por sumar el paquete Audi Exclusive en cualquiera de las áreas.

Por encima de la media

Antes de entrar en materia dinámica, cabe resaltar lo bien dotado que está esta octava entrega del A6 en materia de tecnología. Dejando a un lado el aspecto del confort, donde sobresale gracias a las comentadas pantallas, a los asientos eléctricos, a la sincronización móvil total (mediante Apple CarPlay o Android Auto), a la conectividad 4G con punto WiFi o a la climatización de cuatro zonas, entre otros, queremos centrarnos brevemente en el infinito listado de asistentes a la conducción que ofrece.

Heredados la mayoría del A8, el conjunto de todos ellos convierte al A6 en una de las berlinas de gran tamaño más avanzadas del momento. En total 38 asistentes entre los que se encuentran el visor nocturno nocturno, el asistente activo de mantenimiento de carril con asistente de emergencia y cámara de reconocimiento de señales, la alerta por tráfico cruzado trasero, el control de velocidad de crucero adaptativo con función Stop&Go, el asistente de cruces, el Audi pre sense rear (tensa los cinturones y desplaza los asientos a una posición favorable en caso de detectar un impacto), Head-up Display o el innovador sistema de monitorización del aparcamiento con cámaras 360º que proyecta una imagen del vehículo incluso cuando está en movimiento (hasta 30 km/h).

Un conglomerado compuesto por cinco sensores de radar, cinco cámaras, doce sensores ultrasónicos y un escáner láser que se gestionan a través del ya conocido sistema mild-hybrid (MHEV) compuesto por una batería independiente de ion litio, cuya capacidad es de 12 o 48 voltios en función de la motorización escogida.

Eficiencia plena

En el caso que nos ocupa, al ser la versión diésel más potente de la gama, el 50 TDI, el sistema de microhibridación era el más completo, es decir, el que monta la batería de 48 V. Más allá de las particularidades dinámicas que ofrece y en las que ahondaremos enseguida, lo más importante para el usuario es que con su adquisición obtendrá la etiqueta ECO de la DGT.

Una tecnología, Mild-Hybrid (MHEV), compuesta por un pequeño motor eléctrico accionado por correa que hace de alternador y de motor de arranque, una batería adicional de 48 V (los cuatro cilindros tiene una de 12 V) permitiendo al A6 circular en modo de marcha por inercia con el motor totalmente apagado entre 55 y 160 km/h. Adicionalmente, el sistema start-stop puede activarse entre los 7 y los 22 km/h, sin requerir que el coche se pare. Por último, durante la deceleración, el motor eléctrico recupera hasta 12 kW de energía. Todo ello permite que el consumo final se reduzca, según las estimaciones de Audi, en unos 0,7 l/100 km.

En marcha, comprobaremos ese tipo de marcha por inercia sobre todo con el programa Efficiency activado, mientras que el sistema de arranque y parada es sorprendentemente rápido y silencioso. Por lo demás, estimamos que el consumo medio obtenido durante la prueba, de 8 l/100 km, resulta más que satisfactorio teniendo en cuenta el conglomerado mecánico y dinámico.

Polivalente

Bajo el capó se esconde el conocido bloque 3.0 TDI V6 turbo de 286 CV que ya tuvimos la oportunidad de probar en el A8 L. Un propulsor silencioso y con un rodar progresivo a la par que contundente… sobre todo en un régimen medio de vueltas. Porque los 620 Nm de par surgen cuando la aguja está rozando las 2.250 rpm, siendo constante hasta las 3.000 rpm. Se combina por defecto con la transmisión automática Tiptronic de ocho relaciones.

Un conjunto mecánico que sería sobresaliente si no fuera porque en fuertes demandas de aceleración, el V6 parece quedarse completamente vacío de respuesta (el temido lag parece incluso más extenso). Desde que emitimos la orden hasta que la caja y el motor reaccionan, pasan unos segundos que pueden ser valiosísimos en determinadas circunstancias. Cierto es que solo ocurre, como decimos, en fases de gran aceleración, ya que en a un ritmo tranquilo, la respuesta es progresiva y el transferencia entre relaciones, imperceptible.

Una ventaja que ofrece este A6 50 TDI es que es un vehículo de múltiples caras. Tan pronto te sirve para devorar kilómetros por cualquier tipo de carretera como para adentrarte en una carretera revirada y creerte que se está manejando un A1 o un A3, algo sorprendente para una mole de casi 5 metros y 1.900 kilos de peso.

Una polivalencia que se sostiene en parte, a la excelente insonorización conseguida, al exquisito trabajo de la suspensión adaptativa con varios programas de funcionamiento (por encima existe otra neumática con amortiguadores variables) y, sobre todo, a la fabulosa puesta a punto del chasis, en la que intervienen elementos la tracción total quattro (de obligado montaje en este V6), la dirección de dureza variable o un eje trasero direccional que gira las ruedas posteriores en el mismo o en el sentido contrario a las delanteras para incrementar la respuesta en curva o mejorar la maniobrabilidad. La pena, que muchos de los elementos aquí descritos, por no decir casi todos, obligan a pasar por caja.

Prepara el talonario

Puestos a tener que hacerlo, a pasar por caja nos referimos, mejor no pensarlo y configurar su A6 al gusto. Pero ojo, hazlo con mesura pues a poco que se introduzca de lleno en el basto configurador de la marca, verá que la unidad que ilustra estas líneas, ataviada además con el nivel design de equipamiento, cuenta con nada menos que 31.025 € en extras, o lo que es lo mismo, lo que viene a ser un nuevo A1 Sportback 35 TFSI (150 CV) S line bastante bien equipado o un A3 Sportback 30 TFSI S tronic/ 30 TDI S tronic design (ambos con 116 CV) normalito.

Sea como fuere, lo cierto es que tras conducir el A8 L, el A7 Sportback y este A6, uno es consciente de que los dos hermanos mayores ofrecen muchísimas virtudes, pero el perfecto equilibrio lo posee esta octava entrega del A6. Sin duda, la mejor de siempre.

¿Preparado para lo siguiente?

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