Primer contacto: Nissan Micra – Un cambio radical

En marzo se pondrá a la venta la quinta generación del Micra. Un vehículo totalmente nuevo que se transforma por completo para llegar a un público más amplio. Nuevo diseño, tecnología de vanguardia y dos motores turbo de 90 CV son algunas de sus características principales.

Nosotros nos hemos desplazado hasta Croacia para conducirlo. Como si del reality show televisivo se tratara, Nissan ha efectuado un cambio radical en su urbano más exitoso, el Micra. El segundo modelo más influyente de la marca varía por completo su filosofía pasando de ser aquel vehículo chic, destinado a un público más femenino y con un contorno redondeado, a todo lo contrario.

Tomando como base el diseño del concept Sway, el urbano japonés ofrece una estética más agresiva, angulosa y deportiva, con el objetivo de llegar a un público más amplio. En este sentido, la firma asiática ha ‘europeizado’ su producto. No en vano, esta quinta generación se fabrica en la planta francesa de Flins, donde también se ensambla el Renault Clio. De hecho, ambos modelos comparten la misma plataforma, la CMF-B, permitiendo que nuestro protagonista crezca en todos los sentidos.

Al corazón del segmento B

La quinta entrega del Micra anuncia una longitud de 3,99 metros, una anchura de 1,74 y una altura de 1,45, es decir, que es 17,4 centímetros más largo, 7,8 más ancho y 5,5 más bajo. Todo ello enfrascado en un envoltorio, como decíamos, totalmente nuevo del que destacan la parrilla V-Motion, firma de la casa, las nuevas luces de conducción diurna LED con forma de boomerang, techo tipo flotante o el alerón posterior. Elementos que mejoran su aerodinámica, la cual se ha reducido considerablemente hasta ofrecer un Cx de nada menos que 0,29, de los mejores de su segmento. Sin olvidar, claro está esa esencia deportiva que se le ha insuflado y que se refleja, por ejemplo, en soluciones como ocultar los tiradores traseros en el marco de la ventanilla.

Como colofón, la marca ha apostado fuerte por la personalización, pues a los 10 colores para la carrocería disponibles, hay que sumar tres ambientes interiores, múltiples detalles y cinco niveles de acabado. En total, nada menos que 125 combinaciones diferentes.

Salto de calidad

Ya que mencionamos el habitáculo, una vez accedemos a él, las impresiones también son muy satisfactorias. Aquí ocurre como con el exterior, no hay nada que nos recuerde al anterior Micra. De hecho, si uno observa detenidamente tanto la disposición como la forma de los elementos, la impresión es la de estar subido a un Qashqai más bajo. Cuadro de instrumentos, navegador, mandos de la climatización… son casi un calco de los del SUV. Ello se traduce, además, en una mejora de la calidad percibida.

Aunque los plásticos blandos siguen abundando, hay determinadas zonas recubiertas de paneles que imitan el cuero, mientras que los ajustes, salvo terminaciones como la de la palanca del cambio, han subido de nivel. En lo que ha habitabilidad se refiere, el haber ganado 7,5 centímetros de distancia entre ejes, cifra 2,52 metros, le permite ofrecer unas plazas más amplias. Así, en la zona trasera es apta para que viajen sin problemas dos adultos de hasta 1,80 metros de altura, pues tendrán hueco suficiente tanto para las piernas como para la cabeza. Más allá de esa estatura, los problemas en la distancia relativa al techo, empezarán a surgir.

El maletero, por su parte, aumenta hasta los 300 litros, 35 más que antes, pudiendo elegir entre rueda de repuesto o kit antipinchazos. Como detalle curioso y quizá negativo, Nissan ha preferido optar por una manecilla para las ventanillas traseras en lugar de los elevalunas eléctricos. La respuesta de la marca fue clara: “la esencia del vehículo se enfoca hacia las plazas delanteras”.

Y no es para menos, pues además de incluir una pantalla táctil de 7 pulgadas –disponible desde el acabado Acenta-, las unidades más equipadas incorporarán navegador, sistema multimedia con Apple CarPlay, acceso y arranque sin llave, climatizador automático o un equipo de sonido desarrollado en conjunción con BOSE, de seis altavoces, que tiene la peculiaridad de incrustar dos en el reposacabezas del conductor.

Dos para empezar

Desde el inicio de su comercialización, prevista para marzo, el Micra estará disponible con dos motores, uno de gasolina y otro diésel. El primero, denominado comercialmente 0.9 T-GI es un tricilíndrico turboalimentado de 898 cm3, que desarrolla 90 CV. Se asocia a una caja de cambios manual de cinco marchas, registrando un consumo de 4,4 l/100 km. En el apartado diésel, se ofrece el contrastado 1.5 dCi, de origen Renault, con 90 CV. En combinación también con una caja manual de cinco relaciones, se torna como el motor más eficiente de la gama, pues anuncia un gasto homologado de 3,2 l/100 km. Un mes más tarde, llegará otro propulsor de gasolina, pero atmosférico, con tres cilindros 1.0 litros y 73 CV. Irá asociado a la misma transmisión aunque la marca no especifica el consumo.

Durante la toma de contacto realizada por las carreteras y calles de Dubrovnik, en Croacia, tuvimos la oportunidad de probar los dos bloques que llegarán de inicio. Si tuviéramos que decantarnos por uno, ese sería sin duda el dCi, pues ofrece una mejor respuesta desde bajas vueltas, al tiempo que el consumo medio real, no supera los 5 litros. Sin embargo, en un contexto urbano como el del Micra en el que las ciudades cada vez restringirán más el paso de los motores de gasóleo al centro, puede ocasionar que el 0.9 T-GI sobresalga comercialmente. Dicho esto, el pequeño motor turbo destaca por su baja rumorosidad al ralentí, el cual acompaña de una respuesta muy digna a partir de las 2.000 vueltas.

Dinámicamente hablando, el urbano nipón también ha experimentado un salto importante. En ciudad es un auténtico ‘ratón’, mientras que en carreteras de montaña se comportó de forma digna. El tacto de la dirección es preciso mientras que la suspensión sujeta perfectamente la carrocería. Únicamente en horquillas pronunciadas, el morro tiende a subvirar ligeramente.

Seguridad de alto nivel

La oferta comercial se divide en cinco acabados, Visia, Visia+, Acenta, N-Connecta y Tekna. El acabado más básico se reserva en exclusiva para el 1.0 de 73 CV –pudiendo elegir hasta el Acenta-, con un precio de partida de 13.500 €, mientras que la dupla de 90 CV comenzará a partir del Visia+ por 16.100 € para el gasolina y 17.800 € para el diésel. Además de los elementos antes mencionados, el quinto Micra destaca por la amplia dotación de seguridad que ofrece. De serie en todos los acabados se encuentra el asistente anti-colisiones y el de arranque en pendientes para, a partir del N-Connecta poder añadir, previo pago, el Pack Seguridad, compuesto por el lector de señales de tráfico, la alerta por cambio involuntario de carril y el asistente de luces de carretera. El Tekna, además de añadir dicho pack, suma el Escudo de Protección Inteligente, con control de ángulo muerto y detector de movimiento trasero, o la cámara de visión de 360º. Por último, como opción en los dos acabados más altos, también se encuentran los faros Full LED en un claro síntoma de que el Micra ya no es el coche que era.

¿Preparado para lo siguiente?

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