Presentación: Volkswagen Tristar – Fuerza bruta

A pesar de su apariencia ruda, su carrocería o la pintura naranja que decora el exterior, el Tristar esconde un interior acorde con los mejores comerciales del momento.

A pesar de su apariencia ruda en la que influyen significativamente las llantas de 20 pulgadas, su carrocería o la pintura naranja que decora el exterior, el Tristar esconde un interior acorde con los mejores comerciales del momento, puesto que incluye una máquina de café o un sistema de videoconferencia como el que se emplea en las oficinas. De la parte motriz sobresalen el motor turbodiésel de 204 caballos y caja de cambios automática DSG de siete velocidades. La tracción es integral con posibilidad de bloquear el eje trasero. Es posible que el Tristar te recuerde a otro ‘bicho’ como el Mercedes Unimog. Más allá de esta coincidencia estética (buscada a conciencia o no), Volkswagen anticipa con este prototipo cómo entienden las próximas generaciones de los vehículos comerciales desde la casa alemana, creado con motivo del 30 aniversario del primer prototipo Syncro. La división de vehículos comerciales ha sido la encargada de crear el Tristar, que aúna cualidades ruteras de confort, habitabilidad y espacio, con otras puramente off road.

Con 4,78 metros de largo y una altura al suelo de 2,06 metros, el Tristar está enfocado a profesionales de muy variada actividad, ya se dediquen única y exclusivamente al transporte de personas, de mercancías ligeras, para actividades como cerrajería, construcción, campo… Para ello, el vehículo cuenta con diferentes soluciones. Por ejemplo, si las personas que van en el Tristar necesitan comunicarse por motivos de trabajo, el habitáculo se convierte en una oficina rodante gracias al equipo de videoconferencia que lleva integrado o de las múltiples conexiones para ordenadores y otros dispositivos electrónicos, junto a una tableta de 20 pulgadas y un equipo de audio integrado en los asientos que, todo sea dicho de paso, son capaces de rotar sobre su eje y ponerlos en sentido inverso a la marcha. Siguiendo con el interior, el salpicadero es prácticamente calcado al de cualquier Transporter, ubicando la palanca de la caja de cambios en una posición elevada.

Pero, además, este Volkswagen dispone de dos zonas de carga diferenciadas, una de ellas sobresaliente en cuando a capacidad se refiere y que se encuentra en la bañera, cuyo cajón lleva integrado un hueco específico para alojar una rueda de repuesto de igual tamaño que las del resto (245/70), con la llanta Rocadura de 20 pulgadas. El conjunto queda rematado con la tracción integral 4Motion con bloqueo del diferencial del eje posterior, a lo que se suma una barra estabilizadora y una suspensión regulable en hasta tres centímetros.

No es un deportivo

Las prestaciones no son punteras aunque sí satisfactorias dado la relación peso-potencia: acelera de 0 a 80 kilómetros/hora en 6,7 segundos, necesita 10 segundos justos para lograr el 0 a 100 mientras que la velocidad máxima alcanzada es de 185 kilómetros/hora. El propulsor 2.0 TDI de 204 caballos y 450 Newton/metro es el responsable, junto a la caja de cambios automática de siete marchas DSG, de alcanzar estos registros.

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