¿Un coche que cambia de color? Así es el Bugatti W16 Mistral Fly Bug
Dentro del programa de personalización Bugatti Sur Mesure, algunos de los encargos más especiales que surgen del histórico Atelier en Molsheim (Francia) son aquellos moldeados por una estrecha colaboración entre el equipo de diseño de Bugatti y un coleccionista leal. Para uno de estos clientes, la firma ha producido ahora cuatro obras maestras unidas por un único hilo conductor: la belleza del mundo natural. El Bugatti W16 Mistral Fly Bug (Bicho Volador) es la última creación en sumarse a dicha colección.
La naturaleza como hilo conductor
El Bugatti W16 Mistral Fly Bug se une a otros tres proyectos destacados del mismo propietario: el Veyron Grand Sport Vitesse Hellbug (Bicho Infernal), el Chiron Hellbee (Abeja Infernal) y el Divo Lady Bug (Mariquita). Cada coche extrajo su carácter de la fauna que nos rodea, basándose concretamente en pequeñas criaturas de gran complejidad. El W16 Mistral Fly Bug es otra obra de Sur Mesure dentro de esta familia, encontrando su inspiración en la libélula. Como criatura de alas iridiscentes y velocidad fluida, que encarna una elegancia atemporal y un asombro silencioso, la libélula posee, quizás más que cualquier otra, la esencia del espíritu de Bugatti.
Existen tantas historias de Sur Mesure como encargos recibe Bugatti. Para este proyecto, la idea inicial surgió a través de un intercambio muy personal entre el coleccionista y Frank Heyl, Jefe de Diseño de Bugatti, reflejando las relaciones de confianza y diálogo que dan lugar a las ideas más singulares. A partir de ahí, el testigo creativo pasó al equipo de color, materiales y acabados situado en el Estudio de Diseño de Bugatti en Berlín. Allí, creativos de color y materiales, diseñadores gráficos, especialistas, visualizadores y modeladores trabajaron para destilar la visión del cliente en una dirección concreta. Este proceso garantizó que el cuarto coche se consolidara como una creación única y, al mismo tiempo, como una pieza cohesionada de la colección más amplia, tanto en su estética como en su narrativa.
La dirección creativa estuvo guiada, en parte, por la preferencia del coleccionista hacia un motivo característico: un tema visual que pudiera evolucionar de manera natural de un coche a otro. Esta visión ya se había plasmado en los encargos anteriores: desde el Veyron Grand Sport Vitesse Hellbug, pasando por el patrón geométrico de diamantes del Divo Lady Bug —compuesto por unas __1.600 formas dispuestas con precisión sobre las superficies del vehículo__—, hasta la interpretación vista en el Chiron Hellbee, donde el motivo adquirió un carácter más gráfico. Para el Mistral Fly Bug, el equipo desarrolló un patrón de elipses que se extiende por el exterior, volviéndose más denso hacia la parte trasera del coche y desvaneciéndose en la oscuridad de las tomas de aire.
Un color que cambia según la luz: así es el Dragonfly Blue
El Bugatti W16 Mistral Fly Bug está pintado con un tono a medida desarrollado específicamente para este modelo. Denominado Dragonfly Blue (Azul Libélula), el color cambia entre azul y turquesa dependiendo de la luz y el ángulo de visión, reflejando la cualidad brillante de las alas de la libélula. Al igual que las alas del insecto parecen cambiar de tono e intensificarse mientras vuela, el acabado del Fly Bug revela diferentes facetas de su superficie con cada cambio de perspectiva. Este mismo color se aplica a las llantas, igualándose lo máximo posible a la carrocería a pesar de los diferentes materiales y sistemas de pintura que se emplean.
La estética del exterior tiene continuidad en el habitáculo. Para el interior, se desarrolló un material multicapa exclusivo: cuero superpuesto sobre Alcantara en un patrón geométrico, igualado en color al Dragonfly Blue y dotado de una cualidad tridimensional mediante una técnica de acabado especializada. El patrón de elipses se traslada a los paneles de las puertas, adaptándose a la geometría de cada componente. Cabe destacar que esta es la primera vez que Bugatti aplica un patrón gráfico tanto en la cara del panel de la puerta como en la zona del reposabrazos, un proceso que requirió una estrecha colaboración con el equipo de ingeniería para asegurar que el material se asentara perfectamente sobre las superficies curvas sin presentar imperfecciones.
La integración del logotipo Macaron de Bugatti en el patrón de elipses fue una de las tareas técnicas más exigentes del proyecto. El icónico emblema ovalado, presente en las parrillas de herradura de la marca durante más de un siglo, se integró en el gráfico de elipses del lateral del coche a petición del cliente, siendo la primera vez que esto se realiza. Lograrlo requirió un trabajo minucioso para encontrar la escala y la posición correctas, de manera que cada detalle, incluido su fino anillo de puntos y sus letras precisas, pudiera reproducirse fielmente.
Dentro del selector de marchas de este Mistral Sur Mesure se encuentra el famoso Dancing Elephant: una referencia al legado de Rembrandt Bugatti, cuyas esculturas de animales forman una parte perdurable de la herencia de la marca, y un recordatorio del aprecio del propietario por el mundo natural.
Desde la aprobación final del diseño hasta la finalización del vehículo, los diferentes equipos de Bugatti tardaron meses en dar vida al W16 Mistral Fly Bug. Un proyecto de esta complejidad requiere tiempo y dedicación, y para este trabajo en concreto, la experiencia del equipo de personalización jugó un papel clave a la hora de lograr un resultado sin fallos.
El W16 Mistral Fly Bug suma una nueva pieza a la colección de este propietario y se consolida como un proyecto que puso a prueba al departamento de personalización en cada etapa de su desarrollo. El resultado final es un hiperdeportivo cuyos detalles se revelan de forma gradual. Para el equipo afincado en Berlín, representa otra obra atemporal; para el propietario, lleva un viaje creativo profundamente personal hacia su conclusión natural.
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