Han tardado 40 años en construir el Ford Escort XR3i que los aficionados querían
Durante los años 80, el Ford Escort XR3i fue uno de los compactos deportivos más populares de Europa. Sin embargo, aunque su imagen quedó grabada en la memoria de toda una generación, sus prestaciones nunca llegaron a estar a la altura de rivales como el Volkswagen Golf GTI o el Peugeot 205 GTI. Ahora, cuatro décadas después de su lanzamiento, el especialista británico Tolman ha decidido darle una segunda oportunidad.
La compañía, conocida por sus restauraciones y reinterpretaciones de modelos clásicos, ha presentado un Ford Escort XR3i completamente revisado que mantiene la esencia original del modelo, pero corrige algunos de sus principales puntos débiles.
Un Escort XR3i con más potencia y mejores prestaciones
Cuando Ford actualizó el Escort XR3i en 1986, el modelo ganó peso sin recibir mejoras mecánicas significativas. El resultado fue un coche menos ágil y más lento que la versión anterior, algo que generó numerosas críticas en su momento.
Tolman ha querido solucionar precisamente ese problema. Para ello ha mantenido el conocido bloque CVH de 1,6 litros, aunque profundamente modificado. Entre las mejoras destacan una nueva culata Zetec de 16 válvulas, componentes internos reforzados y un sistema de gestión electrónica moderno cuidadosamente integrado para conservar la estética original del motor.
Gracias a estas modificaciones, la potencia alcanza los 150 CV, una cifra muy superior a los 105 CV anunciados por Ford en el XR3i original. Además del incremento de rendimiento, la preparación también busca ofrecer una entrega de potencia más progresiva y un funcionamiento más refinado.
Un chasis actualizado sin perder su carácter clásico
El apartado dinámico también ha recibido una importante actualización. Tolman ha instalado amortiguadores Bilstein, ha revisado la suspensión tomando como referencia el exclusivo Escort RS1600i y ha desarrollado una barra estabilizadora específica para este proyecto.
Las llantas también son nuevas. Aunque mantienen una apariencia muy similar a las originales, aumentan hasta las 15 pulgadas para permitir el uso de neumáticos actuales con mejores prestaciones. El sistema de frenos tampoco se ha quedado atrás, incorporando discos traseros en sustitución de los tradicionales tambores.
El objetivo no era transformar el Escort en un deportivo moderno, sino mejorar sus capacidades respetando las sensaciones y la personalidad que caracterizaban al modelo de los años 80.
Una restauración de más de 1.600 horas
Más allá de las mejoras mecánicas, el trabajo realizado sobre esta unidad ha sido especialmente exhaustivo. Según Tolman, el proyecto ha requerido unas 1.600 horas de trabajo, incluyendo importantes reparaciones estructurales derivadas de la corrosión.
Algunas piezas ya no estaban disponibles en el mercado, por lo que fue necesario reconstruir determinadas zonas de la carrocería de forma artesanal. Además, se han aplicado tratamientos anticorrosión modernos para garantizar una mayor durabilidad que la de muchos Escort originales.
El Ford Escort XR3i que muchos aficionados siempre imaginaron
La filosofía aplicada por Tolman es similar a la utilizada anteriormente en modelos como el Peugeot 205 GTI. En lugar de sustituir todos los elementos por tecnología actual, la firma británica apuesta por evolucionar el concepto original respetando su identidad.
El resultado es un Escort XR3i que conserva la estética y el espíritu del modelo que triunfó en los años 80, pero con unas prestaciones, un comportamiento y una calidad de conducción mucho más acordes con lo que muchos aficionados esperaban de él desde el principio.
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