Automóviles franceses

Tradicionalmente, los automóviles franceses han gozado de una excelente imagen internacional, asociada a la óptima relación calidad-precio, la innovación, la excelencia y la tecnología útil.

En gran medida, la presencia de dos firmas francesas entre las más antiguas del mundo, Peugeot y Renault, ha contribuido poderosamente en ello.

Dos marcas legendarias de coches franceses

Peugeot, que comenzó su actividad en 1810 en el ámbito de las bicicletas y los molinillos de café, fabricó en 1981 el primer coche con motor de combustión interna, lo que constituyó un auténtico hito en la historia del automovilismo. Desde entonces, esta firma se ha mantenido en cabeza del liderazgo tecnológico del sector. Los usuarios de esta firma valoran, muy especialmente, el diseño, el confort y la facilidad de la conducción de estos automóviles franceses, así como su seguridad y fiabilidad. En esta misma línea, otra marca francesa centenaria es Renault, nacida en 1899 por iniciativa de los hermanos Marcel. Estos coches de Francia fueron los primeros que utilizaron las competiciones deportivas para promocionar sus modelos y, en nuestros días, tras su fusión con la marca Nissan, es el cuarto fabricante en el ranking internacional y el más vendido en su país.

Características de los coches fabricados en Francia

Si algo caracteriza a la producción de las marcas francesas de coches, es la adecuación de sus modelos a las expectativas actuales. La presencia de un diseño práctico, funcional y aprovechable, estético pero manejable al mismo tiempo, es uno de los rasgos principales de estos vehículos que, por otra parte, ofrecen prestaciones tecnológicas de alto nivel a unos costes razonables. Por eso, y por la cercanía de ambos países, los automóviles franceses se han convertido en una preferencia habitual entre los conductores españoles. Los fabricantes de automóviles de Francia tienen la capacidad de acercar las innovaciones tecnológicas y los diseños futuristas a la vida cotidiana, con naturalidad y máxima fiabilidad. Los avances en seguridad y la eficiencia de los motores son los caballos de batalla actuales de las principales firmas automovilísticas francesas, entre las que destacan, junto a las ya mencionadas Renault y Peugeot, la marca Citroën, que destaca por su saber hacer técnico y estilístico.

Algunos de los mejores automóviles franceses

Como no puede ser de otra manera, este país, uno de los países que más han contribuido al desarrollo del automóvil, sigue contando con una importante presencia internacional y un marcado liderazgo. Entre sus creaciones más demandadas figuran vehículos sencillos, amables, divertidos y muy convincentes como el Citroën 2CV, cuyo mínimo coste de mantenimiento es uno de sus principales atributos. Pero este país también es capaz de ofrecer uno de los superdeportivos más espectaculares del mundo: el Bugatti Veyron, un modelo que esta marca, propiedad de Volkswagen, fabrica íntegramente en Francia. Este automóvil, posiblemente el rey del glamur, representa como ninguno el gusto por la moda y la sofisticación de los coches con denominación de origen francesa. Un rasgo que también puede apreciarse en otros vehículos de gamas inferiores, como el histórico Facel Vega, el Peugeot RCZ, el Citroën DS o el Renault Twingo, considerados por los expertos como los automóviles franceses más llamativos y estéticos de la historia del automovilismo.

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