Prueba: Suzuki Vitara – Todo nuevo menos el nombre

Con el Suzuki Vitara el fabricante japonés es el último en entrar al segmento más concurrido de los últimos años, el de los SUV compactos.

El nombre comercial de Vitara, todo un clásico del mundo offroad, ha vuelto al mercado con un diseño totalmente nuevo, un precio bastante interesante (desde 16.110 euros) y una serie de cualidades que le hacen sacar buena nota frente a sus rivales. Nos hemos subido a él durante algunos días y estas han sido nuestras conclusiones. El nuevo Vitara ha conservado el nombre que tantas ventas (casi 3 millones de unidades desde 1988) ha dado a la marca japonesa pero, en realidad, el nuevo modelo no conserva nada del anterior. Obviamente, el fabricante nipón quiere partir de un nombre comercial con garantías para dar un primer impulso a las ventas de este SUV con diseño muy fresco, con un programa de conducción offroad bastante bueno y con un nivel de seguridad alto.

Con unas dimensiones de 4,17 metros de longitud, 1,77 metros de ancho y 1,61 metros de alto, el nuevo integrante de la gama Suzuki es sobre todo un coche manejable, cuyas motorizaciones (un gasolina y un diesel de 1.6 litros) son las mismas que ya conocimos en el estreno del SX4 S-Cross. Igual que en éste, la potencia de ambos motores es de 120 cv, siendo el par motor del gasolina de 156 Nm por 320 Nm del propulsor diesel.

Buen aspecto y cosas mejorables

Los primeros metros sobre el asfalto no nos dan ninguna razón aparente para sacar defectos. Las curvas pueden tomarse a un ritmo alto, la estabilidad del coche es buena y la sensibilidad de la dirección permite llevar siempre el coche justo por donde quieres. En general, es un chasis que responde de forma muy limpia a los cambios de dirección bruscos y la puesta a punto tanto de la suspensión como de los amortiguadores devuelven mucho confort y calidad de rodadura. Al mismo tiempo, el habitáculo queda perfectamente aislado de las vibraciones al pasar por caminos de arena bacheados y en mal estado.

Entrando en detalle de las calidades en el interior, el tacto y el acabado es bueno porque no hay ningún borde o junta con mal aspecto, pero sinceramente los materiales (básicamente plástico) podrían haberse mejorado o al menos camuflado. Tampoco nos ha gustado mucho el cierre de las puertas, ya que si no se impulsan con bastante fuerza desde el exterior casi siempre quedan abiertas. Una vez conocido el defecto te acostumbras, pero nos preguntamos cómo afectará al paso del tiempo de las puertas el hecho de tener que impulsarlas con más fuerza de lo habitual.

Volviendo al interior, lo mejor es el espacio para los ocupantes de ambas filas. Tanto detrás como delante uno siempre va cómodo e incluso las personas más altas no tendrán problemas con el techo, ya que la altura libre es buena y el espacio para las piernas tampoco te obliga a llevar las rodillas dobladas. Con 375 litros de volumen, el maletero está dentro de los rangos aceptables del segmento y puede ampliarse hasta los 1120 litros si plegamos los respaldos de la fila posterior.

Comportamiento

Nuestra prueba la llevamos a cabo con el motor de gasolina de 120 cv y 156 Nm. En líneas generales, es un motor que puede mover al Vitara en todas las circunstancias pero no lo hace con demasiada soltura. Tiene un aspecto muy positivo, y es que es un motor suave y muy poco ruidoso, lo cual se agradece mucho en ciudad y sobre todo si utilizamos habitualmente un parking subterráneo, donde el sonido de un motor se multiplica por tres.

En cuanto a fuerza, tanto si circulamos solos al volante como en familia y con carga de equipaje, es necesario recurrir con mucha frecuencia a la palanca de cambios. En este aspecto, quien prefiera un motor que recupere mejor o vaya a circular habitualmente con los cuatro acompañantes debería decantarse por el motor diesel. Sin embargo, los datos de aceleración son similares: ambos tardan 11,5 segundos en llegar a los cien km/h y la velocidad máxima es de 180 km/h. Donde se produce la diferencia, y bastante grande por cierto, es en el consumo. Casi dos litros separan la media de consumo de ambos motores en ciclo urbano (5,3 frente a 4,0 en favor del diésel) mientras que la brecha es de 1,3 litros en ciclo mixto. En nuestra toma de contacto, el dato que obtuvimos no se separó demasiado de los 5,3 litros de la ficha técnica, llegando a quedarse en 5,8 litros al finalizar la prueba. El mix de kilómetros que hicimos fue del 70% en autovía, 20% ciudad y 10% campo.

Por último, comentar que el sistema de tracción integral “Allgrip” ofrece cuatro modos de funcionamiento (Auto, Sport, Snow y Lock) que se accionan desde la consola central. El modo de bloqueo del reparto entre ejes 50:50 “Lock” puede utilizarse por debajo de los 60 km/h de velocidad, mientras que la modalidad deportiva “Sport” ofrece una respuesta más rápida del pedal de aceleración. La altura libre del Vitara es de 18,5 centímetros.

Diseño y precio

El techo del nuevo Vitara puede elegirse si se desea en un color diferente al de la carrocería, una solución sin mucho de novedad pero que sumará puntos a la hora de personalizar el coche. También se puede optar por dos packs estéticos que afectan a las molduras de algunos elementos como el paragolpes, la defensa y los faros antiniebla. Uno acentúa el lado offoad y otro la faceta más elegante y urbana. Cada uno de ellos cuesta unos 800 euros y debe añadirse a los tres packs de equipamiento GL, GLE y GLX.

Con un precio inicial de 16.110 euros correspondiente al motor de gasolina con tracción delantera, el Vitara incluye iluminación diurna, volante multifunción con ajuste horizontal y vertical, asistente de frenada, aire acondicionado, cristales tintados, start&stop, bluetooth, USB. Hay cosas importantes como los elevalunas eléctricos traseros que no vienen incluidos en este equipamiento básico.

Pasar a un nivel de equipamiento superior supone añadir otros 2.000 euros, y a cambio incluye cámara de visión trasera, antinieblas, control de velocidad, barras portaequipaje, llantas de aleación, volante en cuero, etc. El nivel top de la gama es el GLX y con el motor de gasolina supone un desembolso mínimo de 19.960 euros, y añade navegador, calefacción en asientos, LED delanteros, control de velocidad adaptable y algún detalle más de calidad. La iluminación por xenón, por ejemplo, es un equipamiento que no puede llevar el Vitara.

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