Prueba: Jeep Grand Cherokee – Único en su especie

Con más de un cuarto de siglo a sus espaldas, el Jeep Grand Cherokee puede que no sea la referencia de su segmento, pero es el único capaz de aunar calidad, un diseño poderoso y unas capacidades off road sin límites.

Si hay un fabricante que, a lo largo de la historia, ha sabido combinar a la perfección los conceptos de lujo y aventura, ese ha sido Jeep. Circunstancia difícil de conseguir… salvo para la marca americana, quien en 1992 se decidió a lanzar el primer Gran Cherokee. Es decir, que el gran todoterreno lleva entre nosotros algo más de 27 años… que se dice pronto.

Hasta comienzos de siglo XXI uno de sus pocos rivales fue el Range Rover (veterano del segmento al llevar desde los años 70 cabalgando) aunque con el boom de los SUV de gran tamaño, como los Audi Q7, BMW X5, Mercedes-Benz ML o Volkswagen Touareg, por citar algunos de los más destacados, su popularidad comenzó a decrecer.

En la actualidad no es ni mucho menos de los modelos más demandados (ocupa el puesto 13 de su segmento con 403 unidades vendidas) viendo además cómo otros de nuevo cuño, como el Audi Q8, ya se empiezan a aproximar a él. Circunstancia que, lejos de ser una preocupación, para la marca supone hasta un orgullo. Porque cada uno de esos 403 clientes que opta por un Grand Cherokee lo hace a sabiendas de que contará con un modelo de alto standing al que se le suman unas capacidades off road muy por encima de la media. Vamos, que quien se compra un Grand Cherokee sabe lo que se está llevando a casa.

Ficha Técnica Jeep Grand Cherokee 3.0 Multijet II 250 CV 4x4 Auto Summit

Motor: Diésel, seis cilindros en V, turbo

Cilindrada: 2.987cm3

Potencia: 250 CV a 4.000 rpm

Par: 570 Nm a 2.000 rpm

Velocidad Máxima: 202 km/h

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Consumo (urbano/extraurb./mixto): 8,0 / 6,4 / 7,0 l/100 km

Emisiones CO2: 184 gr/km

Dimensiones: 4.875 / 1.943 / 1.792 milímetros

Maletero: 457-1.554 litros

Peso: 2.552 kg.

Cambio: Automática, convertidor de par, de nueve velocidades

Depósito: 93 litros

Precio: 85.100 euros

Poderoso

Uno de las cualidades que siempre han definido al Grand Cherokee ha sido su aspecto. Exuberante como pocos, con el paso de los años, sus generaciones han ido aumentando de tamaño hasta llegar a los 4,87 metros de nuestra unidad aquí probada. Una vasta longitud que, no obstante, si la comparamos con los rivales antes mencionados, se queda incluso un poco atrás dado que la mayoría se acerca o supera los 5 metros.

En cambio, ya sea por esas líneas cuadradotas o por su frontal robusto y con extremadamente ancho, lo cierto es que el Grand Cherokee es un vehículo que desprende poderío. Parte de culpa la tienen tanto el resto de cotas, pues su anchura total se eleva hasta los 1,94 metros y su altura hasta los 1,79 metros, como el restyling que Jeep efectuó hace un par de años.

Para mantenerlo fresco durante la segunda mitad de su vida comercial, la firma americana revisó ciertos elementos de diseño enfocados, principalmente, en el frontal. Nueva parrilla, luces (incluyendo las antiniebla) y paragolpes le confieren ese aspecto potente del que hablábamos, mientras los inéditos juegos de llantas completan su actualización.

Amplio y de calidad

De puertas para dentro prima, sobre todo, el espacio. El interior del Grand Cherokee es gigantesco, con cabida para cinco ocupantes sin apenas problemas de espacio. La fila trasera cuenta con tres butacas anchas y cómodas, con regulación del respaldo para las exteriores y sin la posibilidad de moverlos longitudinalmente, cualidad que hubiera agradecido un maletero que es algo más justo de lo esperado.

Puede que sus formas sean muy regulares y aprovechables, pero por un lado su boca de carga está colocada a una distancia del suelo demasiado elevada y, por otro, los 457 litros iniciales nos parecen algo justos. Suerte que los respaldos posteriores pueden abatirse (en proporción 60/40) ofreciéndonos un piso plano hasta de 1,70 metros.

Delante prima la calidad. Aunque el diseño podría ser algo mejorable, sobre todo si lo comparamos con los últimos BMW X5 o Audi Q8 por citar algunos de los más modernos, en lo que respecta a ajustes y materiales, pocos o ningún pero. El acabado Summit de nuestra unidad suma asientos tapizados en piel, detalles en cuerpo Nappa, un sistema de sonido firmado por Harman/Kardon con 19 altavoces y un subwoofer o una doble pantalla digital.

Una situada en el cuadro de instrumentos de gran resolución y con un amplio número de informaciones y otra en el centro del salpicadero desde donde se manejan prácticamente todas las funciones del vehículo y en donde también se puede echar un vistazo a todo lo relacionado con el sistema off road.

Al campo con estilo

Porque como decíamos al principio, quien opta por un Grand Cherokee es porque lo tiene claro. Tiene claro que es un todoterreno amplio y espacioso, pero también tiene claro que ser poseedor de una parrilla con las siete franjas verticales en su frontal le hace valedor de un comportamiento fuera pista muy superior al del resto.

Para ello se escuda en un sistema de tracción espectacular. Bautizado como Quadra

Por su parte, la suspensión neumática, con cinco alturas, permite elevar el conjunto hasta los 25,5 cm, consiguiendo salvar todos los obstáculos de manera pasmosa. A esta cualidad también se le unen unos ángulos de ataque, salida y ventral de 35,8, 29,5 y 23,5 grados, respectivamente, o unos neumáticos enfocados a este uso como eran los Continental Cross Contact UHP en medida 265/50 R20.

Para gestionar su funcionamiento fuera pista, tendremos que hacer uso del mando giratorio colocado en el túnel central. Con él no solo elegiremos la altura deseada sino también el programa indicado para cada situación, así como la reductora. En la pantalla central de 10 pulgadas podremos, además, estar al tanto de nuestro discurrir por campo ya que podremos comprobar parámetros como el ángulo de la dirección, el uso de la caja de transferencia, la altura de la suspensión, la inclinación de la carrocería o los indicadores de temperatura de la transmisión, aceite, batería…

¿Y en carretera?

Normalmente, cuando analizamos un todocamino, siempre nos preguntamos cómo irá por campo. En este caso, dada la filosofía del Grand Cherokee nos planteamos la pregunta al revés. La respuesta, mejor de la que solemos dar a la inversa. Porque por asfalto el todoterreno americano se mueve con contundencia.

Cierto es que los 250 CV que genera su V6 de 3.0 litros parecen menos de los que a simple vista declara, pero hay que tener en cuenta sus dimensiones y, sobre todo, su peso. Sí, porque el Grand Cherokee que contempla registra frente a la báscula nada menos que 2.552 kilos.

Una auténtica mole que, como es obvio, se comportará mejor por carreteras y vías rápidas que por tramos sinuosos. Sus condiciones off road y su lastre le dotan de unas inercias excesivas a la hora de afrontar curvas. En cambio, por autovía se muestra dócil y confortable, apoyado por una suspensión espectacular que filtra cualquier irregularidad y por un aislamiento correcto que no evita que escuchemos el estruendo del V6 en las fases de aceleración. Estruendo entendido como poderoso, porque al acelerar con contundencia parece que estemos moviendo un auténtico camión.

Por suerte, el consumo de este V6 Multijet II resulta ser algo más contenido ya que durante la prueba medimos unos más que satisfactorios 9,6 l/100 km. Dato que viendo el homologado (7 l/100 km) y sus características técnicas, nos parecen más que razonables.

Ni más ni menos

Con un precio de partida de 85.100 €, este Grand Cherokee puede resultar demasiado caro para algunos clientes. Sin embargo, el acabado Summit viene dotado de todo lo necesario para un cliente tan exigente como el que busca este tipo de vehículos. De hecho, para hacernos una idea de lo completo que resulta, vemos que su catálogo de opciones se reduce únicamente a ña pintura exterior metalizada, al pack exterior Platinum y al interior totalmente forrado en cuero.

¿Preparado para lo siguiente?

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