Comparativa: BMW 530d vs. Jaguar XF diésel – ¿Carácter o perfección?

Por lo general, las berlinas tipo del BMW Serie 5 o Jaguar XF se suelen utilizar como vehículos de empresa. Normalmente, los compradores privados no están muy dispuestos a pagar más de 50.000 euros por un coche.

Por este motivo, a menudo son los responsables del parque móvil de la empresa los que deciden qué automóviles comprar o no comprar. Además, suele resultar difícil convencerles de que existe algo más allá de Audi, BMW y Mercedes. Y es una pena, porque el modelo británico no es sólo un cara bonita, tal y como ha quedado demostrado hoy en la comparativa con el BMW 530d… Antes de generar cualquier tipo de confusión queremos dejar claro que el Serie 5 es una de las limusinas más elegantes, atractivas y refinadas de su segmento. Sin embargo, el XF es un Jaguar y, por lo tanto, un automóvil bonito per se, algo a lo que los británicos nos tienen ya acostumbrados. Además, en “alguna ocasión” BMW también ha contado con la colaboración de Chris Bangle para el diseño de sus modelos.

La misma estrategia

Resulta inevitable percibir una cierta analogía en el diseño de ambas limusinas. Ambos poseen unos voladizos cortos, una gran distancia entre ejes e incluso ese toque de superioridad propio de la casa BMW. Si el BMW ya mide 4,90 metros, el Jaguar le supera en seis centímetros. En lo que respecta al ancho serían dos centímetros y cuatro si hablamos de la altura.

De esta forma, no es de extrañar que la oferta de espacio de su habitáculo sea similar. Aunque ninguno de los dos se acerca a la oferta de plazas de un Skoda Superb, estamos seguros que sus ocupantes no tendrán motivos de queja. La capacidad del maletero del Jaguar es de 540 litros, mientras que en el del BMW caben 20 litros más y, además, su acceso es más cómodo.

En lo que a la selección de materiales y a la calidad de los acabados se refiere, el Serie 5 juega en una liga diferente. Los materiales son exquisitos, las terminaciones son lujosas y al tacto los componentes transmiten esa sensación de longevidad que tanto nos gusta. En este aspecto, a los británicos les queda un poco por aprender. Aunque tiene un aspecto bonito, su selección de materiales no es tan buena y sus componentes no se ajustan de forma tan precisa. Además, los gráficos del elaborado sistema de control de pantalla táctil (aire, audio y navegación) tienen un aspecto algo descuidado y de una calidad inferior.

Por su parte, en el Serie 5 molesta un poco la nueva palanca de selección instalada en todos los nuevos modelos automáticos de BMW y que se eleva un poco. Cualquier cambio rápido entre D y R sólo es posible con mucho tacto, dado que es obligatorio pulsar siempre el botón situado de forma desacertada en el lateral de la palanca y para ello el coche tiene que estar prácticamente parado. Con su «Drive Selector» de arranque suave, el Jaguar hace este trabajo de forma más elegante, imperceptible y, sobre todo, mucho mejor.

Ambos optan por ZF

En ambos casos, el responsable de las cajas de cambio es la casa ZF. El BMW está equipado con el nuevo cambio automático de ocho velocidades que hace poco también se comenzó a instalar en el Range Rover y que con total seguridad también encontrará cabida en los modelos de Jaguar. Este cambio trabaja de forma rápida, sin vibraciones y con escaso deslizamiento. Excelente sería otra forma de describirlo. Sin embargo, esta maravilla tecnológica, junto con las levas tras el volante, tiene un precio de 2.350 euros. El XF incorpora de serie una caja automática de seis velocidades. Este cambio tiende a perder todos sus adeptos, sobre todo en el modo «Sport», debido a sus claras sacudidas a la hora de cambiar. En modo «Normal» reacciona de forma un tanto lenta.

Aunque con 245 y 240 CV, respectivamente, el 530d y el XF D se encuentran bastante equiparados en lo que a potencia se refiere, en la aceleración de 0 a 100 km/h les separan 1,2 segundos. El BMW sólo precisa 6,4 segundos. En este caso también se nota la ausencia de las dos marchas o, mejor dicho, su escalonamiento. Además, el Jaguar debe tirar de 100 kilos más de peso que su contrincante.

Los fabricantes apuestan por caminos diferentes en lo que respecta a la velocidad máxima. El BMW está regulado oficialmente a 250 km/h, mientras que la casa Jaguar detiene al XF D a los 240 km/h. Sólo aquellos que se decanten por el XF S diésel con 275 CV de potencia alcanzarán la marca de los 250 km/h. Es una lástima, ya que esos diez km/h son en realidad un tema de prestigio y de ellos se puede prescindir perfectamente en el día a día. Sin embargo, todos sabemos que en este segmento no se puede prescindir del prestigio.

Eficientes

Tanto el silencioso motor de seis cilindros en línea de BMW como el propulsor V6 diésel de Jaguar, igual de potente e incluso más suave en su marcha, rebosan fuerza. El BMW genera un par motor de 540 Nm a 1.750 revoluciones, mientras que en el caso del Jaguar son 500 Nm a 2.000 vueltas. Pese a esta inmensa fuerza y a un rendimiento muy similar al de un deportivo, por suerte las cifras de consumo se mantienen a un nivel bastante bajo. El consumo del BMW 530d asciende a 8,8 litros y el del Jaguar XF D a 9,3 litros. Nos atrevemos a decir que si el Jaguar no fuera tan pesado estarían a la par. Por este motivo, no tenemos más remedio que darles la enhorabuena a los ingleses, ya que la marca bávara es bien conocida como estandarte de la «Efficient Dynamics».

Donde no se ha escatimado es en los bastidores. Ambos están equipados con sistemas adaptativos, es decir adaptables a las características de la carretera y a la forma de conducir del conductor. En el caso del Jaguar, el sistema amortigua de forma dura y eficaz, aunque no se puede seleccionar previamente. Sin embargo, el Jaguar tiende a subvirar más que el BMW. En el caso del BMW, el conductor puede determinar la dureza o la suavidad con la que trabajará el sistema de amortiguación. Sin embargo, el «Adaptative Drive» cuesta 3.000 euros y no logra convencernos del todo, por lo que recomendamos mantener el chasis de serie. En las pruebas de frenado es el Jaguar el que se lleva el gato al agua. El XF se detiene una vez recorridos 35,7 metros, es decir, casi dos metros antes que el Serie 5.

Precios

No sólo los responsables de los parques móviles de las empresas miran el precio a la hora de adquirir un vehículo, los conductores de coches de empresa también lo hacen, ya que suele ser habitual que tengan que declarar un porcentaje del precio del vehículo nuevo. En el caso del Jaguar, esto se consigue rápidamente con todos los extras. El precio del XF D Luxury es de 53.000 euros. Tal y como nos sugiere el nombre, el lujo viene de serie: cuero, climatizador, dispositivo de ayuda al aparcamiento, interfaz Bluetooth, programador de velocidad, así como los ya conocidos detalles de seguridad. Los faros bixénon con luz de curva cuestan 1.420 euros y la pintura metalizada 1.080 euros. Punto y final. Quien desee disponer de un navegador deberá pagar otros 2.000 euros más.

El BMW cuesta 49.300 euros, aunque junto con algunos componentes tales como el cambio automático (a partir de 2.200 euros), los asientos de cuero con calefacción (a partir de 2.390 euros) y el dispositivo de ayuda al aparcamiento (810 euros) encontramos también faros bixénon con luz de curva (1.650 euros), llantas de aleación ligera de 18" (900 euros), pintura metalizada (980 euros) y sistema de navegación con instalación de manos libres (3.800 euros).

Pero esto no es todo. En comparación con el Jaguar, BMW ofrece elementos tan atractivos y útiles como la pantalla «Head-Up Display» (1.390 euros) que proyecta toda la información relevante para el conductor en el parabrisas, la cámara de visión de 360º que muestra un vídeo del Serie 5 desde una perspectiva aérea (700 euros), lo que facilita el aparcamiento, el dispositivo de visión nocturna «BMW Night Vision» (2.000 euros) y los excelentes asientos Comfort (2.260 euros). Al Jaguar le vendrían muy bien unos asientos similares, dado que los suyos son poco ergonómicos y realmente poco apropiados para largas distancias.

Datos técnicos
Marca y modelo BMW 530d Jaguar XF D
Acabado Luxury
Especificaciones
Longitud/anchura/altura (mm) 4.899 / 1.860 / 1.464 4.961 / 1.877 / 1.460
Distancia entre ejes (mm) 2.968 2.909
Diámetro de giro (m) 11,95 11,5
Peso (kg) 1.715 1.820
Volumen del maletero (l) 520 540
Neumáticos 245/45 R18 Dunlop SP Sport Maxx GT 245/40 R19 Dunlop SP Sport 01
Motor
Cilindrada (cc) 2.993 / 6 en línea 2.993 / V6
Potencia (cv) 245 240
Par máximo (Nm/rpm) 540 / 1.750 - 3.000 500 / 2.000
Tracción Trasera Trasera
Transmisión Automática, 8 velocidades Automática, 6 velocidades
Consumo
Combustible Diesel Diesel
Urbano/Carretera/Combinado (l/100km) 6,2 6,8
Emisiones CO2 (gr/km) 162 / Euro 5 179 / Euro 5
Consumo durante test (l/100km) 8,8 9,3
Características
Aceleración 0-100 km/h (s) 6,3 7,1
Recuperación 80-100 km/h (s) en 4ª 6,4 / 15,8 7,6 / 18,5
Capacidad depósito (l) 37,5 35,7
Velocidad máxima 250 240
Precio (sin extras)
Euros 49.300 (mercado alemán) 53.000 (mercado alemán)
Más datosMenos datos
## Conclusión
¿Carácter o perfección? La pregunta lo dice todo. El Serie 5 de BMW es un auténtico cochazo, ¿alguien lo había dudado? Los acabados son perfectos, la ergonomía increíble y el motor de tres litros es todo fuerza.

Sin embargo, Jaguar XF le pisa muy de cerca los talones. Su motor es suave en la marcha, aunque deba conformarse con un cambio automático algo más lento y con un peso más elevado, algo que le resta un poco de dinámica. Nuestros más sinceros respetos por las cifras de consumo, muy similares a las de BMW. El chasis de este británico es duro pero cómodo, muy al estilo Jaguar. Donde sí encontramos verdaderos motivos de crítica es en los asientos y en los acabados del habitáculo que, casi tres años después de su lanzamiento al mercado y tras las primeras modificaciones, ofrecen un considerable potencial de mejora.

  • Nota importante: Los precios reflejados en el texto corresponden exclusivamente al mercado alemán

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