Hans Herrmann: adiós a la leyenda de Porsche que burló a la muerte y conquistó Le Mans

Con la partida de Hans Herrmann a los 97 años, el automovilismo pierde a su último gran caballero. El hombre que sobrevivió a accidentes imposibles, deja un legado eterno marcado por su histórica promesa: darle a Porsche su primera corona en las 24 Horas de Le Mans antes de retirarse en la cima.

El mundo del motor ha guardado un respetuoso minuto de silencio. Con el fallecimiento de Hans Herrmann a los 97 años este enero de 2026, no solo despedimos a un piloto, sino que cerramos definitivamente el libro de la era más romántica, peligrosa y dorada del automovilismo.

Herrmann, conocido cariñosamente como "Hans im Glück" (Hans el Afortunado), fue mucho más que un hombre rápido; fue un superviviente nato que cruzó la línea de meta de la vida habiendo superado desafíos que parecían guiones de cine. Su historia es el testimonio de una época donde los pilotos eran caballeros que se jugaban la vida en cada curva, y su legado permanecerá eterno ligado a las marcas Mercedes-Benz y, sobre todo, Porsche.

De aprendiz de magos a maestro del asfalto: sus inicios y rivales

De izquierda a derecha: Hans Herrmann, Juan Manuel Fangio y Karl Kling

Para comprender la dimensión de su figura, es necesario viajar a la década de los 50. Imaginen la presión de un joven talento alemán que entra en el garaje de las míticas "Flechas de Plata" de Mercedes-Benz y descubre que sus compañeros de equipo son nada menos que Juan Manuel Fangio, Stirling Moss y Karl Kling. Lejos de amilanarse ante tales titanes, Hans Herrmann se convirtió en el escudero de lujo y en el alumno aventajado, forjando una amistad con el "Maestro" Fangio que perduraría en el tiempo.

Pero Herrmann no solo aprendió de los mejores, sino que compitió contra ellos. A lo largo de su carrera, se batió en duelo contra leyendas como Wolfgang von Trips, el estadounidense Phil Hill y el suizo Jo Siffert. Mención aparte merece su rivalidad deportiva con Jacky Ickx, con quien protagonizó uno de los finales más agónicos de la historia en las 24 Horas de Le Mans de 1969, perdiendo la victoria por apenas unos metros tras un día entero de persecución, una derrota que paradójicamente sembró la semilla de su triunfo más dulce.

¿Por qué le llamaban "Hans el Afortunado"? Las anécdotas imposibles

Porsche 550 Hans Herrmann

El apodo de Hans no era gratuito. Su carrera estuvo marcada por momentos donde la tragedia parecía inevitable, pero la fortuna intervino de forma milagrosa. La anécdota más célebre, y que todavía hoy pone los pelos de punta, ocurrió durante la Mille Miglia de 1954. Al volante de un bajísimo Porsche 550 Spyder, Hans se aproximaba a toda velocidad a un paso a nivel en Roma. Para su horror, las barreras comenzaron a bajar justo cuando ya no había espacio para frenar. En una decisión de segundos que define su carácter, Hans golpeó el casco de su copiloto, Herbert Linge, para que se agachara, pisó el acelerador a fondo y pasó literalmente por debajo de las barreras instantes antes de que el tren cruzara la vía.

Pero su ángel de la guarda tuvo más trabajo. En 1959, durante el Gran Premio de Alemania en el circuito de AVUS, los frenos de su BRM de Fórmula 1 fallaron en la curva sur. El coche impactó contra las balas de paja y comenzó a dar vueltas de campana violentamente, desintegrándose en el aire. Una fotografía histórica capturó el momento en que Herrmann salía despedido del cockpit, deslizándose por el asfalto mientras veía su propio coche destrozado metros más adelante. Milagrosamente, se levantó casi ileso, sacudiéndose el polvo y reafirmando su estatus de leyenda indestructible.

La promesa cumplida: el triunfo del Porsche 917 en Le Mans 1970

Hans Herrmann Le Mans 1970

A pesar de sus victorias en la Targa Florio, las 12 Horas de Sebring y las 24 Horas de Daytona, había una carrera que se le resistía y que se convirtió en su obsesión: Le Mans. Tras la dolorosa derrota de 1969, Hans regresó en 1970 con una misión clara y una promesa secreta. Su esposa, Magdalena, sufría en cada carrera, por lo que Hans le prometió que si ganaba en Francia, se retiraría inmediatamente de la competición profesional. Bajo una lluvia torrencial que hizo la carrera peligrosísima, y compartiendo el volante con el británico Richard Attwood, Herrmann pilotó el icónico Porsche 917K con los colores rojos y blancos de Porsche Salzburg.

Aquella jornada, Hans no solo le dio a Porsche su primera victoria absoluta en las 24 Horas de Le Mans, sino que demostró ser un hombre de palabra. En la cima del podio, empapado en gloria y champán, anunció su retirada. Se bajó del coche más rápido del mundo para dedicarse a su familia, cumpliendo su promesa y cerrando su carrera en lo más alto, un final de cuento de hadas que muy pocos pilotos han podido escribir. Hoy, al despedir a Hans Herrmann, decimos adiós al último vínculo con una era heroica, recordándole no solo por sus trofeos, sino por su valentía, su honor y esa sonrisa de quien sabe que la suerte siempre estuvo de su lado.

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