Audi RS Q8: bestia parda

Cuando creíamos que el SQ8 ya suponía el súmmum de la deportividad de la familia Q8 llega Audi y nos sorprende con este RS Q8 de 600 CV.

Probablemente no haya mejor carta de presentación de un deportivo que ser el más rápido dentro del circuito de Nürburgring… incluso aunque seas un todocamino. Pues bien, con un tiempo de 7:42.253 minutos, el nuevo Audi RS Q8 demuestra que ser un SUV no tiene por qué estar reñido en absoluto con la deportividad.

Más allá de un diseño que asusta y que eleva hasta cotas altísimas la radicalidad de la familia Q8, gracias en parte a detalles como las gigantescas llantas de aleación de 23 pulgadas (22 de serie), al difusor posterior con salidas de escape ovaladas o a los múltiples detalles en negro brillante que contrastan a la perfección con colores tan llamativos como el verde de las imágenes, lo que sorprende es su parte mecánica.

Viene la caballería

Bajo su abultado y enorme capó se esconde nada menos que el archiconocido motor V8 biturbo de 4.0 litros capaz de generar un total de 600 CV de potencia y, sobre todo, un par máximo de 800 Nm, disponibles entre las 2.200 y las 4.500 rpm. Unido a una transmisión automática tiptronic de ocho relaciones y a la siempre efectiva tracción total quattro, promete unas prestaciones de escándalo, con un paso de 0 a 100 km/h de solo 3,6 segundos (recordemos que supera con creces las dos toneladas de peso) y una punta, autolimitada, de 250 km/h. No obstante si se pide el paquete opcional dynamic, esta puede desbloquearse y llegar a los 305 km/h.

Pero además de rápido, este Audi RS Q8 es también eficiente. Y es que el V8 biturbo viene asociado no solo al sistema de desconexión de cilindros (desconecta una bancada de cilindros cuando las condiciones lo permiten), sino que también se combina con el sistema de micro-hibridación mediante batería de 48 V. Con él además de ahorrar 0,8 l/100 km se obtiene la tan deseada etiqueta ECO de la DGT.

Sobre raíles

Entre las virtudes dinámicas de este Audi RS Q8 están la ya comentada tracción quattro, que suma un diferencial central mecánico y otro trasero deportivo que reparte el par entre ambas ruedas, la suspensión neumática, las barras estabilizadoras activas, ruedas traseras direccionables, dirección progresiva variable o un control vectorial del par… ¡todo ello de serie!

A esto se suman nada menos que ocho modos de conducción entre los que destacan los RS1 y RS2 que permiten configurar al gusto todos los patrones del vehículo. Opcionalmente, el equipo de frenos compuesto por discos ventilados RS de 420 mm delante y 370 mm, detrás, puede sustituirse por unos carbocerámicos de 440y 370 mm, respectivamente.

¿Preparado para lo siguiente?

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