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Circular en rotondas

La rotonda es una solución vial muy utilizada para favorecer el correcto funcionamiento de una intersección. Cuantos más ramales o mayor amplitud haya entre ellos, más grande será dicha rotonda.

Cuantos más ramales o mayor amplitud haya entre ellos, más grande será dicha rotonda. Su existencia siempre genera debate y, en ocasiones, molesta a los conductores, que no siempre tienen claro cómo circular en rotondas. Cuestiones como quién tiene prioridad en una rotonda, quién disfruta de preferencia en una rotonda o qué carril hay que utilizar para poder salir de ella generan, a menudo, problemas que pueden ocasionar accidentes.

Cómo circular en una rotonda

Con independencia del tipo, la ubicación y el tamaño de la glorieta, los principios básicos para circular en rotondas son comunes e inmutables. En primer lugar, los vehículos que ya se encuentran en ellas tienen preferencia, por lo que hay que cederles el paso. En segundo, es necesario escoger el carril adecuado según la salida que se vaya a tomar. En todo caso, una vez dentro de la glorieta, el automóvil que ya ocupa un carril tiene preferencia respecto al que pretende acceder a él. Por último, para salir de la rotonda es imprescindible situarse en el carril exterior: en caso contrario, no queda más remedio que continuar por la rotonda hasta que resulta posible ocupar dicho carril para salir con naturalidad.

Peculiaridades a la hora de circular en rotondas

Según un estudio realizado, dos de cada tres conductores españoles no tienen claro cómo circular en rotondas. Por ello, junto al elevado rendimiento de este sistema de intersección de vehículos, las glorietas se han convertido en una fuente de conflictos. El criterio general de circulación de que el vehículo situado a la derecha tiene preferencia se mantiene en estos casos. Sin embargo, uno de los errores más habituales es tomar la rotonda como un mero obstáculo respecto al camino recto que sigue el coche. En consecuencia, el vehículo ignora todos los carriles, tratando de realizar por ella el menor recorrido posible, y sale por donde le interesa sin considerar nada más. El error es muy grave y, sus potenciales consecuencias negativas, muy evidentes.

Con todo, existen situaciones especiales que pueden complicar el tránsito o la toma de decisiones en estas intersecciones. La primera de ellas es la presencia de un vehículo de gran formato -autocares, camiones, vehículos de emergencia, etc.-, cuyas dimensiones le impiden circular por un único carril. La sensibilidad y el respeto, para facilitar su maniobra y mantener unos ciertos márgenes de seguridad, son imprescindibles. Algo similar ocurre con los grupos de ciclistas, los cuales han de ser tomados como un único vehículo. Así, si el primero de ellos ha accedido a la glorieta, hay que esperar a que todo el pelotón lo siga antes de continuar. En cualquier caso, y más allá de las pautas y los principios que se acaban de comentar, lo fundamental es aplicar un criterio de prudencia y respeto al aplicar la preferencia en las rotondas y transitar por ellas de una manera calmada.

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