Evolución del automóvil

La evolución histórica del automóvil parte desde finales del siglo XVII, época en la que la carrera por conseguir reemplazar los carruajes de caballos por carros autopropulsados se inicia en Gran Bretaña y Estados Unidos.

No fue hasta 70 años después, cuando Joseph Cugnot, ingeniero francés, diseñó y fabricó el automóvil autopropulsado, un vehículo de tres ruedas reservado para el uso militar, construido en el año 1771.

En Francia, Inglaterra y Estados Unidos, otros creadores de la época intentaron diseñar sus propios automóviles autopropulsados, pero acumulaban demasiados defectos. La evolución del automóvil siguió su curso, y en el año 1789, se concedió la primera patente por un vehículo de vapor a un inventor estadounidense, Oliver Evans. Por su parte, en el continente europeo, el primer carruaje de vapor fue construido en el año 1801 por el ingeniero británico Richard Trevithick, quien esbozó y construyó en 1803 un carruaje denominado London Carriage. Este último no evolucionó técnicamente, pese a que fue fabricado durante un periodo muy prolongado en el tiempo.

La evolución del automóvil a través del tiempo: el concepto moderno de automóvil

La historia del automóvil está marcada por la evolución del carruaje autopropulsado al concepto de vehículo como se entiende en la actualidad, que tuvo lugar entre los años 1885 y 1887, periodo en el que Karl Benz y Gottlieb Daimler vendieron sus primeros automóviles, los cuales ofrecían un rendimiento aceptable. En un principio, Karl Benz tenía la intención de producir automóviles, mientras que Daimler únicamente se centró en vender motores, con el propósito de financiar posteriores creaciones. El auto de Benz era superior en conjunto, consolidándose rápidamente como productor, lo que le permitió vender con éxito su modelo de tres ruedas, dando origen a la industria del automóvil. Por otro lado, el modelo del artefacto de Daimler no era tan acertado, aunque contaba con un eficiente motor que revolucionó la naciente industria automotriz.

De forma paralela, ingenieros e inventores franceses construían vehículos a vapor de una calidad óptima y un rendimiento eficiente. El hito más importante para la consolidación y evolución del automóvil se dio en 1889, cuando dos ingenieros galos, René Panhard y Émile Levassor, descubrieron el motor de Daimler en la Exposición Universal de París. Ambos solicitaron los derechos para utilizar su diseño, y un año más tarde lo obtuvieron. Después, de forma errónea, consideraron que el automóvil no tenía un futuro prometedor y cedieron los derechos de los motores Daimler a la firma Peugeot, que construyó cinco vehículos en 1891 y cerca de una treintena en 1892, lo que le convirtió en el primer fabricante en serie del mundo, seguido posteriormente por Benz.

Evolución del automóvil: la expansión de la industria automotriz

En eṕocas anteriores, las leyes británicas paralizaron el avance de la industria automotriz, pero a partir de 1901 rectificaron al evitar que el British Motor Syndicate se adueñara de los derechos exclusivos de la fabricación de los motores Daimler. Al mismo tiempo, Benz se convertía en el principal fabricante de automóviles de Europa, fabricando 2500 unidades en el año 1900.

En el año 1890, el estadounidense Henry Ford decidió embarcarse en el negocio de los automóviles. Su primer obstáculo fue la patente que obtuvo Baldwin Selden en el año 1895, que se apoderó de los derechos de la aplicación del motor de combustión interna a los vehículos. En 1899, la marca estadounidense Olds lanzó al mercado 400 automóviles en 6 meses, convirtiéndose en el primer fabricante de Estados Unidos.

A finales del siglo XIX, la Electric Vehicle Company adquirió la patente de los motores de combustión interna y concedió la licencia a otros fabricantes nacionales, pero Ford se opuso a ello y entró en un litigio judicial en 1903. Años más tarde, en 1911, Henry Ford ganó el proceso judicial. Hasta entonces, se habían vendido unos 60 0000 automóviles en Estados Unidos, pero la mayoría funcionaban a vapor o eran eléctricos.

La evolución del automóvil a partir del siglo XX

Francia, que vivió un notable impulso en la industria del automóvil, ni siquiera pudo ser batida por los británicos, que crecieron hasta un 200 % durante el año 1913. Alemania, por su parte, ocupaba el tercer lugar en cuanto a producción. La economía de los Estados Unidos se encontraba en un periodo de crecimiento, situación que permitió el progreso dinámico de la industria. Los métodos de producción masiva empleados resultaron muy eficientes, superando en volumen a Europa.

La evolución tecnológica del automóvil se hacía cada vez más palpable. En esta época, los automóviles fueron más valorados por la población gracias a las innovaciones en cuanto a confort y estética. Tras la Primera Guerra Mundial, las firmas de automóviles siguieron una línea de producción más eficiente y barata. Tanto William Morris, en el Reino Unido, como Henry Ford, en los Estados Unidos, produjeron modelos exitosos. Sorprendidos por el resultado, otras fabricantes comenzaron a producir automóviles con el mismo método, es decir, la fabricación en serie. Desde la década de los 40 en adelante, la producción se caracterizó por el desarrollo de motores más eficientes y seguros, además de ser menos contaminantes. Desde hace décadas hasta el presente, las innovaciones tecnológicas se han sucedido de manera constante, alcanzando unos niveles de prestaciones, confort y seguridad inimaginables en los inicios de la industria automovilística.

Los asombrosos avances tecnológicos de las últimas décadas

Salvo algunos aspectos técnicos, los automóviles de principios de siglo no eran muy distintos de los que circulaban en la década de los 60. Fue a inicio de los años 70, cuando la industria del motor recibió un gran impulso gracias a la aplicación de una tecnología avanzada. La idea era crear vehículos más rápidos y seguros. Al aumentar el número de vehículos que transitaban por las carreteras, los accidentes de tráfico empezaron a convertirse en un grave problema, por lo que las firmas de coches comenzaron a fabricar vehículos más seguros. En primer lugar, surgieron los cinturones de seguridad automáticos y, posteriormente, los airbags. Ya en los años 90, debido al desarrollo tecnológico, los vehículos comenzaron a incorporar importantes innovaciones en materia de seguridad activa, como el ABS y el ESP.

Los estudios de ergonomía han servido también para que el interior de los vehículos sea mucho más confortable, además de una producción de coches con un uso más racional del espacio. Tampoco hay que olvidar que, a finales de los 70, el aire acondicionado fue incluido en la mayoría de vehículos. Este fue el primer paso hacia el asombroso confort térmico que han alcanzado los coches del presente. Además, en los últimos años, la preocupación por no dañar el medioambiente ha hecho que la industria automotriz apueste por la fabricación de coches eléctricos y de nuevos prototipos que funcionan a base de hidrógeno.

Asimismo, la electrónica cada vez juega un papel más importante en los automóviles. En la actualidad, ya existen modelos que detienen o reducen la marcha en caso de peligro de colisión, que tienen la capacidad de aparcar solos o que incorporan sistemas de iluminación basados en luces infrarrojas, entre otros múltiples y sorprendentes avances.

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