Corazón de F1, Piel de Calle: Los 5 únicos coches que montaron motores de Fórmula 1 reales

Muchas marcas ponen pegatinas de "F1 Technology" en sus utilitarios híbridos. Evidentemente, es puro marketing, nada tiene que ver con los monstruos de potencia desmedida y chasis ultraligero de la F1. Pero hubo momentos en la historia en los que la locura se apoderó de los ingenieros y decidieron trasplantar, literalmente, el corazón de un monoplaza a un coche con matrícula.
Adaptar un motor de competición a la calle es una pesadilla: no tienen par a bajas revoluciones, se calientan en los semáforos y las vibraciones pueden partir un chasis normal. Estos son los valientes que lo lograron
1. Ferrari F50 (1995)
El Ferrari F40 es el favorito del público, pero el Ferrari F50 es el favorito de los ingenieros. Su motor, el Tipo F130B, es un V12 atmosférico de 4.7 litros derivado directamente del Ferrari 641 con el que Alain Prost compitió en la temporada de 1990 de Fórmula 1.
La locura: el motor no está montado sobre soportes de goma para absorber vibraciones; está atornillado directamente al chasis de fibra de carbono, actuando como elemento estructural (la suspensión trasera cuelga de la caja de cambios, igual que en un F1).
El resultado: el coche vibra, es ruidoso y tosco. Sientes cada explosión del V12 en tu espalda. Es lo más cerca que estarás de ser piloto de la Scuderia en los 90.
2. Porsche Carrera GT (2003)
Uno de los mejores coches de la historia nació de dos fracasos: en los 90, Porsche desarrolló un motor V10 atmosférico para el equipo de F1 Footwork Arrows. El proyecto se canceló.
Entonces, Porsche intentó usar ese motor para un prototipo de Le Mans (LMP2000). El proyecto se canceló de nuevo para no competir con el Audi R8 (del mismo grupo) y para centrar fondos en el SUV Cayenne.
¿Qué hicieron con ese motor V10 huérfano? Lo civilizaron ligeramente, aumentaron la cilindrada a 5.7 litros y lo metieron en el Carrera GT. Su aullido metálico es considerado el mejor sonido de un coche de calle jamás registrado. Su embrague cerámico, derivado de competición, es famoso por ser dificilísimo de operar: o sales quemando rueda o se te cala el motor.
3. Yamaha OX99-11 (1992)
Yamaha es famosa por las motos, pero en los 90 suministraba motores a la Fórmula 1 (al equipo Brabham y Jordan). Decidieron demostrar su poderío creando un superdeportivo. El OX99-11 montaba el V12 de 3.5 litros real del coche de F1, "descafeinado" a 400 CV pero manteniendo una línea roja a 10.000 rpm.
El coche parecía un alienígena: tenía asientos en tándem (el pasajero detrás del conductor) y una cúpula de cristal. La crisis financiera de Japón mató el proyecto y solo se construyeron 3 prototipos. Hoy valen millones.
4. Mercedes-AMG One (2022)
El proyecto imposible. Mercedes-Benz prometió meter el motor V6 Turbo Híbrido de 1.6 litros del coche campeón de Lewis Hamilton en un coche de calle.
Al final resultó ser un infierno de desarrollo que ha durado 5 años más de lo previsto. El problema: un motor de F1 tiene el ralentí a 5.000 rpm. Para la calle, necesitas que esté a 1.200 rpm y que cumpla normativas de emisiones Euro 6. Los ingenieros casi se rinden varias veces.
Felizmente, el equipo de AMG lo consiguión. Tienes que arrancar el coche en modo eléctrico para calentar los catalizadores antes de que el motor de combustión pueda encenderse. El motor necesita una reconstrucción completa cada 50.000 km. Es una pieza de ingeniería absurda y maravillosa. Un ejemplar descansa en el garaje del piloto George Russell
5. Alfa Romeo 33 Stradale (1967)
Vamos al pasado, al tiempo de la tele en blanco y negro. Considerado por muchos el coche más bello de la historia. Alfa Romeo cogió su coche de carreras, el Tipo 33, y le puso una carrocería de aluminio escultural diseñada por Franco Scaglione.
Bajo el capó trasero latía un diminuto V8 de 2.0 litros de competición que gritaba a 10.000 rpm (una locura en los años 60). Solo se hicieron 18 unidades. Es el abuelo espiritual de todos los coches de carreras para la calle. Y con toda seguridad, el más estiloso.
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