Nacidos para Ganar: 19 Coches de calle que en realidad son bestias de competición
¿Alguna vez has escuchado la frase Gana el domingo, vende el lunes? Hubo una época dorada en el automovilismo donde, para que una marca pudiera competir en Rally, DTM o Le Mans, el reglamento de la FIA les obligaba a una locura maravillosa: fabricar una serie limitada de ese mismo coche de carreras, matricularlo y venderlo al público.
Estos son los llamados "Homologation Specials". Y no son simples deportivos. Son coches de carreras con intermitentes y porta-placas, diseñados con un solo propósito: validar una ficha técnica para destrozar el cronómetro.
Prepárate, porque vamos a repasar 19 leyendas del asfalto que trazaron una difusa línea entre la calle y el circuito y que hoy en día son cotizadas piezas de coleccionista.
Los monstruos del Grupo B y Rallyes
El Campeonato Mundial de Rallyes (WRC) nos regaló las máquinas más salvajes jamás creadas. Para competir, las marcas tuvieron que fabricar versiones de calle para su homologación en competición que hoy valen su peso en oro.
1. Lancia Stratos HF
El padre de todos. Fue el primer coche diseñado desde cero explícitamente para ganar rallys, no como un coche de calle adaptado a los tramos. Con su forma de cuña diseñada por Bertone y un motor V6 de origen Ferrari, el Stratos es una obra de arte nerviosa y compacta que dominó los años 70.
2. Lancia 037 Stradale
Si el Stratos era el padre, el Lancia Rally 037 fue el hijo pródigo. Tiene el honor de ser el último coche de tracción trasera en ganar el mundial de rally frente a los todopoderosos Audi Quattro de tracción total. Su versión de calle, el 037 Stradale, no pasa por ser uno de los Lancia más bonitos de la historia, pero conserva un encanto italiano irresistible. Y bajo esa estampa agresiva, motor central, compresor volumétrico y una carrocería de Kevlar reforzada con fibra de vidrio.
3. Audi Sport Quattro S1
Tras la consolidación del Grupo B, Audi necesitaba reinventarse para competir con los monstruos de motor central que poblaban la categoría. Para ello, los ingenieros alemanes recortaron el chasis del Quattro original, perdiendo 32 cm de batalla y de ese modo, ganar agilidad. El resultado fue el Audi Sport Quattro: un "Frankenstein" de proporciones extrañas con un glorioso motor de 5 cilindros turbo. Solo se fabricaron poco más de 200 unidades las justas y necesarias para homologar a la bestia del Grupo B.
4. Peugeot 205 T16
No te dejes engañar por su apariencia de utilitario. El T16 comparte poco más que los faros con un 205 normal. Y en el lugar donde debería estar el asiento trasero, el sitio en el que se subirían tus hijos, Peugeot montó un demencial motor turbo que en versiones de competición podía alcanzar los 500 caballos, desplazado, por cierto, hacia el lado derecho del coche. Con chasis tubular y carrocería de fibra, el 205 T16 es, literalmente, un prototipo con la silueta de un coche urbano, capaz de conquistar las montañas más elevadas como Pike's Peak y los desiertos más inhóspitos, como el del Sahara, camino a Dakar.
5. Ford RS200
Ford llegó tarde al Grupo B, pero lo hizo con todo. El RS200 fue un diseño de hoja en blanco con chasis de Ghia y suspensión independiente en cada rueda. Su versión de calle era tosca, ruidosa y difícil de conducir, exactamente lo que esperas de un coche que nació para volar en los tramos de Finlandia. El Grupo B murió antes de que pudiera demostrar todo su potencial, pero gracias a eso hoy día es una rareza difícil de conseguir.
6. Ford Escort RS Cosworth
El coche poster de los 90. Aunque parecía un Escort, bajo la piel llevaba el chasis y la mecánica longitudinal del Sierra Cosworth. Su seña de identidad, el inmenso alerón de "cola de ballena", no era estético: generaba carga aerodinámica real. Un icono de la cultura racing que también pobló los tramos del mundial de rally, en esta ocasión, bajo homologación del grupo A.
7. Toyota GR Yaris
El único coche moderno de esta lista, y por una buena razón: Toyota ha revivido la filosofía de homologación cuando nadie más lo hacía. Techo de carbono, tracción total sofisticada y una carrocería única de 3 puertas. No es un “Homologation Special” pero sí es un clásico instantáneo nacido del WRC actual.
La Era Dorada de los Turismos (DTM y WTCC)
Las carreras de turismos exigían que los coches de pista se basaran en modelos de producción masiva, pero con "trucos" bajo la manga.
8. BMW M3 E30
Uno de los turismos más laureados de la historia. BMW ensanchó los pasos de rueda no por estética, sino para acomodar las llantas de competición. Su motor de 4 cilindros (S14) es pura música mecánica. No es el más rápido en línea recta, pero su chasis es la definición de equilibrio.
9. Mercedes-Benz 190E 2.5-16 Evolution II
El eterno rival. Si el M3 era el bisturí, el "Evo II" era el martillo de guerra. Nacido exclusivamente para aplastar en el DTM, Mercedes rompió moldes con su aerodinámica radical. Su inmenso alerón trasero ajustable y el agresivo kit de carrocería le valieron el apodo de "El Batimóvil". Solo se fabricaron las 502 unidades obligatorias (casi todas en color negro Blauschwarz). Bajo el capó ruge un motor desarrollado junto a Cosworth que corta inyección a casi 8.000 vueltas. Es siniestro, exclusivo y brutalmente rápido.
10. Ford Sierra RS500 Cosworth
El Ford Sierra normal era un buen coche; el RS500 era un misil tierra-tierra. Ford construyó 500 unidades "Evolutionn" con un turbo más grande, intercooler masivo y doble inyector. En la calle tenía mucho "lag", pero cuando el turbo soplaba, dejaba atrás a superdeportivos de la época. Aunque se granjeó buena fama en los tramos de rally, fue en los circuitos donde el Sierra RS500 Cosworth explotó todo su potencial, convirtiéndose en uno de los modelos más dominantes de su época en las carreras de turismos
11. Alfa Romeo 155 Silverstone
Una genialidad italiana para engañar al reglamento del BTCC, el campeonato de turismos británico. El coche venía de fábrica con un alerón trasero que parecía normal, pero incluía un kit de espaciadores en el maletero que permitía adaptarlo para la pista. Alfa argumentó que, como los espaciadores venían con el coche de calle, eran legales. Y ganaron.
12. BMW 320si (E90)
Una joya oculta y moderna. Para homologar el coche del WTCC (campeonato mundial de turismos), BMW lanzó esta edición limitada del Serie 3. ¿La diferencia? Un motor de 4 cilindros fabricado a mano en la planta de F1 de BMW en Landshut, con tapa de balancines de fibra de carbono y una línea roja que subía hasta las 7.300 rpm.
Los "Unicornios" de Le Mans y GT1
A finales de los 90, la categoría GT1 permitió a las marcas correr con prototipos siempre que fabricaran... ¡una sola unidad de calle! (o muy pocas).
13. Porsche 911 GT1 Straßenversion
Olvídate del 911 convencional. Este coche tiene el motor en posición central (no trasera) y comparte frontal con el 996, pero la parte trasera es del 962 de carreras. Porsche necesitaba responder con contundencia al casi inalcanzable McLaren F1, y este fue el reslutado. Solo se hicieron unos 20. Es un coche de las 24 Horas de Le Mans con matrícula alemana.
14. Mercedes CLK GTR
Si ves uno, pide un deseo. Mercedes construyó 25 unidades para homologar su coche de carreras del campeonato FIA GT y nuestro Fernando Alonso ¡tiene uno!. Con un motor V12 de 6.9 litros, es claustrofóbico, caluroso y prácticamente imposible de aparcar, pero es lo más cerca que estarás de pilotar una flecha de plata en la vía pública. El CLK GTR fue capaz de aplastar al 911 GT1 y al McLaren F1 GTR y destruyó para siempre la categoría. Sin embargo, jamás pudo conquistar Le Mans.
15. Nissan R390
La rareza absoluta. Diseñado para ganar en Le Mans, Nissan solo fabricó dos unidades de calle (una está en su museo, la otra en manos privadas). Con un V8 biturbo y una cola larga aerodinámica, fue el intento de Nissan de alcanzar la gloria en La Sarthe. Y casi lo consiguió, con un podio en 1998. Los más jóvenes lo recordarán de la saga de videojuegos Gran Turismo
16. Dauer 962 Le Mans
Jochen Dauer tuvo una idea brillante: tomó un Porsche 962 del Grupo C (un coche que ya había dominado ampliamente en Le Mans años atrás), le puso interior de piel, un sistema hidráulico para levantar el morro y lo matriculó como coche de calle. Gracias a este tecnicismo, Porsche pudo volver a ganar Le Mans en 1994.
Rarezas: Dakar, NASCAR y Copas Monomarca
17. Mitsubishi Pajero Evolution
El rey del desierto. Para dominar la clase T2 del Dakar, Mitsubishi creó este monstruo. Aletas ensanchadas exageradamente, suspensión independiente reforzada y un motor V6 MIVEC de 3.5 litros. Es el todoterreno definitivo: salta dunas y te lleva al supermercado.
18. Plymouth Superbird
En 1970, la aerodinámica llegó a la NASCAR. Para homologarlo, Plymouth tuvo que vender este "coche de dibujos animados" al público. Su alerón trasero de casi un metro de altura y su morro en forma de cono lo hacían estable a 320 km/h en los óvalos, aunque era imposible de aparcar en un garaje normal. Richard Petty era la leyenda al volante de este monstruo que incluso tuvo un papel protagonista en la película de Disney, Cars.
19. Ferrari F355 Challenge
El F355 Challenge nació como un kit para convertir el F355 Berlinetta en un coche de carreras para la copa monomarca Ferrari. Sin embargo, estas unidades venían con matrícula y, legalmente, podían circular por carretera (en muchos países) para ir rodando hasta el circuito, correr y volver a casa. La experiencia de conducción más pura y analógica de Maranello.
¿Por qué ya no se hacen coches así?
Hoy en día, las normativas de emisiones y los costes hacen casi imposible ver locuras como el Mercedes CLK GTR o el Lancia Stratos en los concesionarios. Por eso, estos 19 modelos no son solo coches usados; son testigos de una era donde ganar carreras importaba más que los márgenes de beneficio
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