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Toyota Mirai

Toyota Mirai

Toyota Mirai: cero emisiones

Tras dos décadas desarrollando pilas de combustible y coches híbridos como el exitoso Prius, en 2014 Toyota presenta el primer sedán propulsado por hidrógeno. La palabra que le da nombre, Mirai, significa "futuro" en japonés, y es que la historia de este coche comienza con el deseo de Toyota de diseñar una berlina con prestaciones similares a las de un turismo tradicional pero que funcione con la energía que está llamada a sustituir a los combustibles fósiles. Más

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Más de 2.4 millones de vehículos a lo largo de toda Europa

La tecnología que incorpora el Toyota Mirai le permite producir electricidad mezclando hidrógeno con el oxígeno presente en el aire. El proceso es totalmente respetuoso con el medio ambiente y el único residuo que genera es agua. Otros dos avances tienen que ver con la autonomía, 550 kilómetros, mucho mayor que la de otros coches eléctricos, y con que sus dos depósitos se pueden llenar en menos de cinco minutos, más o menos como repostar un coche de gasolina y mucho menos de lo que hace falta para cargar una batería eléctrica enchufada a la red. Por lo que se refiere al peculiar diseño de la primera versión, tiene que ver tanto con el deseo de Toyota de crear algo poco convencional para un coche único como con las propias necesidades técnicas del vehículo: las enormes tomas de aire de la parte frontal son estrictamente necesarias para hacer funcionar la pila de hidrógeno. Con unas dimensiones similares a las de un Audi A6 o un Mercedes Clase E, el Toyota Mirai es cómodo, aunque no muy amplio, ya que solo dispone de cuatro plazas. Eso sí, el diseño interior es realmente vanguardista, muy en consonancia con su nombre. Podría decirse que el Toyota Mirai es una versión más eficiente, menos contaminante y con un interior más refinado que el Prius.

Un futuro por delante

El Toyota Mirai es un vehículo con una trayectoria relativamente corta, lo que implica que no sea nada fácil encontrar uno de estos coches de segunda mano en Europa. Aunque se presentó por primera vez en el Salón del Automóvil de Los Ángeles en noviembre de 2014 y empezó a comercializarse en Japón un mes después, las primeras unidades no salieron a la venta en Europa hasta finales de 2015. Esta también es la razón de que aún no haya tenido tiempo de incorporar nuevas variantes. De todos modos, dado el éxito de ventas en Japón, la marca tiene previsto lanzar la segunda generación con motivo de los Juegos Olímpicos de 2020, que se celebrarán en Tokio y de los cuales la marca será uno de los principales patrocinadores. Con toda probabilidad, se tratará de una versión más compacta, con un diseño más atractivo. Esto es lo mismo que hizo en su día con el Prius, su referente más cercano.

Silencio, se rueda

El capó del Toyota Mirai alberga un motor eléctrico de 155 CV y un par motor de 335 Nm, lo que le permite desarrollar una velocidad punta de 178 km/h y una aceleración de 0 a 100 Km/h en 9,6 segundos. Y eso a pesar de los 1850 kilos que pesa el vehículo. Por su parte, la batería, que la marca ya había utilizado en sus anteriores modelos híbridos, presenta un diseño de la máxima fiabilidad: con una potencia de 114 kw, incorpora también una función específica para la recuperación de la energía producida en la frenada y asiste a la aceleración cuando es necesario, reduciendo así el consumo de combustible. Sin embargo, lo que más impresiona de este coche es el silencio del motor, que no solo no produce vibraciones sino que permite escuchar con nitidez la distintiva fricción de los neumáticos en contacto con el asfalto. Por lo demás, no se oye un solo ruido procedente del exterior, ya que tanto el parabrisas como las ventanillas llevan un cristal especial que amortigua el ruido del tráfico. En materia de seguridad, los depósitos están diseñados para que no haya fugas y bloquear automáticamente la salida de hidrógeno en caso de colisión. Así pues, el único inconveniente de adquirir un coche usado propulsado por hidrógeno es la escasez de puntos de repostaje.