Xenón o halógeno

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La importancia de la iluminación

¿Xenón o halógeno? Esta pregunta, que puede parecer un tema menor relacionado solamente con los gustos de cada conductor, es una de las cuestiones que hay que plantearse siempre que se esté pensando en mejorar la seguridad de un coche. El sistema de iluminación es vital para que el conductor tenga la confianza necesaria con la que enfrentarse a la carretera. Cada uno de estos sistemas presenta ventajas y desventajas que hay que tener en cuenta antes de elegirlo, una elección que debe realizarse siempre pensando en la importancia que el juego de luces de un coche tiene y la utilidad que se le va a sacar al tipo que finalmente se instale.

Bombillas halógenas

Antes de decidir si xenón o halógeno, no está de más recordar las características de cada uno de ellos para saber por lo que se está optando. El sistema de iluminación mediante bombillas halógenas es uno de los más extendidos y usados en la historia de la automoción. Prácticamente todos los coches que se observan por la calle cuentan con bombillas de este tipo, y es que se trata de luminarias baratas, eficientes y con un alto poder de iluminación. Los faros con tecnología halógena integran unas bombillas fácilmente extraíbles acompañadas de materiales reflectantes que aumentan su potencia. Así, el montaje se puede hacer en cualquier momento sin tener que visitar un taller, siendo este uno de sus puntos fuertes frente a los más complejos sistemas de xenón.

Sistema xenón

La aparición de esta nueva tecnología supuso toda una revolución en lo que a sistemas de iluminación para vehículos particulares se refiere. El xenón, conocido técnicamente como faros de descarga de alta intensidad, fue usado por primera vez en el BMW Serie 7 de principios de los años noventa. Su funcionamiento se asemeja mucho al de los tubos fluorescentes usados en casa o en la oficina: un gas se encuentra en el interior del faro siendo activado eléctricamente para emitir una potencia lumínica nunca vista antes en un coche. Su capacidad permite que los faros xenón sean capaces de iluminar el doble que cualquier bombilla halógena no dejando, además, ninguna zona de la carretera sin cubrir.

¿Xenón o halógeno?

Con toda esta información salta a la vista que el dilema a la hora de elegir los faros del coche depende más de lo que se busque que de las características de los distintos sistemas. Es decir, si se quiere aumentar la capacidad de iluminar la carretera con la máxima potencia, la tecnología xenón no tiene rival en las bombillas halógenas, ya que llegan a triplicar los lúmenes de los modelos más potentes. Sin embargo, el xenón es un sistema costoso, necesita de la intervención de un profesional para ser sustituido y no puede ser manipulado por el conductor de ninguna forma. Todo ello sí es posible con las bombillas halógenas, unas lámparas que han demostrado una gran eficiencia manteniendo precios mucho más bajos y necesitando un mantenimiento muy reducido por parte de los conductores.

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