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BMW K100

BMW K100, un cl?sico de los a?os ochenta

Considerada como un objeto de culto por los amantes de las motos de segunda mano, la BMW K100 fue una famosa familia de motos fabricada por BMW desde el año 1983 hasta 1992. Este clásico de más de treinta años, apodado como el "flying brick" o ladrillo volador, fue concebido en un momento difícil para la gigante alemana del motor, debido al férreo control de emisiones llevado a cabo por Estados Unidos y la Unión Europea. Por otro lado, también estaba la fuerte competencia por parte de la industria japonesa, capaz de desarrollar motores de cuatro cilindros más limpios y rápidos, vendiendo además las motos a un precio que la industria europea no podía permitirse ni en sus modelos de gama más baja. BMW necesitaba, pues, fabricar un modelo con un motor de cuatro cilindros y aproximadamente 1000 centímetros cúbicos sin que se dispararan sus costes de producción. Y finalmente en 1977 se desarrolló el primer prototipo, utilizando un motor X Renault procedente de un Peugeot 104. Este motor fue posicionado en un lado de la moto y al colocarlo longitudinalmente, se evitaba añadir un ángulo de 90 grados entre la dirección del cigüeñal y el eje de transmisión. Esta disposición, novedosa en el mercado, permitía simplificar el mantenimiento y conservar un centro de gravedad bajo, lo que mejoraba el manejo de la moto y dejaba espacio libre para el radiador detrás de la rueda delantera.

La evolución de la BMW K100

En 1983 es comercializado el primer modelo de la BMW K100: una moto de diseño limpio e innovador, 239 kilos de peso y capaz de alcanzar los 215 kilómetros por hora. En un principio, la reacción del público no fue la esperada por el equipo de BMW. La compañía, famosa por fabricar modelos bicilíndricos y refrigerados por aire, tuvo que soportar la reticencia inicial de los motoristas a probar una moto de cuatro cilindros con refrigeración por agua. Sin embargo, poco a poco el modelo se fue haciendo popular por su elegancia y robustez en la carretera, cambiando para siempre la percepción sobre BMW por parte de los amantes del motor y permitiendo a la empresa recuperarse del duro golpe propinado por la competencia japonesa. De manera progresiva, BMW fue introduciendo mejoras en las prestaciones de este modelo. Entre otras modificaciones, la compañía incorporó faros ajustables, tanques de aluminio, alternadores de alta capacidad de 460 vatios e intermitentes de cancelación automática. El éxito y el perfeccionamiento del modelo K100 permitió a BMW incorporar nuevos modelos al mercado a lo largo de los años 80.

Las variantes de una moto cuya calidad permanece vigente

Tras su despegue inicial, el primer modelo de BMW K100 dio paso a nuevos miembros de la familia. La segunda variante en ver la luz fue la K100C, que se presentaba con un pequeño carenado montado en el manillar. A partir de 1983 se comenzó a distribuir la conocida K100RS, con un diseño deportivo, manillares más bajos y engranaje más alto. En 1989 se lanzó una actualización de este modelo, la K100RS 16V, una versión con ruedas más anchas y una potencia de 100 CV (superior a la de los anteriores modelos, que era de 90 caballos). La familia se terminaría de completar con las versiones touring de la familia K100: primero la K100RT, una moto de carenado grande; y después la K100LT, una edición de lujo con un parabrisas más alto y equipamiento adicional como maletas laterales y top case. Todos los modelos tienen un motor de 987 centímetros cúbicos con 8 válvulas, excepto la K100RS 16V, cuyo motor es de 16 válvulas. En 2016, la BMW K100 mantiene una alta demanda en el mercado de motos de segunda mano, pues no solo se trata un modelo vintage al gusto de los más nostálgicos, sino que también continúa ofreciendo buenas prestaciones para los motoristas del siglo XXI. Además de tener un diseño visualmente estético, la BMW K100 destaca por su potencia y resistencia, lo que hace que muchos pilotos sigan eligiendo motos usadas de este modelo, idóneo para poder realizar viajes largos de una forma muy cómoda.