Primer contacto: Octavia Combi Scout 2.0Tdi – Moda aventurera

Perfeccionando el Combi 4x4 y basándose en la esencia del Allroad de Audi, Sköda introduce su última propuesta en el sector del todocamino, un abanico de coches - por lo general algo caros - del que el Scout es ahora la opción más económica.

Elegir este coche supone alrededor de 26.500 euros en la versión gasolina y 27.100 en esta opción Tdi. Ésta última es mejor, en nuestra opinión, porque se ajusta de manera más fiel a lo que se pretende hacer con este coche. Sus mejores armas pasan por un motor infalible, una larga lista de accesorios y posibilidades de carga para el maletero, y uno de los mayores volúmenes de carga en el sector de los coches familiares.

Pocas variaciones con respecto al 4x4

La novedad que más define a este todocamino es quizá el diseño reforzado de los parachoques. En él se ha integrado el grupo de antinieblas, una nueva toma de aire para el motor y una placa protectora de bajos para salir bien parado de algún que otro resalto en terrenos montañosos.

Como es lógico, la altura libre al suelo ha aumentado. Son 40 milímetros más con respecto al Octavia Combi y otros 17 con respecto al 4x4. En total 18 centímetros de diferencia que siguen sin quitarle la modestia campo a través, pero que resultan muy adecuados para caminos arenosos, embarrados y sin mayores complicaciones del terreno.

Las suspensiones se han endurecido con respecto al 4x4 y son algo secas para circular por estas vías semibachedas. Por eso nos parece que esta deportividad en la amortiguación se comporta de forma más correcta circulando por carretera. Aquí es mas seguro, cómodo y fiable, sobre todo porque los neumáticos son de perfil algo bajo y pueden dejar algo desprotegidas las llantas en caso de un bache cogido fuera de pista.

Hemos tenido la oportunidad de probar este coche en condiciones algo más extremas de lo habitual durante su presentación en Turín, en la que se preparó una pista de abundante nieve y hielo. Podemos asegurar que allí, con el control de estabilidad desactivado y estas condiciones del suelo, la diversión fue absoluta. La suave dirección respondía con toda precisión a los rápidos movimientos de los brazos y en ningún momento la pérdida de adherencia mermó nuestra confianza en el coche. Quizá el leitmotiv del Scout sea precisamente ése, el de saberse fuerte en terrenos donde otros pasarían un mal trago.

Ésta – la del hielo - fue una magnífica oportunidad para dejar hacer a la tracción trasera en los casos de perdida de adherencia delantera y donde el funcionamiento oscilaba desde un reparto 90-10 de los ejes, hasta 50-50 en casos de extrema necesidad.

En carretera lo más señalable del Scout es el buen paso por curva y su correcto balanceo. Junto a la suspensión endurecida, los neumáticos tienen mucho que ver a este respecto, ya que son lo suficientemente anchos (con medida de 225) como para asegurar buenas entradas en curva sin vacilar. Sin embargo, los asientos podrían sujetar algo mejor en curva ya que no tienen demasiada altura en los cojines laterales.

Un consagrado motor, más adaptado a su filosofía

Es de sobra conocido el buen rendimiento que dan los 140 cv de éste 2 litros turbodiesel del grupo Volkswagen. Nosotros ya lo habíamos probado en modelos como el Crossgolf y en otros siete plazas como el Touran. Las diferencias de peso y tamaño no le suponen un problema y, además del ajustado consumo, muestra unas magníficas prestaciones. Sólo faltaba probarlo con ésta configuración, es decir, de otra forma y desde el punto de vista “scout”.

Se nota sobre todo la fuerza que demuestra en subidas de montaña, con fuertes pendientes en las que el motor se entrega desde muy abajo, en las que normalmente a partir de las 1600 revoluciones ya tenemos una entrega considerable del par. Las dos únicas versiones –tanto la de gasolina como ésta diésel- incluyen caja manual de 6 velocidades, lo que da cuenta de su orientación rutera por encima del off-road. El motor diésel otorga 140 cv de potencia y en condiciones de carretera, el consumo sobrepasa los 9 litros a los cien.

De serie –muy bien equipado- incorpora control de estabilidad (ESP), climatizador bizona, ordenador de viaje, mandos integrados en el volante, automatismos de luz y lluvia, programador de velocidad, conexión auxiliar para fuentes de sonido externas (a través de un minijack escondido en el espacio entre asientos) y llantas de aleación de Proteus de 17 ".

Nuestra unidad de pruebas llevaba además equipamiento opcional como el navegador con pantalla a color, faros de Xenon y sensores de aparcamiento, tanto traseros como delanteros (esto encarece en algo mas de 4.000 euros el precio total).

Material resistente y mucho espacio trasero.

El Combi Scout ha sido personalizado para dejar muy presente el toque aventurero que debe definirle. Sus materiales plásticos están bastante bien acabados, no vimos defectos en los cortes a simple vista y parecen resistentes al paso del tiempo. El asidero para el copiloto es uno de los detalles más característicos del interior, además de los numerosos huecos portaobjetos, una guantera enorme y muchos espacios en las puertas delanteras.

Pero lo mejor es su maletero. Buena altura de carga, una superficie totalmente plana, dos mallas de sujeción y un volumen de casi 600 litros gracias a una sobrada profundidad.

¿Preparado para lo siguiente?

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