Presentación: Bentley Continental GT3-R – Palabras mayores

Se trata de una edición limitada a 300 unidades y, entre sus fuertes, están un motor de 580 caballos, un peso 100 kilogramos inferior y unos ajustes que provienen directamente de la división de competición de la marca.

Una auténtica máquina de la velocidad utilizable tanto para ir a trabajar como para participar directamente en una carrera. “La experiencia de conducir un Continental GT3-R es impresionante. Las capacidades dinámicas de nuestro Gran Turismo han alcanzado cotas hasta ahora desconocidas. Deseábamos crear un automóvil de turismo verdaderamente especial que se basara en las prestaciones de nuestro GT3”. Con las palabras de Wolfgang Dürheimer, presidente y director ejecutivo de Bentley Motors, puedes hacerte una idea de la ‘máquina’ que acaban de crear en Crewe, Inglaterra. Es más: sólo 300 afortunados de todo el planeta tendrán la oportunidad de que un GT3-R descanse en su garaje.

Preparado por el departamento de competición de Bentley y tomada la base del cupé Continental, se ha llevado a cabo una profunda remodelación que afecta tanto a la estética como a la dinámica. De lo primero es responsable directo los aditamentos aerodinámicos necesarios para mejorar el flujo del viento, como los diversos splitters o el enorme alerón posterior. De lo segundo se encarga una ‘dieta de adelgazamiento’ específica para ahorrar 100 kilos (entre las medidas está la eliminación por completo de los asientos traseros así como parte del equipamiento de confort), junto con la incorporación de unas barras que sirven para crear la jaula de seguridad (útil para evitar que el piloto sufra heridas en caso de vuelco u otro tipo de accidentes), así como unas relaciones del cambio más cortas, escape de titanio, muelles y amortiguadores revisados…

¡Vaya ‘aparato’!

En Bentley han decidido que el ‘corazón’ que mueva a este GT3-R sea el gasolina V8 de cuatro litros y doble turbo que ya anima al Continental pero retocado para alcanzar los 580 caballos, con 700 Newton/metro de par. Apoyado en una caja de cambios automática ZF de ocho velocidades y la tracción integral (con una distribución del 40/60 con preferencia a las ruedas posteriores). Gracias a este arsenal, el biplaza acelera de 0 a 100 kilómetros/hora en 3,8 segundos y alcanza una punta estimada de 273 kilómetros/hora (está pendiente de verificación). Los consumos, que pasan a un segundo plano en un vehículo como éste, no son tan desorbitados como cabría esperar, si bien es todo teórico: 12,7 litros a los 100 kilómetros con 295 gramos de C02 por kilómetro.

Los frenos delanteros son de carbono y tienen unas dimensiones de 420 milímetros de diámetro mientras que los traseros, también de carbono, son de 356 milímetros. Las llantas son de 21 pulgadas mientras que los cuatro neumáticos tienen idénticas medidas: 275/35 con código de velocidad ZR.

Un detalle

El precio no se ha hecho oficial, pero es probable que sobrepase los 350.000 euros. Además de pagar por un coche totalmente exclusivo, Bentley ofrecerá un servicio gratuito de revisiones durante cuatro años, a los 16.000, 32.000 y 48.000 kilómetros. Ya se aceptan los pedidos si bien hasta finales de año no se entregarán las primeras unidades.

¿Preparado para lo siguiente?

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