La Increíble Historia del Mercedes 300 SL 'Gullwing' que Volvió a su Garaje Original 70 Años Después

Sale a subasta por una cifra astronómica un Mercedes-Benz 300 SL muy especial, que volvió a casa, al número 2 del Bulevar Suchet de París, de manera totalmente accidental después de un periplo de 70 años, tras pasar por las manos de varios coleccionistas.

A veces, la realidad supera a la ficción. Hay historias en el mundo del motor que parecen escritas por un guionista de Hollywood, donde las casualidades son tan improbables que rozan lo místico. Esta es la historia de un Mercedes-Benz 300 SL "Alas de Gaviota" que no solo es una joya por lo que es, sino por el increíble viaje que ha realizado para cerrar un círculo perfecto.

Prepárate, porque lo que vas a leer sobre el chasis nº 198040-6500019 es una de las anécdotas más fascinantes que se recuerdan en el mundo de las subastas.

No es un "Alas de Gaviota" cualquiera

Mercedes-Benz 300SL Gullwing 1

El 26 de enero de 1956, salía de la fábrica de Mercedes-Benz en Stuttgart una unidad muy especial. Pintado en un rarísimo "Gris Grafito" (DB 190) —__solo 106 unidades llevaron este color__— y con un interior en cuero natural, este coche no fue configurado para pasear, sino para correr.

Su hoja de pedido era el sueño húmedo de cualquier coleccionista actual. Montaba todas las opciones deportivas disponibles en el catálogo de la época, convirtiéndolo en uno de los apenas 60 coches fabricados con esta configuración "de carreras" pero con carrocería de acero:

  • __Motor NS__L: Una especificación de alto rendimiento que entregaba 20 CV extra.
  • Llantas Rudge: De tuerca central, imprescindibles para la competición.
  • __Suspensión deportiv__a: Amortiguadores y muelles específicos.
  • Columna de dirección alargada: Un detalle clave, como veremos ahora.

El Primer Dueño: Un Gigante Olímpico

Mercedes-Benz 300SL Gullwing 11

El coche fue encargado en París por Claude Foussier. Foussier no era un conductor promedio. Era un industrial de éxito (director de Pernod-Ricard e importador de Coca-Cola en Francia), pero sobre todo, un deportista de élite.

Medía 1,89 metros y pesaba casi 100 kilos. Un "armario" de hombre que compitió en tiro al plato en los Juegos Olímpicos de Roma '60 y Tokio '64. Su tamaño explica por qué pidió la columna de dirección alargada: necesitaba espacio para pilotar. Foussier era un hombre de gustos exquisitos (años más tarde encargaría un Ferrari 250 SWB a medida al propio Pininfarina), pero su primer gran amor fue este Mercedes.

Foussier vivía en uno de los edificios Art Decó más prestigiosos de París: el número 2 del Boulevard Suchet, en el distrito 16. Guarda esta dirección en tu memoria, porque es la clave de todo.

La Bella Durmiente: 53 años en un castillo y una burbuja

Mercedes-Benz 300SL Gullwing 9

El coche tuvo una vida interesante. En 1961 pasó a manos de Jean Piger, otro industrial que se lo llevó a su Château de Margeaix. Allí, el 300 SL descansó durante 53 años junto a otras joyas como un Bugatti 57 o un Ferrari 500 Mondial.

En 2014, el coche, cubierto de polvo y con los neumáticos deshinchados tras 11 años sin arrancar, fue vendido a un coleccionista alemán. Pero aquí ocurre algo maravilloso: el nuevo dueño decidió no tocarlo. No lo lavó, no lo restauró. Lo metió en una burbuja de plástico en su sótano, preservando cada gramo de polvo y pátina como si fuera una obra de arte sagrada.

El Cierre del Círculo: Una Coincidencia Imposible

Mercedes-Benz 300SL Gullwing 8

Nueve años después, un importante coleccionista parisino convenció al alemán para que le vendiera el coche. El "Alas de Gaviota", todavía sucio, con su cuero original y su pintura de fábrica intacta, regresó a París.

El nuevo propietario aparcó la joya en su garaje privado. Y fue entonces, al revisar los archivos históricos y la documentación original de Mercedes-Benz para certificar la historia del vehículo, cuando se le heló la sangre.

El primer propietario, Claude Foussier, vivía en el 2 del Boulevard Suchet. El propietario actual vive... ¡en el 2 del Boulevard Suchet!

Sin saberlo, y 70 años después, el coche había regresado exactamente al mismo garaje del mismo edificio Walter del que salió en 1956. Había vuelto a ese sótano mítico que antaño tuvo su propia gasolinera. Las probabilidades de que esto ocurra comprando un coche en otro país son prácticamente nulas. El coche ha vuelto a casa.

Una Cápsula del Tiempo

Mercedes-Benz 300SL Gullwing 16

Hoy, este 300 SL es un candidato perfecto para ganar la prestigiosa "Clase de Preservación" en concursos como Pebble Beach o Chantilly.

  • Pintura original: Salvo un pequeño retoque bajo una puerta, conserva la pintura con la que salió de fábrica.
  • Matching Numbers: Motor, chasis, caja de cambios e incluso las llaves son las originales.
  • Interior virgen: El cuero natural nunca ha sido restaurado ni limpiado a fondo.
  • Kilometraje: Solo 34.000 km reales.
  • Incluso conserva una de las maletas originales y una pieza de plomo para equilibrar las ruedas que jamás se había visto antes en otro modelo.

Una joya que puede alcanzar 5 millones de dólares

Mercedes-Benz 300SL Gullwing 10

Ahora, después de esta increíble historia, este Mercedes 300SL 100% parisino, con las ópticas delanteras amarillas, como mandan los cánones, y que luce orgulloso una F de Francia en el capó trasero, puede ser tuyo si dispones de los 5 millones de dólares que la casa de subastas Artcurial estima que puede llegar a alcanzar. Pero por ese precio, puedes añadir una nueva página a la fabulosa historia de este ejemplar.

Es mucho más que un coche caro. Es un testigo mudo del paso del tiempo, una leyenda con motor NSL de competición que, por caprichos del destino, ha decidido que su sitio en el mundo es un garaje muy concreto del distrito 16 de París.

¿Y tú? Si compraras esta joya, ¿la limpiarías para que brillara como nueva o la dejarías con su polvo histórico tal y como está?

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