Tipos de seguros

En primer lugar, es importante saber que el seguro de coche es obligatorio para todos los vehículos que circulen por la Unión Europea y debe estar siempre en vigor para que cubra los daños ocasionados a terceras personas.

Esto es así porque, en esencia, se trata de un contrato diseñado para proteger a las víctimas ocasionadas por un accidente de automóvil. No obstante, la obligación del propietario del vehículo a tener contratado el seguro de coche, con multas de hasta €3.000 en España, contrasta con el hecho de que el conductor sea el responsable del siniestro. Es decir, que la responsabilidad del seguro recae siempre en el conductor culpable, independientemente de que sea o no el propietario de la póliza. Asimismo, en el afán de satisfacer las necesidades del cliente, las aseguradoras ofrecen habitualmente un amplio abanico de coberturas opcionales, lo que lo convierte en un seguro multirriesgo (diferentes seguros agrupados en una única póliza). Por ejemplo, Responsabilidad Civil Obligatoria, Daños, Robos, Lunas, Asistencia, Defensa Jurídica, etc.

A terceros

Este seguro cubre la responsabilidad civil del conductor frente a una tercera persona, pero no los daños personales ni materiales que el conductor o su coche sufran cuando el conductor sea culpable de ese accidente. En este caso, no cubre los daños sufridos ni por el vehículo asegurado, ni por el conductor del mismo, aunque sí lo hace con el resto de ocupantes, que también son considerados como terceros. Es la modalidad más económica. En algunos casos incorpora el seguro del conductor y la asistencia.

A terceros ampliado

Es la solución intermedia entre los seguros de coche a terceros y a todo riesgo. Son un poco más caros que los seguros a terceros básicos e incluyen, normalmente, lunas, robo e incendio. De este modo, se cubren los incidentes más comunes y es una buena forma de completar el seguro obligatorio.

A todo riesgo

Se llama así porque, además de cubrir los daños a terceros, cubre también los daños propios, es decir, el coche. No hay un modelo estándar, pues cada compañía tiene sus propios seguros a todo riesgo. No obstante, es común que incluya algunos pluses, como asesoría, asistencia mecánica, cobertura por pérdida de puntos o gestoría legal. Además, en ocasiones y dependiendo de la compañía, el cliente puede elegir entre distintas coberturas complementarias y hacer un “seguro a medida”. Aparte, el asegurado puede optar por un seguro a todo riesgo con o sin franquicia. En el caso de optar por la franquicia, obtiene las mismas coberturas con la diferencia de que, en caso de accidente, el asegurado deberá pagar una parte fija de los gastos por daños producidos a su coche, establecida en la póliza, lo que supondrá que la compañía y el asegurado comparten los riesgos. Es interesante saber que, automáticamente, con un seguro a todo riesgo el vehículo queda asegurado ante grandes catástrofes por el Consorcio de Compensación de Seguros. En cuanto a precio, el seguro a todo riesgo es el más caro, ya que es también el que mayores coberturas ofrece. Fuente: seguros.es)

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