Presentación: Audi Crosslane Coupé – Triple salto mortal

Los concept cars son el plato fuerte de cualquier salón del automóvil, ya que combinan la locura creativa de los más alucinantes estudios de diseño con una cierta dosis de realidad, aúnan deseos y realidad, tienden puentes entre el presente y el futuro e intentan unir la utopía y el aquí y ahora.

El Crosslane presentado por Audi en el Salón del Automóvil de París podría llegar a las calles en tan solo tres años con la denominación Q2. Tres son los aspectos en los que el Crosslane refleja el nuevo camino hacia el futuro tomado por Audi. En primer lugar, presenta un diseño más conciso y recto que marcará la tendencia de los futuros modelos Q. En segundo lugar, lleva la construcción ligera de serie un paso más allá. Y, en tercer y último lugar, se trata del segundo Audi con una propulsión híbrida capaz de sentar precedentes.

Diseño

Los actuales modelos de Audi se parecen tanto entre sí que resulta sumamente complicado distinguir entre las diferentes categorías, un A3 se asemeja en gran medida a un A4, que a su vez se parece a un A6 y también el Q3, el Q5 y el Q7 parecen unos gemelos en sus diferentes fases de crecimiento.

Esta característica resulta beneficiosa para la identidad de marca, pero los distintos modelos siguen precisando cierta independencia. El Crosslane Coupé demuestra que los diseñadores de Audi todavía tienen mucho que ofrecer. Con bordes marcados y líneas perfectamente definidas este estudio aporta una mayor dosis de fuerza al diseño de marca. La parrilla, que sigue siendo la nota predominante en el frontal, constituye un elemento estructural fundamental. Los grupos ópticos tipo LED presentan un aspecto más horizontal que los faros de serie actuales, los guardabarros traseros se curvan hacia el exterior ofreciendo una imagen más musculosa y confiriendo a este dos puertas una apariencia aún más poderosa. El techo tipo targa se sustenta únicamente sobre los montantes A y B y desaparece detrás de los asientos delanteros al pulsar un botón.

En el interior también encontramos líneas más rectas que dan lugar a un aspecto más puro y, por lo tanto, agradable y minimalista. Sin embargo, este nuevo diseño –que casi podría calificarse de simple– pone tanto más de relieve el hecho de que el Crosslane tiene mucho que ofrecer.

Construcción ligera

Un problema de los automóviles modernos es el constante aumento de peso que se debe, por un lado, a las enormes exigencias de confort de la clientela y, por otro, a unos requisitos de protección cada vez más elevados para casos de colisión. La solución reside, según Audi, en una construcción mixta a partir de materiales extremadamente ligeros –en el caso del Crosslane aluminio con plásticos reforzados con fibra de carbono y de vidrio (GRP y ARP). En este sentido, el aluminio configura el marco estable para la cédula de los ocupantes que se complementa con estructuras anticolisión fabricadas en GRP y piezas fabricadas en ARP. Gracias a este «Multimaterial Space Frame», el Crosslane Hybrid listo para echar a rodar –baterías incluidas– apenas pesa 1.400 kilos.

Híbrido

Este prototipo está impulsado por la tecnología híbrida «Dual Mode» que aprovecha las virtudes de dos motores eléctricos combinados con un gasolina de tres cilindros sumamente eficiente. En términos técnicos se trata de la misma propulsión que la que monta el recién presentadoA1 e-tron y que hace poco tuvimos la oportunidad de conducir. Y por este motivo ya podemos decir que su funcionamiento es convincente. Y, en este sentido, un SUV con un consumo de 1,1 litros de gasolina no solo tendría futuro en Europa, sino también en EE. UU. y en China.

El gasolina de tres cilindros y 122 CV de potencia está asociado al primer motor eléctrico que genera 68 CV –fuerza suficiente para funcionar como starter y generador. El segundo motor eléctrico (116 CV), en cambio, es el responsable de la propulsión. Un embrague se encarga de acoplar estos motores de forma óptima y dependiendo de las necesidades del conjunto. En conducción por ciudad y hasta los 55 km/h generalmente solo trabaja el segundo motor eléctrico en modo 100% eléctrico. Los otros dos propulsores solo prestan su ayuda por encima de esta velocidad y, en ese caso, el gasolina tan solo se encarga de alimentar las baterías. El hecho de que la mecánica de gasolina solo se acopla al conjunto de propulsión a velocidades más elevadas permite prescindir por completo de la caja de cambios.

A velocidades superiores de hasta 130 km/h normalmente el propulsor eléctrico y el motor de gasolina comparten el trabajo, mientras que superada dicha velocidad trabaja sobre todo el tres cilindros de 1,5 litros. En todos los modos es posible llevar a cabo una conducción bastante deportiva. Incluso en modo «a vela» el tiempo de aceleración de 0 a 100 km/h asciende a 9,8 segundos, aunque con la ayuda del gasolina esta cifra se reduce en 1,2 segundos.

Conclusión

Audi combina las virtudes más importantes de la construcción automovilística en un concepto realmente convincente: construcción ligera + diseño conseguido + tecnología razonable. Y gracias a que los de Ingolstadt han conseguido resistirse a la tentación de equiparlo con una propulsión excesiva, a primera vista el Crosslane nos resulta bastante simpático. Audi apuesta más bien por una propulsión híbrida que ofrece unas prestaciones adecuadas (Vmáx 180 km/h) y logra unas cifras de consumo realmente razonables. Nos encontramos ante el prototipo de automóvil del futuro.

Un Audi Q2 con unas emisiones de 26 g/km es la respuesta tardía a la tendencia SUV del pasado.

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