Pulir los faros del coche

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¿Por qué es necesario pulir los faros del coche?
El pulido de faros de coche es una parte de la limpieza del automóvil que, desgraciadamente, no se realiza con la regularidad estimada debido, entre otras razones, a la falta de conocimiendo de su importancia en la seguridad vial o a la desinformación sobre cómo realizar esta limpieza de la manera correcta. Aun así, se trata de un proceso sencillo que debe formar parte del mantenimiento básico de un automóvil si se quiere disfrutar de una perfecta visibilidad durante la conducción. El deterioro del policarbonato, material plástico con el que se fabrica la mayoría de faros actuales, se debe a razones tan diversas como los agentes climáticos, la erosión por su uso continuado o el montaje de bombillas inadecuadas para un modelo de automóvil concreto.

¿Cuáles son las consecuencias de no pulir los faros en el coche?
La más evidente de todas ellas es la pérdida de la capacidad de iluminación que tienen los faros. Es lo que se conoce como ‘efecto neblina’, ya que las bombillas se encuentran tapadas con una superficie ligeramente opaca que impide la iluminación de la carretera correctamente. Esto conlleva diferentes problemas secundarios que se relacionan directamente con la seguridad del conductor y los pasajeros. Así, hay que tener en cuenta que no tener los faros en perfecto estado es motivo suficiente para no superar la Inspección Técnica de Vehículos (ITV) o para que un agente de tráfico tome medidas al respecto si se considera que el coche no posee un sistema de iluminación eficiente.

Prepararse para pulir los faros del coche
Teniendo en cuenta las medidas de seguridad y la posibilidad de quedar expuesto a posibles sanciones, lo mejor es limpiar los faros adecuadamente. Esto puede hacerse en cualquier taller especializado, aunque el coste es muy superior al que se tendrá si se hace el trabajo de forma privada. Pulir los faros del coche fácilmente no es nada complicado, basta con tener las herramientas necesarias para hacerlo. Antes de empezar con ello hay que hacerse con cinta adhesiva, un producto para limpiar los faros, distintas lijas con diferentes granos y un líquido especial para pulir. Existen kits especiales que integran todos estos productos para facilitar la tarea, aunque tampoco es difícil encontrarlos por separado en tiendas dedicadas a la automoción.

Cómo pulir los faros del coche: primeros pasos
Lo primero que hay que hacer es proteger las zonas de la carrocería que se encuentran cerca de los faros del coche para evitar posible arañazos involuntarios. Para ello sirve la cinta adhesiva, puede ser de carrocero o de cualquier otro tipo siempre que no dañe la superficie del automóvil. Hay que colocarla rodeando completamente los límites de los faros, con cuidado de no dejar ninguna zona desprotegida. Una vez realizada esta parte del proceso, se comienza a pulir los faros del coche utilizando las distintas lijas elegidas para ello. Es conveniente dejarlas en remojo unos 5 o 10 minutos para que realicen su misión sin alterar demasiado la superficie plástica de policarbonato. Los granos aconsejables son 800, 1.200 y 2.000. El grano de la lija determina la capacidad de abrasión de la misma, por lo que combinarlas hará que el proceso sea más completo y seguro para la superficie de los faros. Se empieza siempre con la menos abrasiva. Hay que frotar cuidadosamente toda la superficie de policarbonato hasta dejarla rugosa y con un aspecto totalmente opaco. Cada vez que se cambie de tipo de lija se debe modificar también la dirección. Eso sí, no se deben frotar los faros en movimientos circulares, ya que esto puede provocar arañazos imposibles de reparar.

Cómo pulir los faros en el coche: terminar el proceso
Cuando se haya concluido con el lijado, y siempre con el uso de los tres tipos de lija aconsejados para la tarea, los faros deben quedar con un aspecto rugoso y opaco que será señal de que el proceso ha arrancado gran parte de la suciedad depositada en su superficie. Ahora es cuando se deben pulir los faros del coche usando líquido de pulimentado especial, un trapo seco y que no deje rastros o, en su defecto, una pulidora profesional. La diferencia entre usar la herramienta eléctrica o hacerlo a mano está en el tiempo que ocupará el pulido, ya que los resultados pueden ser totalmente idénticos. El líquido para pulir debe buscarse en tiendas especializadas y ser específico para el trabajo con faros; tampoco debe llevar disolventes que afecten al policarbonato ni otros productos tóxicos que puedan alterar la cubierta. Para el pulido hay que añadir líquido con el trapo de manera regular o usar la pulidora hasta eliminar toda la superficie rugosa dejada por las lijas. El resultado se dejará ver, poco a poco, cuando se termine el proceso, dejando unos faros totalmente limpios y translúcidos en los que no quedarán restos de esa suciedad que los había vuelto opacos ni de los daños causados por el sol o los agentes atmosféricos, todo para disfrutar de una conducción segura y de un sistema de iluminación eficiente.

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