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Ford Fiesta blanco, un vehículo líder en su categoría

El Ford Fiesta, desde su lanzamiento al mercado en el año 1976, se ha convertido, por méritos propios, en uno de los modelos más reconocidos de esta firma americana y en su principal referente respecto a los turismos del segmento B. Por esta razón, este vehículo posee unas dimensiones bastante reducidas que favorecen una mejor manejabilidad a la vez que hace posible encontrar aparcamiento de forma más sencilla sin renunciar a ser, en su interior, muy cómodo y espacioso. Todo ello, unido a su gran fiabilidad y a estar equipado con las mejores medidas de seguridad posibles, han repercutido para que consiguiese el galardón Coche del Año en España en 1990 y en 2009, así como el segundo premio Coche del Año en Europa en 2009.

Los orígenes del Ford Fiesta

Hoy en día, no es difícil encontrar un Ford Fiesta blanco perteneciente a cualquiera de sus seis generaciones, si bien es cierto que ya quedan pocos modelos de las dos primeras. En este sentido, hay que decir que, en total, han sido seis las que ha experimentado este modelo desde 1976, año en que se lanzó al mercado la primera y que supuso todo un hito en Europa al alcanzar el millón de unidades vendidas en menos de tres años. Montaban motores de 957 cc., 1.1 y 1.3 litros de gasolina, aunque también se fabricaron modelos especiales como, por ejemplo, el Super Sport y el XR2 que equipaban de 1.3 y 1.6 litros, respectivamente. Por su parte, la segunda generación, la cual vio la luz en 1983, supuso, prácticamente, una mera actualización estética.

Evolución del Ford Fiesta hasta la actualidad

A partir de la tercera generación, puesta en venta en 1989, el Ford Fiesta empezó a equipar motores de hasta 1.8 litros de gasolina con 110 CV de potencia y su apariencia exterior e interior se vio muy mejorada. Hay que decir que estos coches usados fueron los primeros en equipar airbag de serie y que, tras la aparición de la cuarta generación en 1995, su base se utilizó para el Ford Ka. En 2002 vio la luz la quinta generación cuyo diseño se realizó partiendo de cero y que, por primera vez, incluía motores de gasolina atmosféricos y diésel con turbocompresor e inyección directa. Finalmente, en 2007, irrumpió en el mercado la sexta generación, la cual posee un diseño más agresivo y que también ha sido un gran éxito.

Ford Fiesta en blanco, el color perfecto para mantenerlo limpio y sin desperfectos

Elegir un Ford Fiesta blanco tiene muchas ventajas. Este vehículo, el cual ha sido diseñado para un uso intensivo y recorrer grandes distancias, luce radiante con esta tonalidad. Además, la carrocería de un Ford Fiesta blanco disimula mucho mejor los posibles desperfectos así como la suciedad, algo de vital importancia cuando se trata de coches de segunda mano. Por si fuese poco, también hay que hacer mención a que este color, por sus propiedades, se encarga de reflejar la luz solar. Por tanto, un Ford Fiesta blanco mantendrá su interior mucho más fresco en verano.