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El Ford C-Max como modelo de acceso a la familia de monovolúmenes del fabricante

El fabricante presentó el monovolumen compacto Ford C-Max en 2007 como sucesor del modelo que desde 2003 se había comercializado con la denominación Ford Focus C-Max. Sin embargo, el Ford C-Max continúa estando basado en la plataforma del sedán de la serie Focus. A pesar de todo, la intención del nuevo nombre pretende es poner de manifiesto la independencia de la familia de automóviles familiares compactos de la casa Ford. El modelo cinco puertas con su gran portón trasero constituía el modelo de acceso a la gama de los monovolúmenes de Ford. Este fabricante ha estado presente en el segmento de los turismos de gran volumen desde 1995 a través del Ford Galaxy y, desde el año 2006, con el Ford S-Max.

Fuentes de propulsión alternativas para el Ford C-Max

El Ford C-Max presentaba modificaciones con respecto a su predecesor. Por ejemplo, el frontal tenía un diseño más dinámico, contaba con unos faros delanteros modificados, faros traseros con tecnología LED, así como con un interior mejorado estéticamente. Las líneas de acabado «Ambiente», «Style», «Titanium» y «Ghia» se mantuvieron inalterables en la nueva generación. Desde 2008, el Ford C-Max se podía adquirir también por primera vez con una propulsión bivalente de fábrica. Para ello contaba con el modelo de gasolina de 2,0 litros en una versión de 104 kW (141 CV).  De forma alternativa, Ford comercializaba su monovolumen compacto con propulsión bivalente de gas natural con un depósito de gas natural situado debajo del suelo, así como pequeños depósitos de gas adicionales montados debajo del piso del maletero. En ellos se podían almacenar 17 kg de gas natural que otorgaban al monovolumen una autonomía de aproximadamente 300 kilómetros si se conducía exclusivamente con gas natural. Según el fabricante, la autonomía en funcionamiento bivalente con gas y gasolina era de hasta 1.000 km. Para el repostaje de bioetanol, Ford ofrecía el C-MAX con un motor Flexifuel de 1,8 que desarrollaba 92 kW (125 CV) y registraba un consumo combinado de 7,1 litros (169 g/km de CO2). El Ford C-Max Flexifuel podía funcionar con gasolina súper, bioetanol o con una mezcla de ambos carburantes.

Los modelos gasolina del Ford C-Max

Para los modelos Ford C-Max con propulsión normal estaban disponibles tres motores gasolina. El modelo de acceso lo constituía el gasolina de 1,6 litros y 74 kW (100 CV), cuyo consumo medio de combustible era de 6,9 litros, con una cifra de emisiones de CO2 de 164 g/km. El propulsor de gasolina de 1,8 y 92 kW (125 CV) alcanzaba un consumo medio de 7,1 litros (169 g/km de CO2). La mecánica gasolina más potente tenía una cilindrada de 2,0 litros y una potencia de 107 kW (145 CV), y se podía encargar opcionalmente con un cambio manual de 5 velocidades o con un cambio automático de 4 velocidades. En función de la caja de cambios, el consumo medio ascendía a 7,2 y 8,0 litros, lo que arrojaba una cifra de emisiones de CO2 de entre 171 g/km y 189 g/km.

Cuatro motores diésel disponibles para el Ford C-Max

En versión diésel, Ford comercializaba su monovolumen compacto en cuatro variantes que, con la excepción del motor diésel menos potente, venían equipados con filtros de partículas diésel. La versión más económica del Ford C-Max era el motor diésel de 1,6 litros y 66 kW (90 CV), cuyo consumo combinado era de 4,7 litros (124 g/km de CO2). Además, la gama contaba con un motor diésel 1.6 TDCi más potente de 80 kW (109 CV). Su consumo medio era de tan sólo 4,8 litros a los 100 km (126 g/km de CO2). La gama de motorizaciones se complementaba con una mecánica diésel de 2,0 litros y 81 kW (110 CV) con cambio automático PowerShift, cuyo consumo combinado era de 5,9 litros a los 100 km y registraba unas emisiones de CO2 de 159 g/km. La versión más potente de 2,0 litros y 100 kW (136 CV) se podía encargar de forma opcional con un cambio manual de seis velocidades o una caja automática. El consumo medio oscilaba entre los 5,7 litros y los 5,9 litros, con unas emisiones de CO2 de entre 149 g/km y 159 g/km.